Tras frío universitario, Carro se recuesta en halcones K

La visita del exministro Axel Kicillof puso al sindicalista en su primer contexto de masividad como candidato en campaña.

Tras varias apuestas infructuosas a explotar su perfil universitario, el candidato Pablo Carro enfrentó su primer acto masivo con la presencia del referente ultrakirchnerista Axel Kicillof.
Tras un gélido encuentro con la militancia universitaria en la tarde del viernes, fue la “mateada” con el dirigente de La Cámpora el contexto en el que Carro pudo sentir algo parecido al “calor de las masas”, esquivas durante la mayor parte de su campaña hacia las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del próximo domingo.
Carro confirmó así lo atinado de su esteril empeño en buscar una fotografía con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El desconocimiento de los candidatos locales, la baja cotización de los referentes K cordobeses y un modesto presupuesto de campaña sólo podría haberse compensado acudiendo a los símbolos más puros de la década kirchnerista.
Estrategias divergentes
Desde que la exmandataria puso fin a las especulaciones y blanqueó su candidatura a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, sorprendió a muchos por la reconfiguración de su estilo proselitista.
Los actos masivos fueron dejando lugar a encuentros más íntimos con electores; los rostros de figuras insignes de la década kirchnerista fueron reemplazados por “gente común”; las extensas catilinarias contra el macrismo mutaron en confesionarios populares, en los que los nuevos protagonistas describen los perjuicios a los que Cambiemos los habría conminado.
Las nuevas maneras corrieron del foco de la escena a la mayoría de los símbolos kirchneristas, para dejar como únicos protagonistas a Cristina y a los efectos del macrismo, con consecuentes nuevos aires en las listas de candidatos. Recién en el tercer puesto de la boleta de diputados por Buenos Aires figura el presidente del PJ de esa provincia, mientras que el exgobernador y candidato presidencial fallido, Daniel Scioli, se tuvo que conformar con la quinta posición.
El Frente Córdoba Ciudadana, denominación adoptada por las tribus K cordobesas para prescindir del incinerado sello Frente para la Victoria y plegarse al cristinismo, aplicó conceptos similares en la conformación de la nómina de candidatos.
Así, prácticamente todos los posibles postulantes que tenían ya una clara identificación en pública con el kirchnerismo quedaron fuera de los elegidos. Eduardo Accastello, Francisco Tamarit, Diego Tatián, Juan Monserrat, Carmen Nebreda, Mauricio Saillén y Martín Fresneda fueron descartados en distintas rondas de negociaciones.
Finalmente, la lista se conformó con dirigentes sectoriales de bajo nivel de conocimiento: Pablo Carro, universitario titular de Adiuc y CTA Córdoba; Valentina Enet, abogada ligada a las protestas contra la suba de tarifas; Eduardo Fernández, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme).
La campaña hacia el 13 de agosto se vio marcada por la búsqueda del capolista Carro de una foto con la expresidenta, confiado de que su imagen podría revitalizar el armado K. Sin embargo, el objetivo le fue esquivo y tuvo que conformarse con dirigentes de menor talante: Martín Sabbatella, Hugo Yasky y Héctor Recalde, entre otros.
Además, a lo largo de las tres primeras semanas, Carro intentó explotar su perfil universitario, junto a referentes como Mirta Iriondo y el exrector Tamarit; pero la campaña no logró levantar vuelo.
En la tarde del viernes Carro convocó a la “militancia universitaria”, pero el resultado fue una humilde velada con los militantes de La Bisagra como testigos casi únicos: la participación de la presidenta de la FUC, Julieta Altube, como presentadora intentó tapar la ausencia orgánica de otras agrupaciones como La Mella, La Cámpora y La 15 de Junio, también miembros del Frente de Unidad Agustín Tosco (FUAT).
Fue el sábado cuando el candidato obtuvo algún alivio. La presencia del “rockstar K” Kicillof en plaza San Martín le permitió a Carro disfrutar de una cuantiosa multitud de militantes que, atraídos por el economista porteño, aclamaron al postulante local.
Se confirmó así lo acertado del empeño de Carro por obtener una foto con Cristina; tan sólo un símbolo puro y duro de la década kirchnerista le permitió al candidato mostrar una aglomeración militante coherente con sus expectativas de arribar a la cámara baja del Congreso.