¿Cómo sigue este año la economía? Entre el déficit y las elecciones

El segundo semestre presenta una leve recuperación que apenas alcanzaría para recuperar la caída del PBI del 2016. Las legislativas tienen su impacto en las decisiones.

La economía argentina ingresa a la segunda mitad del año con una lenta recuperación; de cumplirse el crecimiento de entre 2,5 y tres por ciento proyectado por el gobierno sólo se salvaría la caída de 2016. La Casa Rosada procura avanzar en el saneamiento de la macro y busca revertir el agudo déficit de competitividad (producto del retraso cambiario y del alto “costo argentino”), aunque en este frente los progresos son aún más graduales y menos evidentes.
Para los economistas de la consultora Muñoz y Asociados, más allá de los esfuerzos de la conducción económica, el desempeño de la economía argentina en 2018 dependerá “críticamente” del resultado de las elecciones legislativas. Entienden que una victoria de Cambiemos en Buenos Aires disiparía la incertidumbre de raíz política, allanaría el terreno para el avance de las reformas y dotaría de un sustento más sólido a la reactivación.
Por el contrario, un triunfo de Cristina en la elección bonaerense provocaría un severo cimbronazo financiero que dañaría a la recuperación en curso y oscurecería inexorablemente las perspectivas económicas a mediano plazo.
La política fiscal oficial es la que mayor controversia genera; la casi totalidad de los economistas coinciden en que tanto el nivel de gasto público como el déficit fiscal son excesivos y deben reducirse. Menos coincidencias se encuentran en el ritmo al que el gobierno debiera sanear las cuentas públicas. El ministro Nicolás Dujovne se comprometió a congelar el nivel real del gasto primario, con lo que el peso del Estado en la economía tendería a contraerse por cortesía del crecimiento económico. El gobierno sostiene que las restricciones sociales y políticas impiden un ajuste a un ritmo más rápido.
Para Muñoz es probable que, si logran cumplir el congelamiento del gasto real y si la economía retorna a un sendero de crecimiento, el plan fiscal oficial resulte consistente (particularmente, porque el nivel inicial de la deuda pública era realmente bajo). Pero no es menos cierto que la falta de un ajuste fiscal más acelerado complica a la política anti-inflacionaria (pues exige una política monetaria muy restrictiva que compense la política fiscal expansiva) y tiende a deprimir el nivel del tipo de cambio real (porque el financiamiento del enorme déficit supone un ingreso masivo de dólares financieros).
Otro capítulo que aborda el trabajo es el déficit de competitividad, que conspira contra un repunte más ágil de la inversión y, por ende, contra la posibilidad de retornar a un sendero de ágil crecimiento (lo que siembra dudas además sobre la sustentabilidad política de la gestión macrista).
“Hay que remontar una situación muy desfavorable –señalan-. El gobierno macrista parece tener en agenda el problema y planea atacarlo. De todos modos, el listado de ítems que engrosan el ‘costo argentino’ es sumamente extenso y la solución dista de ser sencilla”. Para Muñoz el país convivirá por varios trimestres más con este mix de políticas que “condenan a un peso fuerte”.
Otro componente crítico del “costo argentino” es la presión tributaria. Pero el margen de maniobra para bajarla es acotado, dado que el enorme déficit fiscal impide una reducción acelerada de la carga impositiva.
Para dejar de ser tan caros en dólares, también hay que comenzar a abrir la economía (nuestro ratio Importaciones/ PBI es absurdamente bajo). Pero, nuevamente: la remoción de las barreras al ingreso de productos importados debe hacerse de forma gradual, pues es improbable que el empleo que se pierda en los sectores a los que se les retire la protección sea rápidamente absorbido en otras actividades.
El costo laboral (en particular, el extra-salarial) es otro factor fuerte importante del “costo argentino” que se debiera atacar. En este marco, quizás los mayores progresos hasta aquí se hayan logrado en el campo del costo financiero, que bajó para empresas grandes que tienen acceso al mercado de capitales externo.