Fuerte en Capital, a Cambiemos preocupa ciudades del interior

La campaña se acentuará en San Francisco, Río Cuarto y Villa María.

Por Alejandro Moreno
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Las tres ciudades más importantes del interior que gobierna el peronismo serán el principal objetivo de la campaña de Cambiemos para esta semana: San Francisco, Río Cuarto y Villa María. Hay confianza por Capital y Colón.
Los aliados macristas y radicales miran encuestas y se tranquilizan porque, aseguran, llevan una cómoda ventaja en el total provincial, sustentada básicamente en la cosecha de los departamentos Capital y Colón. Incluso, el entusiasmo los lleva a suponer que no exageró el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, cuando dijo que podían ganarse cinco bancas (y que no fue sólo una frase para agradar a los mestristas que se esperanzan en que Diego Mestre pueda ser reelecto en la Cámara de Diputados).
Les preocupa, en cambio, la situación en San Francisco, Río Cuarto y Villa María, y en los departamentos que cuentan a esas ciudades como las más importantes (San Justo, Río Cuarto y General San Martín, respectivamente).
San Francisco es un terreno árido para Cambiemos, fundamentalmente porque el radicalismo nunca se recuperó del golpe que significó perder la Intendencia a manos de Martín Llaryora en 2003. El paso de Hugo Madonna al kirchnerismo terminó por pulverizar a la Unión Cívica Radical del departamento San Justo. En las ciudades del departamento sólo quedan tres intendentes radicales: Mauricio Cravero (Arroyito), José Bría (Morteros) y Vicente Costamagna (Balnearia).
Los dirigentes de la UCR de San Francisco habrían hecho conocer su malestar porque frente a las dificultades políticas que tienen, encuentran que el gobierno de Mauricio Macri no resuelve, todavía, la situación de las delegaciones nacionales en la región, muchas de las cuales continúan en manos de funcionarios kirchneristas.
En la semana algunos de los más importantes candidatos de la lista de Cambiemos irán a recorrer las ciudades de la zona. Diego Mestre estaría en la agenda.
Villa María es otra ciudad complicada para Cambiemos, aunque allí la mayor responsabilidad recaerá sobre el legislador Darío Capitani, a cargo del PRO provincial, más que en el radicalismo.
Esa ciudad fue un enclave del kirchnerismo hasta 2015, pero el intendente Martín Gill se alineó con el nuevo gobernador, Juan Schiaretti, y hasta la ex esposa de Eduardo Accastello, Nora Bedano, saltó el charco.
La inquietud aliancista, naturalmente, se extiende al resto de las localidades del departamento General San Martín, que están bajo el influjo de Villa María.
San Justo y General San Martín se ubican en una zona de fuerte impacto agrícola-ganadero, por lo que la mayor esperanza de Cambiemos es la imagen del propio Mauricio Macri, quien el fin de semana ratificó su liga con el campo en la Rural de Palermo.
El tercer punto rojo en el mapa es Río Cuarto, si bien en esa ciudad del sur provincial hay mayores esperanzas de alcanzar una victoria, pese a que desde el año pasado la Intendencia está en manos del peronista Juan Manuel Llamosas.
La UCR logró unir a sus principales referentes locales, como Juan Jure, Antonio Rins y Daniel Frangie, lo que envalentona a los radicales. Pero, además, la alianza de los hermanos Rodríguez Saá con el kirchnerismo puede tener repercusión en el sur provincial, restándole votos a Unión por Córdoba.
Durante la semana, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, sería el refuerzo nacional.
Achicar la brecha en las ciudades de San Francisco, Villa María y Río Cuarto es el objetivo de Cambiemos en el tramo final de la campaña, mientras las ilusiones aliancistas reposan en la distancia que tendrían a su favor en Córdoba y el departamento Colón, donde se encuentra la mayor parte del electorado provincial.