Schiaretti no pudo con la grieta (Cambiemos 44% y UPC 28%)

El oficialismo provincial cayó frente a la lista de Mauricio Macri por 16 puntos. Hubo reproches internos, cambios en la estrategia para octubre y preocupación por el 2019 ante el avance amarillo en bastiones claves del PJ.

Por Yanina Soria
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schiaretti-upcUna hora y media antes de la oficialización de los primeros resultados, el gobernador Juan Schiaretti se subió junto a sus candidatos al escenario del búnker peronista en pleno centro de la capital cordobesa, para reconocer la derrota frente a la lista de Cambiemos.
A esa hora, los datos de las mesas testigos del PJ marcaban ya una abrumadora diferencia a favor de la versión local de la coalición nacional, que parecía muy difícil de torcer. Y así fue. Con el correr de las horas se conoció cómo la mancha amarilla comenzaba a avanzar en distintos puntos del mapa provincial, incluso, poniendo en jaque la primacía peronista en bastiones históricos de Unión por Córdoba (UPC). Por caso, le arrebató Rio Cuarto y San Martín, entre otros.
Finalmente, el mandatario provincial no pudo con la grieta en Córdoba y Cambiemos terminó superando al oficialismo por más de 16 puntos en este primer gran test electoral con destino final en el domingo 22 de octubre.
La campaña de “baja intensidad” augurada por Schiaretti para esta instancia electoral terminó siendo en realidad una batalla política que lo tuvo como protagonista excluyente aún sin ser candidato y cuyo blanco centró en Mauricio Macri, su principal adversario a vencer.
Así, el mandatario provincial que se reconoció amigo personal del Presidente al que le agradeció haber puesto nuevamente a Córdoba de relieve en el mapa nacional, pausó ese romance político para salir con los tapones de punta.
A lo largo del recorrido electoral pre PASO, el gobernador fue subiendo el tono de sus críticas y acusaciones contra la Nación, marcó el ritmo electoral a sus candidatos y hasta definió cuál sería el eje discursivo por el que pasaría la estrategia de diferenciación del peronismo cordobés con el líder del PRO.
¿Un error?. Quizás. A la luz de los resultados, en el peronismo anoche evaluaban si parte de la arrolladora victoria amarilla en territorio cordobés no fue consecuencia de una estrategia comunicacional equivocada.
Después de 17 meses de luna de miel entre la Provincia y la Nación, los cordobeses hicieron saber que no compraron el discurso anti federal del macrismo propuesto por Schiaretti y replicado por sus adláteres políticos. Por el contrario, renovaron los votos con el Jefe de Estado, y le dieron un respaldarazo a su lista.
Anoche, hubo una reunión de altos funcionarios schiarettista en el Panal donde se evaluó el escenario de la derrota y se comenzó a barajar la estrategia para achicar la brecha de 16 puntos en octubre. “Mañana, arranca la guerra”, dijo una alta fuente provincial.
El 2019 también concentra la atención y preocupación del peronismo que, por primera vez en casi dos décadas, encuentra en la versión actual de Cambiemos una amenaza contundente a sus pretensiones de conservar el poderío en la provincia mediterránea.
Ayer, desde el escenario donde reconoció la caída de UPC frente a Cambiemos, Schiaretti morigeró el impacto del resultado. Dijo que con estos números, el peronismo cordobés conservaría las tres bancas que pone en juego y habló de que en Córdoba ganó la polarización. “Evidentemente la polarización planteada por el Gobierno nacional entre el presidente Macri y el kirchnerismo, por los resultados preliminares, le ha dado resultado. Eso significa que el kirchnerismo ha perdido una banca que la recibiría Cambiemos”, dijo Schiarreti tras leer los resultados de anoche. “De todas maneras, conservamos las tres bancas que pusimos en juego y eso nos hace ser optimistas para la verdadera elección, que es en octubre. Porque lo que hubo ahora fue una encuesta”, agregó.

Pase de facturas
La frustración electoral del peronismo en la provincia que gobierna desde hace casi dos décadas abrió un mar de teorías internas y supuestos políticos. Conocidos los resultados, llegó el tiempo de los reproches.
El primero, del schiarettismo al delasotismo. Cuando el ex gobernador decidió correrse del juego electoral de este año, el tablero político cordobés se sacudió y las principales esquirlas cayeron dentro del partido. La excusa formal que utilizó De la Sota fue para “darle lugar a las nuevas generaciones de dirigentes”; sin embargo, le achacaron que en realidad se quiso preservar de una posible derrota pensando en su propio juego político para 2019. Lo cierto es que el ex socio de UNA, fue un tibio espectador que no se involucró demasiado en la campaña. Y eso se notó. De hecho, su hombre fuerte en la lista, el legislador Daniel Passerini, según la foto de ayer, quedaría fuera de carrera en octubre.
El segundo, del delasotismo al schiarettismo. Así como Schiaretti fue el gran protagonista de la campaña local, ahora los dardos por la responsabilidad política de la derrota recaen en su figura. La línea que internamente responde al ex gobernador no tardó en hacer su propio análisis de los resultados y cargar las tintas con el actual mandatario a quien siempre se le atribuyó un perfil más de gestor que de armador político. Incluso en esa tensión siempre latente entre los dos jefes políticos del PJ cordobés, también hubo lugar para reproches por el desempeño de Martín Llaryora. El vicegobernador quedó en una posición incómoda con mira a sus aspiraciones personales para 2019.
El gobernador, arriesgó mucho más que la representación de UPC en Diputados con esta jugada. La caída del oficialismo provincial frente a Cambiemos erosiona sus pretensiones de liderar el PJ nacional y de posicionarse como referente en la incipiente Liga de Gobernadores. Ahora, resta esperar para ver como se para Schiaretti en el escenario nacional para seguir adelante con sus proyectos.