Carro quiere subirse al ring con Llaryora

El candidato kirchnerista replicó las declaraciones del postulante de Unión por Córdoba sobre la vigencia de la figura de Cristina Kirchner. Busca concentrar el porcentaje del electorado que permanece fiel a la ex presidenta en función de la pelea por la novena banca.

El kirchnerismo cordobés nunca logró consolidar una base propia de “voto duro” como la que ostenta en otros distritos. Su historia electoral tuvo virajes de acuerdo a la coyuntura. Osciló desde la apelación al voto progresista enancado en figuras pseudo independientes como Carolina Scotto, al intento de interpelar a sectores peronistas de la mano de un dirigente con arraigo territorial como lo fuera Eduardo Accastello.
En esta oportunidad, el Frente Córdoba Ciudadana tiene un desafío central: lograr conectar con el electorado que permanece fiel a la ex presidenta de la nación. El interrogante que ronda la cabeza de sus operadores es en que cuadrante político se encuentra ese nicho de votos.
Al momento de armar la lista, se visibilizó un dato en las discusiones entre componentes de las minitribus que conviven en el espacio: la nómina carecía de figuras capaces de interpelar a los votantes que se identifican con el justicialismo.
Pablo Carro, dirigente de un sindicato “clasemediero” como es el de docentes universitarios, no tiene historia ni pergaminos que lo acerquen a la cultura peronista. Sus compañeros de lista mucho menos. Se trata de dirigentes de partidos pequeños autodefinidos de izquierda como el Partido Comunista o Nuevo Encuentro.
Por otra parte, la figura del secretario general de ADIUC no posee la gravitación que, en su momento, tuvo la ex rectora de la UNC en el ecosistema de la centroizquierda local. Además, los competidores directos del postulante kirchnerista, como lo son Liliana Olivero (FIT) y Néstor Moccia (SOMOS), intentan pescar en el mismo río ideológico.
Ante esta situación compleja, los estrategas kirchneristas definieron algunas líneas de acción. Por un lado, apelarán sin pudor a la figura de Cristina Kirchner apostando a que el “derrame” de la instalación nacional que tiene su candidatura bonaerense los salpique en tierras cordobesas.
La táctica es tan nítida que llega a extremos casi bizarros. La campaña de recolección de fiscales de Córdoba Ciudadana, por ejemplo, convoca a ser “un fiscal de Cristina en Córdoba”. En los corrillos políticos locales advierten jocosamente que los inscriptos se van a llevar una sorpresa cuando no encuentren el nombre de la ex presidenta en la boleta.
La máxima aspiración de los armadores es conseguir una fugaz visita de la lideresa, aunque lo consideran improbable. Se conforman con una foto personalizada que sustituya a los montajes de imagen que vienen utilizando en los materiales de campaña.
Por otra parte, intentarán asimilar a Unión por Córdoba con el macrismo con el objetivo de capitalizar electores descontentos. Al incrementarse los cruces entre los candidatos del oficialismo cordobés y los postulantes de Cambiemos, esta meta se complica cada vez más.
En este escenario, Carro decidió intentar una polémica con el primer postulante de Unión por Córdoba. Para esto, aprovechó una definición que Llaryora repitió en los últimos días: “Cristina no existe más”.
La expresión del vicegobernador, puesta en contexto, se dirige a neutralizar una polarización nacional alrededor de la figura de la ex mandataria. El peronismo cordobés teme que el voltaje mediático de la pelea bonaerense y termine acumulando voto antik en las listas de Cambiemos.
El candidato de Córdoba Ciudadana no desperdició la oportunidad de terciar en el debate y defender a “La Jefa”. “El primer candidato de UPC, Martín Llaryora, dice que “Cristina no existe”. Vamos por buen camino” escribió Carro en su cuenta de Twitter en referencia a las declaraciones del vicegobernador.
Luego, añadió que “estas declaraciones se dan en un contexto de inocultable fortalecimiento de Cristina a nivel nacional como única opción real para ponerle un freno a las políticas de Cambiemos en estas elecciones”.
En otro párrafo, se dirigió concretamente contra la posición política de Schiaretti y los gobernadores peronistas que anunciaron la creación de un “bloque federal”. Para el dirigente universitario, el cristinismo es la única alternativa opositora “frente a la tibieza y ambigüedad de los gobernadores que priorizan la consecución de fondos para salvar sus propios errores y dificultades de gestión, antes que el bienestar de las mayorías”.
Carro, además, aseguró que los diputados y diputadas que “vamos con Cristina” serán los únicos opositores francos al gobierno de Mauricio Macri. “Construiremos una fuerza parlamentaria importante para parar las agresiones permanentes y el ajuste sin fin” agregó en un comunicado.
Según su lectura, la aspiración de los mandatarios provinciales peronistas es acumular fuerzas en el congreso solo para negociar fondos y prebendas, en lugar de enfrentar sin tregua el modelo “de exclusión”.
En realidad, los párrafos ampulosos son la herramienta a la que apela Carro para procurarse un lugar en el debate político. El mayor riesgo que corre es el de la intrascendencia y su consecuencia más probable es podría ser la de quedar relegado convertirse en una expresión electoral marginal.
En el bunker de Unión por Córdoba tienen decidido no darle con el gusto. Apuestan a que los votantes críticos a Macri terminen en su redil por ser la fuerza que disputa con Cambiemos. Solo algunos operadores, casi a modo de broma, recordaron que Carro, quien les exige lucha sin cuartel, acaba de votar a favor de la aceptación de la propuesta del gobierno nacional en la paritaria de los docentes universitarios. “No se lo notó tan intransigente” deslizó un peronista conocedor de los avatares de la UNC.