Celada de Daniele para aferrarse al Suoem: candidata muleto

Una dirigente de su confianza, Beatriz Biolatto, se ubicará en la cúspide de la oficialista Lista Verde. Si la Justicia falla a favor del sindicalista en la puja que mantiene con el Ejecutivo por su “estado de jubilación”, la secretaria gremial de Educación convocará nuevamente a elecciones.

Por Yanina Passero
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danieleRubén Daniele dejó de frecuentar las dependencias judiciales para bregar por los derechos laborales de sus afiliados. Como signos premonitorios de su ocaso político, las últimas presentaciones administrativas y penales que realizó en los últimos meses tenían un único objetivo: su propia defensa.
La avanzada del Ejecutivo contra el festival de asambleas del Suoem y la declaración del “estado jubilatorio” del actual caudillo municipal –con la consumada intención de jaquear su participación en las elecciones internas del 12 de octubre-, exacerbaron su reconocida seña particular, su despotismo.
Utilizó en público un discurso que no podría reprocharse en el plano interno. Chicaneó al intendente Ramón Mestre al recordarle que lo despediría del Palacio 6 de Julio y recibiría al próximo mandatario de turno, ritual que repite hace más de tres décadas. Quedó claro que poco le importa instalarse como el enemigo público de la ciudad y dibujar en el imaginario social al municipio como su fortaleza impenetrable.
Daniele obtuvo la venia judicial para inscribir su nombre en el escaparate de la oficialista Lista Verde, pero desestimó la oportunidad. En un clásico bastión de la conducción del Suoem, Art Déco, comenzaron temprano las deliberaciones para definir la nómina de candidatos. Pasado el mediodía, operadores del histórico dirigente deslizaron una noticia impensada, si se tiene en cuenta la determinación expresada por Daniele en cerrar su carrera sindical con tres años de yapa.
Por voluntad propia, Daniele declinó su candidatura y ungió a una dirigente de su mesa chica, la secretaria gremial de Educación, Beatriz Biolatto. Se trata de una colaboradora de extrema confianza del sindicalista, aunque no es representativa de cada una de las “federaciones de gremios” que conviven en el Suoem. A decir verdad, Daniele tampoco.
Lo cierto es que apenas trascendió la versión comenzaron las especulaciones naturales sobre la suerte política del delfín de Daniele. El paladín de los municipales podría pedir solidaridad a su tropa fiel, aunque se sabe que las adhesiones no son directamente transferibles. Con la cara visible de la institución en la informalidad, no tardarían en explotar las apetencias de aquellos que esperaban la oportunidad para salir de las sombras.
“Si no me presento, la Lista Verde se parte en tres”, vaticinaba Daniele a modo ilustrativo del apocalipsis que se cerniría sobre la ciudad sin él.
Conocedor de su flaqueza interna, Daniele puso en marcha la última celada para tratar de despedir al intendente Mestre y brindar su bienvenida al siguiente, como prometió. No se postulará, es verdad. Pero Biolatto será una candidata “muleto”.
Como siempre, la última palabra la tendrá la jueza de Conciliación, Sofía Andrea Keselman, quien atiende en la causa abierta por el sindicato y el Ejecutivo municipal, apenas se conoció la declaración del estado jubilatorio de Daniele.
“Beatriz ocupará mí lugar”, enfatizó Daniele (nótese el pronombre personal que utiliza para referirse a un cargo electivo), momentos después de explicar “el plan de emergencia” para sortear “la trampa” que tendió el equipo de asesores legales del intendente Mestre.
El procedimiento es el siguiente: Biolatto encabezará la Lista Verde; si triunfa, la nueva conducción asumirá el 3 de enero de 2018. Daniele operaría en el plano informal hasta que la Justicia resuelva su situación. Si recibe un fallo favorable, su “reemplazante” deberá convocar a una asamblea extraordinaria para que autorice la reducción de su mandato. Como tienen los votos, no tardaría en ponerse en marcha un nuevo proceso electoral, ahora, con Daniele como titular. El operativo debería concretarse antes del 3 de julio.
En concreto, si la única lista opositora (liderada por Susana Rins) resolvía impugnar la eventual candidatura de Daniele, el sindicato quedaba en un claro peligro de intervención por parte del Ministerio de Trabajo.
“No íbamos a permitir que nuestra organización fuera dirigida por funcionarios”, disfrazó Daniele su último manotazo de ahogado.