Con banca segura, Carro busca jefatura K local

El festejo del bunker K exhibió un nutrido grupo de dirigentes locales que, aunque ausentes en la campaña, se acercaron atraídos por la performance de Carro.

En los tan solo dos meses que pasaron desde su confirmación como primer candidato del Frente Córdoba Ciudadana, el gremialista universitario Pablo Carro logró construir un resultado que es leído como un triunfo por el kirchnerismo mediterráneo.
Carro comenzó la campaña con una situación de alto desconocimiento, tanto en su caso personal como en el de sus compañeros de boleta. Desde allí, el kirchnerismo se elevó hasta obtener en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) de ayer un 9,89 por ciento, con un 91,81 por ciento de las mesas escrutadas.
Con dicho porcentaje, Carro superó las expectativas sobre su candidatura, con un desempeño similar al que la exrectora de la UNC, Carolina Scotto, logró en las PASO del 2013 con el sello del Frente para la Victoria.
Además, Córdoba Ciudadana se colocó con comodidad como la vencedora en el duelo por el tercer lugar del podio. La diferencia con el cuarto puesto del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) superó los cinco puntos porcentuales.
“Esto recién empieza” fue la frase con la que, exultante, Carro definió la situación de Córdoba Ciudadana tras conocerse los resultados, en referencia al desafío de ampliar su coto electoral camino a las elecciones generales del próximo 22 de octubre.

Antimacrismo originario
Carro logró llegar al tope de la boleta de precandidatos a diputados nacionales tras arduas negociaciones entre las tribus K cordobesas, en las que fueron quedando descartados referentes con mayor nivel de conocimiento que él: Eduardo Accastello, Francisco “Pancho” Tamarit, Martín Fresneda, Diego Tatián, Cecilia Merchán, Juan Monserrat, Carmen Nebreda y Mauricio Saillén, entre otros.
Junto a Eduardo Fernández, titular de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), y Valentina Enet, abogada patrocinante de la agrupación “Ciudadanos contra el Tarifazo”, Carro encaró una campaña cuesta arriba, en la que no siempre contó con el respaldo de sus compañeros.
Por un lado, la presencia de referentes kirchneristas locales en sus eventos de campaña fue escasa. Por el otro, la estrategia de poca visibilidad que rigió la campaña de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner privó a Carro de una foto que le permitiese contener todas las adhesiones locales de la bonaerense.
A pesar de ello, el desempeño de Córdoba Ciudadana no distó demasiado del que el Frente para la Victoria obtuvo en las PASO de 2013. En aquella oportunidad, la ex rectora de la Casa de Trejo obtuvo el 10,87 por ciento de los votos válidos, menos de un punto de ventaja sobre el porcentaje que anoche obtenía Carro.
A la luz de la inmensa diferencia en visibilidad, conocimiento público, presupuesto de campaña y apoyo oficial que separan las condiciones que cuatro años atrás tuvo la renunciante Scotto con las que ahora goza Carro, el gremialista puede darse por satisfecho.
El escaño que obtendría de repetir el desempeño en octubre parece asegurado, especialmente porque sus votantes no tendrían incentivos para migrar hacia otra opción electoral. Por el contrario, Córdoba Ciudadana pretende sumar nuevos apoyos de votantes que quieran profundizar en una opción antimacrista.
Además, la soledad que vivió en la campaña podría convertirse ahora en un activo para Carro, puesto que no se ve obligado a amortizar su logro con otros dirigentes kirchneristas. Al dirigirse a la militancia en la puerta de su bunker anoche, se podía observar la aparición repentina de varios referentes, que sin embargo no fueron mencionados por el probable diputado. Carro se ocupó de agradecer a la militancia y a una serie de gremialistas, incluyendo a Mauricio Saillén y Rubén Daniele.
En las generales de 2013, Scotto llegó hasta los 15,08 puntos porcentuales, más de cuatro puntos por encima de su desempeño en las PASO. Carro también quiere crecer, y confía que podrá lograrlo fortaleciendo su perfil antimacrista.
“Somos la verdadera oposición al ajuste de Macri”, exclamó exultante anoche Carro. La frase no es inocente, sino que apunta a atraer votantes de Unión por Córdoba que, desilusionados ante su debacle y contrariados por la ambigua relación que une al gobernador Juan Schiaretti con el presidente Mauricio Macri, podrían migrar hacia Córdoba Ciudadana.
En el camino, con su escaño virtualmente asegurado, Carro podrá ocuparse de construir legitimidad en la comunidad de tribus k cordobesas, haciendo valer sus méritos conseguidos en soledad. La escasez de liderazgos que ha caracterizado al kirchnerismo cordobés podría resultar en una oportunidad para el nuevo cacique.