A la luz de las encuestas, el FIT vira su blanco hacia los K

Hasta hace algunas semanas, el Frente de Izquierda asomaba como el claro favorito para ganarse la novena banca. Ahora, el kirchnerismo pone en riesgo ese propósito.

fitA poco más de diez días de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el primer filtro para las legislativas de octubre, las piezas que componen el tablero electoral cordobés están en pleno movimiento. Los números que sigilosamente manejan dentro de Unión Por Córdoba y Cambiemos anticipan una elección polarizada y muy pareja donde, posiblemente, haya lugar para un tercer espacio que pueda alzarse con uno de los nueve escaños que Córdoba renovará en la Cámara Baja.
Detrás de ese objetivo hay varios anotados, aunque con chances reales muy pocos.
Hasta hace algunas semanas, ese lugar parecía estar reservado exclusivamente al Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) que asomaba como el favorito para terciar en la pulseada electoral y poder concluir el propósito que quedó trunco en 2013 cuando la por entonces también candidata Liliana Olivero arañó la novena banca.
Sin embargo, ahora un nuevo jugador asoma en la cancha y amenaza con arrebatarle el sueño del diputado propio a la Izquierda: la versión local de Unidad Ciudadana.
La lista que representa a la ex presidenta en Córdoba comenzó a figurar en algunas encuestas desde hace algunas semanas y sus representantes locales confían en quedar terceros en la tabla final de posiciones. Ayer, la consultora Management & Fit dio a conocer, entre otros números, que la boleta que en Córdoba encabeza Pablo Carro aparece con un 9,1 por ciento de intención de votos, muy lejos de Cambiemos y Unión Por Córdoba pero ocupando el tercer lugar.
Desde el FIT aseguran que se trata de “operaciones políticas” que buscan devaluar a una fuerza que está creciendo en todo el territorio nacional, aunque por lo en bajo reconocen ahora a Carro como el principal contrincante a vencer en ese lote de anotados por la novena banca.
La discusión interna ya no pasa por si el sector que encabeza Luciana Echevarría de Izquierda al Frente puede o no restarle al FIT, sino en buscar estrategias de diferenciación con el kirchnerismo para evitar la fuga de los votos hacia ese espacio. Sobre todo, de aquellos que no son puramente de izquierda pero que en las elecciones de medio término suelen acompañar a esa fuerza.
Aunque con matices sutiles para el común del electorado, ambos espacios ofrecen un menú electoral que se cruza en varios puntos, entre ellos, se repiten las críticas contra “las políticas de ajuste” del gobierno de Mauricio Macri y los cuestionamientos contra la “perpetuidad” en el poder provincial de Unión Por Córdoba.

Cautela K
En el núcleo duro del kirchnerismo cordobés toman con cautela los números de las encuestas; tienen en claro que las últimas performances electorales en esta provincia no les permiten ilusionarse con un escenario demasiado distinto. El objetivo es pasar cómodamente las PASO para luego salir a cazar votos con mira a las generales de octubre. Los dirigentes del Frente Córdoba Ciudadano consideran que la impronta de su boleta, que promocionan como “la lista que representa a la lucha de los trabajadores”, puede redireccionar algunos votos que iban a la izquierda tradicional.
Los representantes de Cristina Fernández de Kirchner en la provincia mediterránea reconocen que la lista que dejó la declinación de Eduardo Accastello puede generar nuevos adeptos por fuera del radar del kirchnerismo ortodoxo cordobés. La principal debilidad que admiten tener es la falta de conocimiento público que tiene Pablo Carro, por eso, intentan apuntalar su imagen de la mano de refuerzos nacionales que bajan a Córdoba para prestar apoyo. Ya pasó el gobernador aliado a Cristina, Alberto Rodríguez Saá, se espera que llegue en las próximas horas Héctor Recalde y hacia el fin de semana, será el turno del ex ministro de Economía Axel Kicillof.