La prudencia de Ligorria con el Estadio Kempes

El titular de la Agencia Córdoba Deportes anunció que el campo de juego del coliseo cordobés llegará en condiciones para el debut de Talleres en Superliga, el 25 de corriente. Una novela tan recurrente como riesgosa.

Por Federico Jelic

Titular del Ministerio de Deportes Cordobés Medardo Ligorria.

En este 2017 el Mario Kempes, mejor dicho su campo de juego, recibirá el premio al “incómodo del año”, porque no deja de ser como una muela del juicio que cuando deja de doler y uno prescinde de la anestesia diaria, vuelve a hacerse sentir con más fuerzas. Las autoridades de la Agencia Córdoba Deportes ya aprendieron la lección al respecto, y por eso antes de declarar cualquier diagnóstico sobre el césped del estadio mundialista, apelan a asesores y al filtro interno, para no pisar otra vez en falso, y no pagar las consecuencias como le ocurrió al antecesor del “Lomo”, Oscar Dertycia.
Lo cierto es que otra vez salen a la palestra las demoras en la recuperación del césped como fantasma principal, en un estadio que en los últimos meses fue objeto de varias remodelaciones. No en su estructura sino en las inmediaciones, con las obras en el anillo perimetral de la Avenida Circunvalación que privó la posibilidad de reeditar el clásico cordobés Talleres – Belgrano el domingo pasado.
Resulta ahora que comienza la Superliga y el albiazul es el primero en oficiar de local el fin de semana del 27 del mes en curso, y el propio titular del Ministerio de Deportes Cordobés Medardo Ligorria anunció que llegará el terreno en condiciones óptimas para la práctica de fútbol. ¿Será fehacientemente así?

Otra vez sopa…
Ya desde el 2016 que el Mario Kempes trae aparejado dolores de cabeza a los cordobeses que utilizan habitualmente ese escenario. Recitales, peregrinaciones religiosas, fiestas del día del niño y también partidos de fútbol deben soportar esa superficie, sin respiro ni descanso. Oscar Dertycia, presidente de la Agencia Córdoba Deportes en ese entonces fue el primero que lo padeció fuertemente, cuando heredó de gestiones anteriores una serie de festivales musicales que provocaron las primeras irregularidades en el perímetro principal. Sin contar eso que fue sede además de partidos desempates, finales de Copa Argentina, Supercopa Argentina, más el calendario de Primera División, por ende prácticamente no hubo fin de semana sin utilización. Sumado esto a la Selección Argentina, que recibió a Bolivia por Eliminatorias Sudamericanas, cuando se llevó entonces el “Cocayo” la primera descarga de críticas furibundas que terminaron siendo letales con el paso del tiempo. Quedó instalado en el ambiente futbolístico que el Mario Kempes no contaba con suelo acorde a eventos de gran magnitud social, visión aviesa sobre todo por parte del periodismo de Buenos Aires, que no se bancaba viajar a Córdoba a ver a Lionel Messi y compañía, lejos del antes fastuoso Monumental de Nuñez.
Pero pasó el duelo ante Paraguay y a pesar de la derrota, nadie se acordó del campo de juego. Lució en plenitud.

Copa Argentina fatal
Lógico, después la piedra en el zapato volvió a molestar, culpa de la agenda del postergado campeonato y de algunas negligencias internas de los encargados de mantenimiento del césped, que volvieron a poner al coliseo cordobés en jaque: la final entre River Plate y Rosario Central fue transmitida para todo el continente, por lo que el pésimo estado del terreno de disputa se propagó en todos los costados del mundo. La peor propaganda. Y la lluvia ácida desde los micrófonos fue brutal y esta vez, letal.
Al final en el verano pasado tampoco se llevó a cabo el político Talleres-Belgrano que exigían desde el Panal, pero ni las demoras en reacondicionamiento del césped a pesar de la postergación inicial de AFA por el reparto de los dineros de TV fueron aliados, por lo que esta vez el “Cocayo” no pudo evitar su salida. La fecha de reinauguración cambiaba invariablemente y no se lo bancaron desde arriba…
Ligorria lo sucedió con mucha cautela discursiva, sabiendo que una frase en falso o mal interpretada lo podría precipitar lejos de la estabilidad. Silenzio Stampa como metología y dogma.

Obras y sin clásicos
Desde el Gobierno Provincial otra vez enfatizaron con eso de que se dispute el cásico cordobés en agosto. Solo que en este caso, las presiones eran de otra naturaleza. El “Lomo” acusó recibo de esa frase popular: “El que se quema con leche, ve una vaca y llora” y de su boca no salió nunca una confirmación. Es que las obras en la avenida Ramón J. Cárcano ya dejaban en claro lo peligroso e imprudente que hubiera sido jugar con ambas hinchadas, con apenas una vía de acceso al estadio y un solo lugar de estacionamiento por el sector Norte. El Cosedepro no dio su visto bueno y Ligorria respiró aliviado.
Pero igual se mantiene activo el Kempes. El fixture de la Superliga indicaba que Belgrano recibía a Lanús el domingo que viene, en primera instancia, pero después no solo se pasó un fin de semana sino que se cambió hasta de localía en el fixture. Por temas de logística, al final arranca a fin de mes, pero… ¿Hubiera estado el Kempes en su plenitud? Riesgosa determinación de la gente de la Agencia en ese sentido. Los trabajos de mantenimiento y remodelación siguen avanzando sin cesar, al contrario de lo sucedido en enero pasado, donde los rumores de pocos obreros y escasas maquinarias fueron el lastre principal que terminó castigando a Dertycia con su destitución política.
Ahora Ligorria es quien da la cara y se puede percibir la cautela en sus acciones, como algo religioso y sacrosanto. Porque el césped del Kempes es el talón de Aquiles en la Agencia Córdoba Deportes y sus trabajadores no descansan en función de reacondicionarlo de la mejor manera. Y también porque ya se quemaron con leche una vez. Está en marcha una estrategia tanto material como discursiva para no volver a caer en la trampa.