Macri, gran elector para Cambiemos Córdoba 2019

El presidente impuso su lista y consiguió un amplio triunfo en la provincia.

Por Alejandro Moreno
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cambiemosCambiemos ganó las PASO 2017 con la mirada de sus votantes aún colocada en el 2015, y la de sus dirigentes, fija en el 2019. La provincia de Córdoba ratificó su condición de capital nacional del antikirchnerismo dos años después del tremendo triunfo de Mauricio Macri sobre Daniel Scioli que se adjudicaran, simultáneamente, desde la coalición PRO/UCR y desde el PJ. Pero la elección de ayer dejó en claro hacia dónde soplan los vientos del “cambio”, lo que ofrece muy buenas perspectivas para la oposición que quiere recuperar el gobierno provincial.
En el campamento de Cambiemos es hora de festejos. La inesperada diferencia entre Héctor Baldassi y Martín Llaryora (9 puntos) -que podría ampliarse en octubre por la mayoría de los votos recogidos por Dante Rossi, quien sorprendió con el 7 por ciento (15 % para la interna)- permite a los aliancistas ilusionarse con ocupar el gobierno provincial, que el PJ sostiene casi sin sustos (el único sobresalto fue en 2007) desde 1999.
Los peronistas se apuraron en argumentar que la elección se “nacionalizó”, lo que relativizaría el impacto del resultado sobre el mapa provincial. Pero justamente esa nacionalización respalda más la euforia aliancista, porque la partida terminó jugándose donde quería Cambiemos. El gobernador Juan Schiaretti había buscado provincializar la elección afirmando que en ella los cordobeses evaluarían su gestión. Martín Llaryora, el primer candidato, salía en los spots agitando la bandera de Córdoba.
El fantasma de Cristina Kirchner, como el de Canterville, alegra a los macristas. Mientras la ex presidente siga políticamente viva, y los resultados de ayer en la provincia de Buenos Aires (cerradísimo al cierre de esta edición), así lo atestiguan, la renovación en el PJ seguirá en veremos. El peronismo, para los que no son peronistas, seguirá siendo “Ella”, y el rechazo que provoca garantiza ganar votos sólo parándose enfrente. El PJ cordobés relata los tiempos de enfrentamientos con el kirchnerismo, pero la historia cuenta que en las dos elecciones presidenciales que ganó, en 2007 y en 2011, Cristina contó con su apoyo. Además, no puede haber ayudado a la distinción entre peronismo local y kirchnerismo el hecho de que varios dirigentes, incluso legisladores provinciales, del Frente para la Victoria se hayan sumado a Unión por Córdoba.
Las urnas demostraron que el “verdadero cambio” es macrista. Falta ver si puede llegar hasta donde imaginan en Cambiemos y hasta donde temen en el PJ. La historia reciente de la democracia registra una oleada de cambio nacional que repercutió en Córdoba. Entre 1997 y 1999, la Alianza UCR-Frepaso arrasó al menemismo en todo el país. En ese proceso, los cordobeses votaron a la UCR para Presidente y diputados nacionales, pero al PJ para gobernador; todo a trasmano de lo que venía sucediendo: era la hora del cambio.

Las sombras
Detrás de la escena festiva de Cambiemos, aparecen las sombras. En especial, entre los radicales; pero también un sector del macrismo observa con preocupación el revés de la moneda de la victoria.
Esta elección demostró que el jefe de Cambiemos Córdoba está en la Casa Rosada. Macri armó la lista a su antojo, colocando a los amigos en sitios de privilegio en perjuicio de sus socios radicales. Ya en 2015 había resuelto en su despacho las principales candidaturas de la UCR cordobesa: Oscar Aguad, un hombre de su confianza, fue de candidato a gobernador; Ramón Mestre, que no forma parte de su círculo, debió conformarse con la reelección.
Si la economía concreta en las góndolas las señales favorables que ya detectan los especialistas, y si Cristina sigue libre y candidata, hacia 2019 no le costará mucho a Macri ejercer su poder sobre los aliancistas cordobeses.
Días atrás, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que hay “un montón” de posibles candidatos a gobernador para Cambiemos en Córdoba. No sólo Ramón Mestre, como era hasta hace un tiempo. Peña nombró también a Mario Negri, Oscar Aguad y Luis Juez… pero también a Héctor Baldassi.
El ex árbitro es amigo de Macri y las encuestas lo muestran como muy digerible para los cordobeses; al menos, para diputado nacional, según quedó visto ayer. ¿Lo hará, Macri, candidato a gobernador? Para muchos parece una exageración, un acto temerario: Baldassi sólo dice que camina y camina, como un pausado Forrest Gump. Conviene recordar, sin embargo, que el apetito por el éxito en Macri es tan grande que ofreció al cómico Miguel Del Sel para gobernador de Santa Fe; por fortuna, no lo logró, aunque quedó muy cerca.
Baldassi va convirtiéndose en la principal figura electoral de Cambiemos. Es el triunfo de la “nueva política”, aquel boom del cual los cordobeses parecían haberse salvado con el declive de Luis Juez.
Los radicales sólo lo dirán ahora en voz baja: a los mestristas les ha surgido un rival. Y hasta algunos macristas lo repetirán en el mismo tono: son los antibaldassistas, o los herederos de la Ucedé. Para más preocupaciones, los mestristas fueron anoche a celebrar a la Casa Radical, mientras el ubicuo Mario Negri era ascendido al escenario en el que habló Macri, quien le agradeció por el resultado en Córdoba, pese a que el diputado nacional sólo apareció por la provincia el día del cierre de la campaña.
¿Perdurará la alianza? Es difícil imaginar que alguien quiera bajarse del barco, aunque el futuro de la coalición dependerá de cuánto abra sus manos Macri a sus socios en el reparto de las próximas candidaturas; el porteño nunca fue generoso y, para peor, ahora puede sospechar que es capaz de hacer ganar a quien quiera en Córdoba sólo con su magia; y no hay nada más peligroso para la vida de una alianza que uno las partes crea que no necesita a los demás.
Silenciosamente, por ahora, y seguro que con mayor elocuencia después de octubre, irá disputándose el 2019.