Tropiezo del FIT: 3,14% menos que en 2013

El FIT, con viento a favor, no logró un resultado alentador en estas PASO. La Izquierda al Frente (ex socio minoritario) logró avanzar hacia las generales, y Unidad Ciudadana le disputará el voto de las listas de izquierda que no saltaron la valla del 1.5%.

Por Felipe Osman

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores desperdició una chance dorada en Córdoba. La magra cosecha electoral obtenida ayer (4.34% al cierre de esta edición) no resulta fácil de explicar. Después de perder en 2013, a manos de Diego Mestre, y por una mínima diferencia, la novena banca en juego para Córdoba en esos comicios, estas PASO ofrecían al FIT la oportunidad para volver a un desempeño electoral que ilusionara a sus electores. No lo ha logrado.
Por varios factores estas primarias parecían ser un test electoral hecho a medida para que la izquierda llevara a cabo una buena elección. La ausencia de dos grandes electores capitalinos, Tomás Méndez y Olga Riutort, dejaba “huérfana” a una importante porción del electorado, compuesto principalmente por simpatizantes de la centro-izquierda. Este factor, junto al hecho de tratarse de elecciones de medio término, en las que no entran en juego cargos en el Ejecutivo, propenden a una mayor dispersión del voto. Esta circunstancia es muy favorable para los partidos minoritarios, quienes más sufren los efectos de la polarización. Con Diego Mestre ubicado temblorosamente en el quinto puesto de la lista de Cambiemos, hasta la revancha parecía servida.
Hasta aquí, las circunstancias objetivas planteaban un escenario que generaba grandes expectativas. Pero la izquierda se dividió. El FIT, ex socio mayoritario, brindó su apoyo a Marcelo Marín, ex delegado de Aucor, que alentó a sus representados a sumergir el servicio de transporte público de la ciudad en nueve días de paro, ocho de ellos en violación a la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo. La medida de fuerza, absolutamente impopular, que dejó a pié a miles de vecinos (trabajadores) durante más de una semana, dejó además un saldo de casi dos centenares de choferes despedidos. Incluso los gremios peronistas retiraron su solidaridad cuando percibieron el costo político que podía acarrear. Pero Marín es afiliado. La causa es, con mayor o menor legitimidad, una causa de los trabajadores. Aunque pueda criticarse su timming electoral, el apoyo puede entenderse como “natural”.
Pero semanas después el FIT ayudó al kirchnerismo a sostener a Julio De Vido en su banca en el Congreso de la Nación. Más precisamente, tres de sus congresales lo apoyaron: Nathalia González Seligra (Buenos Aires), Pablo Sebastián López (Salta) y Soledad Sosa (Mendoza). Juan Carlos Giordano (Bueno Aires), se abstuvo. De Vido encarna, al menos a la vista de la opinión popular, lo peor de la corrupción K. Apoyar su continuidad, más aún en tiempos pre electorales, es totalmente improcedente. La Izquierda al Frente, ex socio minoritario, así lo entendió. Hizo de ello un lema de campaña: “Nosotros somos la izquierda que no apoyó a De Vido”.
Todos los partidos necesitan seducir votos ajenos. El FIT no supo hacerlo en un contexto favorable. Además, la Izquierda al Frente saltó la barrera del 1.5% de los votos válidos para participar en octubre, obteniendo el 2.24% al cierre de esta edición. Queda por verse si el FIT, como mayor polo de poder dentro del menú trotskista, logra sumar al menos algunos de estos sufragios a su cosecha en las generales.
El kirchnerismo, por su parte, tuvo una elección mejor de lo que esperaba, logrando el 9.90% al cierre de esta edición. Tiene ahora dos meses para intentar seducir el voto de los electores de izquierda. Su lista, encabezada por un sindicalista (Pablo Carro, Adiuc) parece diseñada para el buqué trotskista. Liderando la postura “anti-Macri”, Unidad Ciudadana Córdoba podría ejercer un efecto de atracción sobre los partidos minoritarios de izquierda, entre los cuales se encuentran el FIT. Y también la Izquierda al Frente y el Partido Humanista, de los cuales el FIT también pretenderá cosechar apoyos.
El GEN, SOMOS, el Partido Humanista y Política Abierta para la Integridad Social no superaron el umbral para participar en las generales. Los apoyos por ellos cosechados se repartirán, seguramente, entre Unidad Ciudadana y el FIT. Esperanzas quedan, pero hasta octubre el FIT deberá trabajar arduamente, y minimizar los errores no forzados.