Primera reacción en UPC: correctivo a intendentes

En el diagnóstico quirúrgico pos PASO que hace el peronismo provincial preocupa el avance de la mancha amarilla en el mapa provincial, sobre todo en las ciudades más grandes de UPC donde los jefes comunales no pudieron blindar sus distritos.

Por Yanina Soria
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upcLos efectos del vendaval electoral del domingo pasado aún se sienten dentro del peronismo provincial. Pasan las horas y el análisis sobre la derrota se agudiza mientras ya se trabaja en la estrategia a seguir, con el claro propósito de evitar que la brecha de 16 puntos que Cambiemos logró sobre Unión por Córdoba (UPC) se profundice en octubre.
Por ahora, el objetivo de mínima será preservar las tres bancas que, según la foto que dejaron las PASO, el oficialismo cordobés lograría en las legislativas. De conservar esa performance, el PJ colocaría en el Congreso de la Nación a Martín Llaryora, Alejandra Vigo y Paulo Cassinerio. Quedaría afuera el único delasostista, Daniel Passerini.
En el diagnóstico quirúrgico que hacen en el Panal, preocupa sobremanera el avance de la mancha amarilla en el mapa provincial, sobre todo en aquellos distritos que hasta ahora estaban pintados del color azulado que representa a UPC. Cambiemos triunfó en más de 320 de las 426 ciudades y comunas que componen la geografía provincial.
Y si bien en las últimas semanas los números que manejaban en el Centro Cívico daban cuenta de una ventaja de la coalición sobre el oficialismo, los datos finales fueron abrumadores no sólo por la contundencia cuantitativa sino cualitativa.
La alianza que representa a Mauricio Macri en Córdoba arrolló en localidades donde el peronismo pisa fuerte. Hubo sorpresas, reconocen por lo bajo, aunque la explicación en “on” sigue siendo que la elección se nacionalizó tal como lo buscó el macrismo, y que ante ello los cordobeses reaccionaron con el gen anti K.
En esa lectura, los peronistas incluyen que el error en el discurso de campaña centrado en las críticas hacia el líder del PRO los marginó de la pulseada Macri vs Cristina Fernández de Kirchner. La grieta se impuso en Córdoba y no supieron cómo subirse a esa disputa.
Por eso, en la recapitulación que hacen, un párrafo destacado ocupan los intendentes y jefes comunales a los que se les había atribuido una responsabilidad electoral de relevancia. Tanto que ya en el tramo final del recorrido hacia las PASO, UPC municipalizó la campaña dotando de alto protagonismo a cada uno de los 252 responsables de las intendencias y comunas que tiene el PJ. La teoría era que hacia el interior, al tener poca presencia el resto de los candidatos, la puja sería fundamentalmente entre el peronismo y los aliados de Cambiemos. La pelea sería voto a voto, creían.
Y finalmente ocurrió que Macri avanzó en 17 de los 26 departamentos obteniendo picos en algunos de ellos del 72 por ciento de los votos a favor de Héctor Baldassi, como en Cañada de Luque, Totoral, por ejemplo.
El peronismo pudo conservar su poderío en el oeste provincial y en tres de los cinco departamentos del norte cordobés.

Estrategia que no funcionó
El peso que UPC le había atribuido al interior se vio reflejado desde un comienzo cuando el gobernador Juan Schiaretti diagramó una lista con dirigentes que representan a los distintos sectores del mapa provincial.
Empezando por Llaryora, hombre fuerte en el departamento San Justo; Passerini legislador por Marcos Juárez; Claudia Márquez de Río Cuarto; Héctor Muñoz de Villa María; Gustavo Brandán, Colonia Caroya; Laura Labat, Tercero Arriba; y Edgar Bruno por Río Cuarto. Incluso la grilla de suplentes también se completa con hombres y mujeres del interior cordobés.
Esta línea de armado pensada en términos estratégicos tampoco funcionó. A saber, sólo en el departamento San Justo Llaryora pudo imponerse y lo hizo por diez puntos sobre Cambiemos.
En cambio, los intendentes del resto de las ciudades grandes comandadas por el PJ no pudieron blindar sus distritos del avance de la mancha amarilla que terminó copando Río Cuarto donde está Juan Manuel Llamosas y donde reside el ex gobernador José Manuel de la Sota; Alta Gracia, comandada por Facundo Torres; Villa María con Martín Gill a la cabeza; y la Calera cuyo intendente es el jefe de campaña de UPC, Rodrigo Rufeil, entre otras.
En el caso de la Capital cordobesa si bien hace rato dejó de comulgar con el peronismo provincial, la diferencia con la versión local de la alianza fue arrolladora: los delegados de Macri en Córdoba obtuvieron 25 puntos por encima de la lista de Llaryora.
Por todo ello es que, entre las primeras reacciones pos PASO y proyectando hacia octubre, figura la de ajustar por el lado de los jefes comunales.
El bloque de intendentes peronistas que representa a los más de 200 municipios PJ del interior, fue convocado para hoy a la siesta a una reunión en el Centro Cívico. La excusa formal del encuentro será seguir con la agenda de trabajo que tiene el foro, aunque se descuenta que habrá lugar -sobre todo- para la catarsis y el análisis de lo ocurrido en los distintos puntos cardinales.
Hacia adentro del partido, entienden también que en las legislativas el electorado se comporta de una manera distinta al de las elecciones provinciales y municipales, por lo que se amparan en que éstos resultados no serían trasladables literalmente al 2019. “Hoy Schiaretti conserva un altísimo grado de aceptación entre los cordobeses y quedó claro que, los ciudadanos, con estos resultados no buscaron castigar la gestión provincial, sino respaldar a quien puede garantizar que CFK no vuelva al poder”, reflexionó uno de los pocos dirigentes que aún conserva el ánimo tras las derrota.
Lo que no quiere decir que hacia adentro del partido también admitan que la consolidación de Cambiemos en territorio cordobés pone en jaque los proyectos políticos que el peronismo tiene para dentro de un año y medio.