La percepción de bienestar económico también se polariza

Un estudio privado indica que el 52,3% cree que su situación es buena y el 45,5% la considera mala. Los datos prácticamente no variaron en un año. El oficialismo prefiere que la economía no sea el eje de la campaña electoral.

El termómetro de la situación económica pesa en tiempos electorales. Más allá de cuál sea el eje que los distintos candidatos quieran imponer en la campaña, esa dinámica tiene importancia a tal punto que por decreto se instrumentará una línea de créditos para los sectores más vulnerables con fondos de Anses. Un estudio privado señala que el 52,3 % de los encuestados considera que su situación económica actual es buena. Aquellos que se encuentran en una situación mala o muy mala suman un 45,5% (35,6 y 9,9 % respectivamente). Por otra parte, 1,4 % definió su situación como excelente.
Los datos se desprenden del Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino (Cecreda) y corresponden a la encuesta de expectativas económicas de mayo donde se indagó respecto de la situación económica actual de los argentinos, la comparación respecto de la vivida en mayo del 2016 y las perspectivas económicas para el 2018. Por otra parte, se consultó sobre la capacidad de ahorro, las formas y con respecto a la percepción de la inflación 2017.
En comparación a mayo del 2016, el 47,5 % de la muestra considera que su situación económica actual es peor. Por otra parte, el 39,2 % define como igual su situación a la del año pasado. Finalmente, el 13,1 % asegura que mejoró. En la encuesta de febrero, el 17,7% afirmó lo mismo. Se observa un detraimiento en este aspecto, habiendo caído la cantidad de personas que vieron mejorar su situación económica.
En el reporte se cruzaron las respuestas que dieron los encuestados sobre la situación actual y la vivida en el mismo mes del año pasado. Aquellos que se encuentran en una situación mala o muy mala son los que están peor, comparativamente con el 2016. Los niveles se mantienen por lo que se puede inferir que los más vulnerables están peor que antes, mientras que aquellos que se encontraban en una situación excelente o buena están, en su gran mayoría, igual o mejor.
Respecto a las expectativas para el 2018, 31% considera que su situación será mejor, un 27,3 cree que se mantendrá en las mismas condiciones que ahora y un 38 % considera que será peor. Además de mucha incertidumbre, este porcentaje da cuenta de un alto grado de desconfianza en la mejoría de la economía cotidiana, hogareña y familiar. Al mismo tiempo, los encuestados más vulnerables presentan peor perspectiva respecto a su futuro económico. Sólo aquellos que están en posición “excelente” presentan un gran sesgo optimista respecto del futuro.
Por otra parte, se consultó respecto de la inflación esperada para el año 2017. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantiene la proyección de 17 % de inflación para el año en curso. Mientras tanto, entre enero y mayo del 2017, se produjo un aumento en el costo de vida del 10,1 %. Tomando estas consideraciones y, que la inflación durante el 2016 fue del 39,9 %, se preguntó a los encuestados sobre sus perspectivas respecto del aumento de precios.
Una minoría condice su opinión con la perspectiva del BCRA, así es como, el 3,9 % de los encuestados afirma que la inflación será de entre el 12 y el 17 %. Mientras tanto, un 13,1 % cree que será de entre el 18 y el 21 %. Por otra parte, la mayoría de la muestra (32,6 %) considera que la inflación será de entre el 22 y el 25%; similar a las perspectivas del Fondo Monetario Internacional, que pronostica que será del 25,6 %.
Con valores similares, el 31% de los encuestados cree que será de entre 26 y 30%. Finalmente, un alto porcentaje (19,5 %) de la muestra consultada considera que la inflación será mayor al 30% durante el 2017. Esto puede deberse a que los argentinos presentan cierta costumbre a inflaciones altas, siendo la del 2016 un ejemplo de ello.
Con respecto al ahorro, el 39,7 % confirmó que a fin de mes logra ahorrar. Siendo así que el 50,8% de los encuestados compra divisas (dólares principalmente), el 37% elige el plazo fijo y/o las cajas de ahorro y el 16,4% la compra de inmuebles. Se observa, nuevamente, un apego hacia la moneda extranjera, siendo la primera opción a la hora de ahorrar.