Es lento el crecimiento del empleo formal

Aún no se recuperan los puestos en el sector asalariado privado; pese a lo anunciado los trabajadores públicos aumentaron en 45.000. Expectativas por los resultados que podría generar el blanqueo laboral.

En su visita de dos días a esta ciudad, el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, y su par local, Roberto Avalle insistieron en la necesidad de que se creen empleos de calidad, formales. Hay acuerdo en que la presión impositiva empuja a un alto nivel de informalidad que, a su vez, traba los nuevos puestos. Desde noviembre de 2015 hasta abril último, el empleo registrado creció 0,8% (desestacionalizado). Es decir, 95 mil trabajadores se sumaron al mercado formal.
Un informe de la consultora Ecolatina señala que la mejora del empleo formal estuvo explicada por los monotributistas y asalariados del sector público, que sumaron casi 160 mil trabajadores en el período. En contraposición, la cantidad de asalariados registrados del sector privado cayó en 53 mil puestos (-0,8%).
Empleados de casas particulares, monotributistas y monotributistas sociales constituyen un heterogéneo grupo de trabajadores que alcanzaron tasas de crecimiento de entre 4% y 10% durante la gestión actual. Así, la cantidad de puestos bajo estas modalidades de empleo, más precarias que la de los asalariados, aumentó en 115 mil en el período bajo análisis.
Por su parte, y pese a lo esperado por los anuncios oficiales de reforma y achicamiento del plantel, el empleo público también mostró un importante crecimiento cuando se lo compara con los niveles de noviembre de 2015: aproximadamente 45 mil trabajadores se agregaron a la planta.
Desde noviembre de 2015 hasta abril pasado, seis de las catorce ramas más importantes de la economía muestran reducciones de personal, mientras que las ocho restantes incrementaron la cantidad de trabajadores registrados del sector privado.
Ramas como servicios sociales y de salud (+4,4% acumulado desde noviembre de 2015), suministro de electricidad, gas y agua (+3,2%) o enseñanza (+2,6%) se expandieron en el periodo.
Con una incidencia menor,  actividades como intermediación financiera (+1%) o el sector agropecuario (+0,6%), que tuvieron un buen desempeño dentro de la economía, también ayudaron en la creación de puestos de nuevos puestos de empleo registrados. Por su parte, comercio (+1,2%), una de las ramas que más asalariados emplea (más de 18% del total del empleo formal), también logró expandirse incluso en un contexto en el que el consumo masivo aún no se recupera.
La contracción del empleo privado formal se explica principalmente por tres ramas. La explotación de minas y canteras redujo casi 10% su dotación, producto de una significativa contracción en el precio internacional del petróleo que afectó dicha actividad extractiva.
La construcción pasó también por meses complejos: afectado por el freno de la obra pública y privada, entre noviembre de 2015 y junio de 2016 se perdió cerca del 10% del empleo. Desde mediados del año pasado hay un crecimiento lento pero continuo, y en abril la contracción respecto a noviembre de 2015 se redujo a 2,5%.
La industria manufacturera, por su elevado peso dentro del empleo formal (cerca del 20% del total) y su fuerte caída en el período (-4,4% desde el cambio de gobierno), explicó la totalidad de la contracción del empleo asalariado privado.
En Argentina la población crece al 1% anual, lo cual implica que, sólo para mantener el desempleo constante deben crearse aproximadamente 200 mil puestos adicionales de trabajo por año. En el primer cuatrimestre del año, el empleo formal aumentó a una tasa anualizada del 1,1%, de forma tal que si este ritmo de crecimiento se mantuviese a lo largo del año, podría pensarse que podría lograrse mantener la tasa de desocupación constante. Sin embargo, el análisis realizado en los apartados anteriores lleva a realizar algunas consideraciones respecto a esta afirmación.
Para Ecolatina los desafíos que enfrenta hoy el mercado de trabajo son varios: no sólo se necesita una mayor aceleración de la expansión de la actividad (y más extendida), sino también una mayor formalización de la fuerza de trabajo. La propuesta de “blanqueo” que podría presentar el oficialismo sería una alternativa para mejorar la calidad actual del empleo, pero no necesariamente implique la creación de nuevos  puestos de trabajo.