PASO, desafío para el proyecto de Schiaretti en tablero nacional

Una eventual derrota del oficialismo en la primera instancia electoral, podría complicar los planes que el gobernador tiene para reflotar la liga de gobernadores PJ y protagonizar la conversión del partido nacional.

Por Yanina Soria
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En el fin de semana previo al gran test electoral, hubo hiperactividad proselitista en distintos puntos de la provincia. A la visita de Marcos Peña y el timbreo de los aliados de Cambiemos en Córdoba, el peronismo provincial mostró como plato fuerte a Juan Schiaretti, Martín Llaryora y José Manuel de la Sota, juntos.
El primer candidato de Unión por Córdoba (UPC) fue escoltado por las dos figuras de mayor peso dentro del PJ, con el propósito de mostrar con la foto de la unidad que UPC tiene a sus mejores hombres en la cancha a la espera de que comience el juego.
La presencia activa del ex gobernador en el último tramo de la campaña era un reclamo que, por lo bajo, venían haciendo los schiarettistas que leyeron su declinación a la candidatura como un desplante político.
Con esa decisión, De la Sota se ubicó del lado de los espectadores, priorizó su juego propio y sólo tuvo participaciones esporádicas dentro de la campaña en la que, vale apuntar, sólo uno de sus hombres, el legislador Daniel Passerini, aparece en un lugar expectable entre los aspirantes al Congreso.
Todo lo contrario pasó con el gobernador Schiaretti. Cuando su ex socio político decidió dejar pasar este turno electoral y retornar a su agenda de viajes académicos por el mundo, el titular del Ejecutivo provincial se puso al frente del barco y tomó el timón político. Por eso, armó una lista a su medida y asumió un rol protagónico sin ser candidato.
Desde entonces, el gobernador tejió a dos puntas: por un lado, se puso la campaña al hombro y marcó el pulso electoral en Córdoba; mientras que por el otro, se ubicó en el escenario nacional como el gran armador político del nuevo polo de poder que pretende constituir justo a sus pares peronistas desde la liga de gobernadores. Y en ese proyecto sabe que un objetivo se condice con el otro.
Schiaretti tiene muy en claro que en las legislativas arriesga mucho más que la representación numérica de UPC en la Cámara Baja. El gobernador repitió hasta el cansancio que estas elecciones “no son de vida o muerte” y presagió una campaña de “baja intensidad”. Sin embargo, la realidad marcó otra cosa y el gobernador jugó fuerte.
No sólo buscó diferenciarse políticamente de Mauricio Macri sino que además lanzó duras críticas contra la Nación, estableció reclamos como los de mayor federalismo como ejes de campaña e incluso desempolvó algunos conceptos del cordobesismo sembrados por De la Sota, un término reservado para graficar la relación conflictiva que mantuvo la Nación con la Provincia durante la última etapa del kirchnerismo.
La artillería pesada con la que jugó Schiaretti para esta primera fase electoral tiene directa relación con su propósito: mantener el poderío de UPC en la provincia frente a la amenaza que supone la lista que el presidente diagramó para Córdoba.
Macri buscará revalidar el arrollador triunfo que consiguió en el ballotage de 2015 y conservar el voto cordobés que le fue clave para su victoria nacional. Tan confiados están en el macrismo que el Presidente cerrará desde el suelo mediterráneo la campaña nacional el jueves próximo. Mostrar un triunfo en el segundo distrito electoral del país, puede ser la estrategia amarilla para contrarrestar una posible derrota en provincia de Buenos Aires frente a la ex presidenta Cristina Fernández de Kichner.
En el proyecto nacional que encabeza Schiaretti para reflotar la liga de gobernadores PJ y protagonizar un recambio hacia adentro del partido nacional, hay poco margen para una derrota del oficialismo. Ese escenario erosionaría sus aspiraciones y lo debilitaría frente al bloque de peronistas que pretende comandar, más aún si la ex presidenta avanza en Buenos Aires.
Por eso, las PASO serán el primer desafío a sortear que tendrá el gobernador con la prerrogativa de que el resultado será testimonial hasta octubre cuando verdaderamente se definirán quienes serán los nueve diputados que desembarcarán en la Cámara Baja. Seguramente, un revés electoral en esta primera instancia podrá ser morigerado hasta que, efectivamente, lleguen los comicios definitorios de este año.

Cierre en la Capital
El peronismo cordobés cerrará la campaña electoral en la Capital cordobesa con un modesto acto. Estarán Schiaretti, De la Sota y la nómina completa de candidatos aunque solamente Llaryora y Alejandra Vigo, segunda en la lista, serán los oradores.