UNC: Superior frena motín K en Arquitectura

Los consejeros del kirchnerismo intentaron destituir al secretario general de la Facultad, incumpliendo la norma estatutaria.

A quince días de la asunción de los decanos elegidos en la primera elección directa de la UNC, la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño es hoy escenario de una de las nuevas realidades que trae la innovadora metodología electoral.
En dicha unidad académica, Mariela Marchisio fue ungida como Decana con abrumadoras mayorías en cada uno de los claustros. Sin embargo, el resultado de los comicios estudiantiles y la conformación preexistente del Consejo Directivo en los otros claustros, la condenaron a convivir al menos por un año en una situación de minoría legislativa.
El primer cortocircuito se presentó la semana pasada, cuando los consejeros opositores impulsaron el tratamiento de una resolución de remoción del secretario general de la Facultad, Marcos Ardita, quien fuera designado en la gestión anterior y forma parte del espacio político de Marchisio. Asimismo, los consejeros aprobaron la designación como reemplazante de Arditade la ingeniera opositora Gabriela Culasso.
Sin embargo, los miembros del Consejo Superior firmaron ayer un despacho avalando un recurso jerárquico interpuesto por Ardita, quien esgrime que no se cumplió con la letra del Estatuto de la UNC en su remoción, por lo que reclama continuar en el cargo.
La disputa de Arquitectura podría abrir una discusión a nivel universitario sobre el rol político y de gestión de los secretarios generales, repensando su designación y funciones a la luz de la elección directa.

Nuevas realidades
La decana Marchisio fue elegida en los comicios de junio con sendos triunfos en cada uno de los claustros y estamentos. Sobrepasando el 55 por ciento de los votos ponderados totales, dio por tierra con las ilusiones del kirchnerismo, agrupado alrededor de la lista docente Más Gestión y la agrupación estudiantil El Módulo, socia local de La Bisagra.
A pesar de ello, la nueva Decana “heredó” una desafiante situación en el Consejo Directivo. Como resultado del traspié oficialista en los comicios del 2016, los opositores contaban como propios un total de nueve consejeros (cinco docentes, un graduado y tres estudiantes) que obligaban al ex decano Ian Dutari a desempatar en cada asunto controvertido.
En la renovación de consejeros estudiantiles de este año, El Modulo logró sumar un consejero más, con lo que el espacio opositor coronó una mayoría de diez bancas al mismo tiempo que Marchisio se erigía como decana.
La discrepancia en los sentidos políticos de un decanato y su respectivo Consejo Directivo es una novedad en la UNC, introducida por la adopción de la elección directa de autoridades unipersonales.
Con el sistema de elección indirecta, los nuevos decanos contaban necesariamente con una mayoría que los había elegido y que los acompañaba, al menos, durante el período inicial del mandato. La mayoría en el Consejo Directivo ya no es una condición necesaria, y el desfasaje en la duración de los mandatos de los decanos (3 años) y de los consejeros (2 años) potencia las posibilidades de encontronazos entre ambas autoridades.
La resolución 196/2017 del Consejo Directivo de Arquitectura es el instrumento con el que la oposición de Marchisio intentó colocar a Culasso en lugar de Ardita. El documento presenta como primer argumento el texto del artículo 15 inciso 22 del Estatuto de la UNC, que fija como facultad del Consejo Superior “nombrar y separar al Secretario General de la Universidad por causa justificada y pormayoría absoluta de votos del total de sus miembros”.
De manera análoga, el artículo 36 inciso 5, fija la misma potestad para los Consejos Directivos con respecto al secretario general de cada Facultad, como única excepción de un funcionario que no puede ser simplemente designado por el Decano.
Desde el oficialismo reclaman sin embargo que la jugada del kirchnerismo en Arquitectura obvió la cláusula que estipula que la remoción puede hacerse “por causa justificada”, lo cual implicaría la apertura de un sumario, que debería resolverse tras la correspondiente investigación y defensa. Si finalmente el sumario resultare negativo para el funcionario, el cuerpo podría removerlo.
Desde el oficialismo universitario expresaron su completo apoyo a Marchisio y Ardita ante la embestida k. Referentes de Otra Universidad Es Posible argumentaron en términos políticos sobre la necesidad de que el secretario general pertenezca al espacio de gestión del Decano, por las facultades y atribuciones que ese cargo ha ido ganando con el paso de los años en la UNC.
Además, desde el espacio de Marchisiorecordaron también ejemplos extrauniversitarios con los que podrían realizarse analogías, como el caso de Cambiemos en el Congreso de la Nación. Si bien el oficialismo nacional está en minoría en las dos cámaras, colocó a las autoridades de ambas (el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó) por la anuencia de las fuerzas opositoras.
El despacho a favor de Ardita se votaría en la próxima sesión del Consejo Superior, programada para el martes 22 de agosto. De refrendarse la posición de la comisión de Vigilancia y Reglamento, el funcionario desplazado podría retomar su cargo, pero con la posibilidad de sus opositores de trasladar el conflicto a la justicia federal.