La sucesión de Daniele acusa los primeros síntomas

El único candidato confirmado de la Lista Verde es el histórico dirigente de los municipales. Su tradicional oponente, Ariel Quiñone, espera señales de unidad que el líder del Suoem no está en condiciones de dar hasta cerrar su frente interno.

Por Yanina Passero
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Los empleados municipales de Córdoba tendrán su elección de octubre –el viernes 12-, pero a pocas horas de realizada la convocatoria sólo el secretario general del Suoem, Rubén Daniele, está en condiciones de confirmar su 12º candidatura consecutiva. Un signo de pregunta ocupa cada renglón reservado para los integrantes de la comisión directiva de la nómina oficialista, distinguida con el color verde.
El mismo estado de vacilación sacude a los dos espacios opositores: el liderado por el delegado Ariel Quiñone, quien trató de cortar el liderazgo de quien fuera su mentor gremial en tres compulsas; también a los referentes trotskistas que debutaron en la puja de 2014.
Indefinición general que indica que no se trata de una elección cualquiera. Será la última que tendrá a Daniele como protagonista y en la que debería comenzar a perfilarse el sucesor. Ahora bien, el gremialista carece de un hombre de confianza para delgar la defensa de las condiciones laborales de un municipio con tantos empleados para ser considerada una ciudad. “Si no me presento la Lista Verde se me parte en cuatro”, confesó en medio de los festejos por el triunfo de la primavera de 2014. Esa situación no cambió dos años más tarde.
La responsabilidad del fracaso no corresponde cargársela a sus adláteres, sino a él. La demora para trazar la estrategia que debería integrar el epílogo de su carrera sindical se explica, en parte, por la ansiedad que genera entre sus colaboradores otro período más en las sombras; y, al mismo tiempo, la reticencia de Daniele a ungir un favorito.
Las conversaciones que trascendieron entre el titular del Suoem y el retador Quiñone no hacen más que avivar la propia interna oficialista. Lógico: si Daniele cede espacios en la conducción significa la exclusión de tropa propia. Mostrar apertura hacia el final acarrea algunos riesgos, aunque al gremialista confía en que no surgirán, justo ahora, valientes que se animen a desafiarlo entre sus propias filas.
Siquiera Quiñone. Naturalmente, su dilema es menor porque no tiene un “imperio” que mantener, pero tendrá que pensar muy bien su jugada. El conflicto tiene dos polos: insistir con la unidad o presentarse y dar todo de sí para evitar un nuevo bochorno en las urnas. Si en 2011 fue la sorpresa por su notablemente crecimiento en la cosecha de votos; tres años más tarde fue la decepción por la pérdida de adhesiones.
Sobre la primera opción no tiene injerencia. Será Daniele quien tendrá la última palabra y, al juzgar por las presiones de su frente, el camino de la homogeneidad no es tan sencillo como parece. Ahora bien, suponiendo que es real la intención del mandamás del Suoem de orquestar su transición con todos los interesados con un pie en el plato, el ex delegado de Recursos Tributarios ingresará a la comisión con indiscutido aval. De su destreza dependerá su posición final en la elección que tendrá a Daniele en la comisión de jubilados, finalizado el 2020. La apuesta es a largo plazo, claro está.
Los dirigentes de la estima de Quiñone afirman que la unión es la opción que los seduce. Sin embargo, se consuelan al afirmar que si la Lista Naranja se encuentra nuevamente como alternativa en el cuarto oscuro, la segura derrota no puede interpretarse como su muerte política, siempre bajo el prisma de la sucesión de Daniele.
Como se observa, la apuesta por la vigencia es riesgosa porque es difícil predecir el desenlace de la próxima performance. La desazón que les dejó la última actuación condiciona la decisión futura. El riesgo será asumido sin más cavilaciones si Daniele descarta la opción de la acuarela electoral.

Izquierda en problemas
Los integrantes de la clasista Lista Fucsia tampoco puede dar precisiones sobre sus próximos pasos. Admiten que el conflicto de nueve días en el sistema de transporte, liderado por delegados de UTA que militan en el Partido Obrero, generó rechazo en el Palacio 6 de Julio hacia las opciones de izquierda.
Cabe recordar que, para desactivar la huelga, el intendente Ramón Mestre endureció el trato con los choferes, pero también con el Suoem.
A ese factor coyuntural se suma un incordio de naturaleza interna. La jubilación de la candidata con la que debutaron en la elección interna pasada, Paulina Castro, obliga a los miembros de esta opción a afinar el ojo e instalar una nueva referente. Prefieren que una mujer encabece la propuesta, pero aún no se sometió a votación el abanico de postulantes.