“El BCRA sólo intervendrá ante políticas disruptivas”

Lo dijo el vicepresidente de la entidad ante empresarios. Insistió en que no comprará o venderá para definir el valor del tipo de cambio.

Por Gabriela Origlia

Demian-ReidelDespués del cambio de directores en el Banco Central, ayer su presidente Federico Sturzenegger faltó al almuerzo de la Mediterránea, en el que los empresarios tenían una fuerte expectativa. Lo reemplazó Demian Reidel, vicepresidente de la entidad. No hubo sorpresas; subrayó que el BCRA sólo intervendrá cuando “haya políticas disruptivas”.
“Tenemos una política flexible; hemos intervenido la semana pasada; no para determinar un tipo de cambio, no estamos volviendo a un tipo de cambio fijo. Sólo vamos a intervenir cuando haya políticas disruptivas”, dijo.
“No vamos a intervenir para modificar el valor”, reiteró. Reidel insistió en que la reactivación de la economía se “consolida” con una suba de todos sus componentes (PBI, consumo público y privado, exportaciones e inversiones).
El dólar minorista ayer bajó respecto del viernes, cuando cerró por encima de los $ 18, en una rueda en la cual la autoridad monetaria colocó 300 millones de dólares para frenar la escalada.
Ante la consulta de un empresario de que una política de tasas altas son enemigas del sector productivo -que provocó tímidos aplausos de sus colegas-, Reidel señaló que la política monetaria permitirá una baja de la inflación en el tiempo que permitirá la recreación del crédito y un plan de ajuste de déficit. “La producción de ninguna manera es una convidada de piedra de la política monetaria”.
“No es tan usual que todos los componentes suban al mismo tiempo -agregó-. Particularmente positiva es la combinación de importación de bienes de capital y exportaciones”. Sobre el ciclo de crédito, anticipó que estaría comenzando un boom de préstamos.
Respecto de la inflación, repitió que hay un proceso de desinflación: de una anual de 36,6% de fin de 2016 a 21,7% por lo que para cumplir con la meta del 17% hay que bajar 4,7 puntos porcentuales que “van a ser bastante más complicados, más duro que los meses anteriores”. Sobre lo que espera el mercado, dijo que la estimación es una baja “constante y consistente”. Analizó la dinámica de los distintos segmentos de precios: los mayoristas se desaceleran por lo que podría estarse armando un colchón por parte de los minoristas.
Reidel planteó que el mercado espera una inflación del 17% en los próximos 12 meses, mientras que la meta del BCRA es para este año: “No están esperando que cumplamos la meta, pero una política monetaria con metas ayudó. Debemos setear las expectativas para que el año que viene tengamos una inflación de entre 8 y 12 por ciento”.
Para cumplir con la meta, la inflación núcleo deben estar entre 9,4 y 14,9 por ciento. “Estamos por arriba del sendero, claramente hay un desvío pero nos falta la segunda mitad del año. No es una meta imposible de cumplir, sino difícil. Estamos trabajando ya de cara a la meta del 2018 que es del 8%”.
El dato preocupante es la persistencia de la inflación núcleo lo que llevó al endurecimiento de la política monetaria, indicó Reidel: “Bajó mucho en el primer semestre del año pasado y ahora se mantiene estable, lo que vemos con preocupación y ocupación”. El corredor de pase de 7 días es el eje de la política monetaria de desinflación.
Enfatizó que la tasa de interés real que era elevada cuando la inflación era alta: “La dejamos caer consistentemente con un proceso que parecía más consolidado de baja de la inflación núcleo. A medida de que nos convencimos de que se había interrumpido, empezamos a subir la tasa real, la duplicamos de 5 a diez de marzo a hoy”. Definió el modelo como “un año de endurecimiento de la política monetaria”. Graficó: “Bajando la inflación vamos a lograr una mayor eficiencia y equidad en la economía”.
Por su lado, el economista Jorge Vasconcelos subrayó que el gradualismo -para que funcione- “necesita mucha mayor credibilidad para que las inversiones ocurran descontando que las medidas se darán. Esa credibilidad sólo puede surgir de acuerdos políticos”.
Admitió que pueden existir demoras por lo que un plan B sería un consenso más limitado entre la Nación y las provincias grandes, que concentran entre el 75 y el 80 por ciento del PIB, con reformas más rápidas que recaigan en ese ámbito.
En el peor de los casos, mencionó que hay “un plan V” con María Eugenia Vidal -ante una derrota electoral de Cambiemos- sea designada como una candidata presidencial y se avance en acuerdos individuales con las provincias con “premios” a las que decidan, por ejemplo, bajar Ingresos Brutos.