Superior desmontó insurrección K en Arquitectura

Los consiliarios repusieron al secretario general, Marcos Ardita, en su puesto, al no existir “causa justificada” para su destitución, como exige el Estatuto de la UNC.

arquiectura-decana
“La decana Mariela Marchisio tuvo un triunfo contundente en la elección directa, pero no cuenta con mayoría propia en el Consejo Directivo.”

Con el visto bueno del Consejo Superior, Marcos Ardita retoma el puesto de secretario general de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño. El arquitecto se vio obligado a presentar un recurso jerárquico ante los consiliarios, cuando la mayoría opositora del Consejo Directivo de su unidad académica lo destituyó a comienzos de agosto.
Tras vencer abrumadoramente en la primera elección directa de su Facultad, la nueva decana Mariela Marchisio perdió el control del Consejo Directivo, como desenlace de la mala cosecha de consejeros que vivió el oficialismo el año pasado y la pérdida de una banca por parte de los estudiantes de Franja Morada. Esto dejó a la novel decana con tan solo ocho votos en un cuerpo de 18 miembros.
Ante esta situación, y a menos de dos meses de perder los comicios decanales, la oposición kirchnerista que lideran los estudiantes de El Módulo intentaron arrebatarle a Marchisio el estratégico puesto de la secretaría general de la Facultad, ocupada por Ardita desde el 2014.
El pasado 8 de agosto, los consejeros opositores aprobaron la resolución 196/2017, en la que destituyeron a Ardita, reemplazándolo por la ingeniera Gabriela Culasso. Para ello, utilizaron la facultad que el Estatuto de la UNC otorga a los consejos directivos, pero obviando el requisito de hacer “con causa justificada”.
Tras la presentación realizada por Ardita, los consiliarios sostuvieron que, al no pesar ningún tipo de acusación contra el destituido, el acto realizado era nulo. Por ello, el Consejo Superior repuso ayer en su cargo a Ardita y dejó sin efecto la resolución 196/2017. La medida fue aprobada con el voto afirmativo de 26 consiliarios, mientras que 8 miembros del bloque kirchnerista se opusieron; además, 6 consiliarios se abstuvieron. El kirchnerismo de Arquitectura tampoco pudo conseguir por vía indirecta lo que no obtuvo en la elección directa: poder ejecutivo en el gobierno de la Facultad.
La jugarreta de los arquitectos K abre sin embargo una discusión de fondo que no ha sido saldada con la decisión del Consejo Superior. La adopción de un sistema directo de elección podría repetir el escenario de decanos con minoría en su consejo directivo. Esto no debería ser, a priori, un objeto de escándalo, en la medida que se rediscuta la figura, el rol y las funciones del secretario general.
Asimismo, la sincronización de los mandatos de las autoridades unipersonales y de los cuerpos colegiados de gobierno permitía suavizar diferencias. Esto podría incorporarse a una futura reforma política, aunque no estaría en la agenda de corto plazo de las principales fuerzas políticas de la Casa de Trejo.