CGTs presionan a candidatos (exigen perfil opositor)

Los líderes de las dos centrales obreras de la provincia asumieron –sin grises- su antagonismo hacia la gestión de Mauricio Macri y solicitaron igual comportamiento a los dirigentes peronistas que se medirán en las urnas en octubre.

Por Yanina Passero
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cgtUnidad, pero en la acción”, concepto que explica la convergencia de las centrales obreras que conviven en la provincia, con motivo de la movilización nacional de ayer, convocada por el triunvirato cegetista. La fecha de caducidad está adherida: la cohesión entre las CGT Regional Córdoba y Rodríguez Peña, y las dos CTA, durará mientras el sentir antimacrista los identifique. Los actores, asumen lo dicho sin pruritos.
La unidad del movimiento obrero continúa del lado del “debe”. El despliegue sindical en la tarde de ayer volvió a mostrar las fisuras que no pueden disimularse con encendidos discursos, menos aún cuando no existe el consenso nacional para plantear en lo inmediato una acción directa como ameritarían los pomposos enunciados de protesta.
Los líderes de cada facción, el delasotista José Pihen y el kirchnerista Mauricio Saillén, compusieron la foto que debía simbolizar el inicio de la embestida contra el modelo de gobierno que referencia el presidente Mauricio Macri.
Es evidente que ambos dirigentes no tienen condicionamientos previos para cuestionar las políticas de Cambiemos: el legislador responde al ex gobernador provincial quien, por sus apetencias nacionales, representó la oposición más dura del PJ cordobés contra el fundador de PRO; en tanto, el secretario general del Surrbac, apoyó abiertamente al candidato de Frente Córdoba Ciudadana, Pablo Carro.
Los sindicatos cordobeses se propusieron recuperar la iniciativa tras la paliza que sufrió el peronismo en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del domingo 13 de agosto, no sólo en Córdoba sino en bastiones clave como San Luis, La Pampa, Santa Cruz, entre otros. Ahora bien, para Unión por Córdoba la avanzada de su pata gremial puede jugar en contra a la estrategia electoral donde se supone que, esta vez, los dardos no se dirigirán contra el presidente Macri.
La ausencia de algunos referentes sindicales en la movilización de ayer pareciera confirmar la línea divisoria de aguas. No es casual, los faltazos vinieron de la mano de aquellos dirigentes afines al oficialismo provincial (AGEC-UOM) y nacional (UECARA). Tampoco estuvieron los líderes locales de las 62 Organizaciones peronistas que nuclea a cuatro decenas de gremios como muestra de rechazo al triunvirato que comanda la CGT unificada. Sus pares en la marcha los tildaban de “macristas”.
Voceros de Pablo Chacón, líder mercantil y fundador del Movimiento de los Trabajadores que comparte con el metalúrgico Rubén Urbano, explicaron que el sindicato no estaba de acuerdo con parte de los reclamos y la intencionalidad política de la marcha de ayer. En el caso de la UOM, los cuerpos orgánicos participaron de la jornada de protesta en Buenos Aires.
La embestida sindical, sin duda, pondrá en aprietos la estrategia peronista con el aliciente que aún no hay beneplácito para un paro general. La posibilidad se analizará recién a fines de septiembre. Por lo pronto, quedó clara la estrategia cegetista de poner en apuros a los candidatos.
En un documento puesto en circulación horas antes de la concentración, la CGT Regional Córdoba reclamó a los candidatos a diputados “un compromiso explícito de no acompañar en el Congreso Nacional” los ejes de la protesta. Las consignas enarboladas en el acto fueron las siguientes: “No a la desocupación y a la precarización laboral; no a la represión contra los trabajadores y aparición con vida de Santiago Maldonado”.
En párrafos anteriores, los sindicatos se adjudican la misión de prevenir a aquella porción del electorado, todavía indecisa: “Con todo respeto para quienes en las elecciones PASO han votado por la opción del Gobierno, nos sentimos en la obligación de denunciar el programa que se intenta imponer. De advertir a los trabajadores que todavía dudan, sobre las consecuencias que tendrá en un futuro próximo”.
Con el pedido de un paro nacional, dieron el puntapié inicial a la campaña que agregó una carga adicional a los integrantes de la boleta de UPC: redoblar los esfuerzos para achicar la distancia que los separó de Cambiemos, gran vencedor de las PASO; y tomar posición frente a las políticas del Gobierno nacional, situación incómoda por la buena relación institucional entre jurisdicciones y la promocionada “gobernabilidad”.