Macri y los radicales se ignoraron mutuamente

El presidente casi no tuvo compañía radical. Dijo que Baldassi lo representa.

Por Alejandro Moreno
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El de la cita de Raúl Alfonsín (“a vos no te va mal gordito”) fue el momento radical de Mauricio Macri en su paso por Córdoba. Demasiado poco para conformar a sus aliados cordobeses, los que sin embargo mantuvieron un espíritu resignado que tentaría a Leandro Alem a tomar otra vez un coche que lo lleve al Club del Progreso.
Macri dejó una herida abierta en 2015 cuando decidió en su despacho porteño quiénes serían los candidatos a gobernador y a intendente de la Unión Cívica Radical. Y la profundizó ahora al empujar a Diego Mestre al quinto y jabonoso lugar en la lista de diputados nacionales de “Cambiando Juntos”, la nómina que cerró con el mestrismo y que, apoyarán en algún momento Oscar Aguad y Mario Negri. Los radicales cordobeses han mantenido históricamente una fuerte autonomía provincial; retrocediendo en el tiempo, la ejercieron el angelocismo, el sabattinismo, y hasta los radicales rojos contra decisiones del mismísimo Hipólito Yrigoyen.
Ayer, Macri dijo que “la Coneja Baldassi” es un “gran diputado que me va a representar” en las próximas elecciones. Si le interesara, podría haber agregado algún radical al reparto de elogios. Diego Mestre, por ejemplo, por protocolo aliancista. Por cierto, el hermano del intendente, que fue la frágil bandera del autonomismo mestrista, no estuvo ayer en la breve gira de Macri, pero en su descargo puede decirse que estaba en la Cámara de Diputados, junto a los demás (menos el gran Baldassi).
El jefe del PRO quizás no se sintió obligado a ser demasiado amable con sus socios que, ayer, brillaron por su ausencia en el aeropuerto, donde dio la conferencia de prensa que será recordada por su roce con el gobernador Juan Schiaretti.
Ramón Mestre justo salía de vacaciones ayer. Falta justificada, teniendo en cuenta que la visita de Macri fue anunciada con muy poca anticipación.
A la alianza Cambiemos se le notan cada vez más las fisuras, y los apocalípticos que siempre hay en la Casa Radical aseguran que la campaña y sus intereses pueden detonar una crisis.
Ayer pudo distinguirse en el universo radical que cuanto más uno se acerca al planeta mestrista, más bronca provocó Macri. ¿Podría haberse escrito, al menos, en la intensa cuenta de Twitter del Comité Central un “bienvenido señor presidente”? La furia tuitera alcanzó para criticar a Schiaretti por el crecimiento del gasto público y, eso sí, para destacar que “nunca Córdoba recibió tantos fondos como desde que Cambiemos es gobierno”.
Sí aplaudió la intervención de Macri el legislador Orlando Arduh, quien está a cargo de la campaña en la provincia de Córdoba. “El presidente marcó la cancha y las diferencias de gestión”, dijo. Destacó que haya precisado cuánto aporta la Nación en las obras que se realizan en la provincia.

Interrogantes
Los radicales, cuando se confiesan, no dejan de temer por la estrategia que vaya a adoptar Macri en 2019. ¿Apoyará a un candidato radical? ¿A Mestre? ¿O lo pondrá a Héctor Baldassi como candidato a gobernador, para tratar de darse el gusto bizarro que no pudo concretar en Santa Fe con Miguel Del Sel? O peor, ¿se aliará con el peronismo?
Antes de largar la campaña provincial 2015, en la que apoyaría al radical Oscar Aguad, dijo que Schiaretti sería un buen gobernador. Y ayer volvió a elogiarlo cuando anticipó que la elección de 2019 “será muy difícil porque con el gobernador hacemos muchas cosas”.
La neblina que cambió la agenda del presidente evitó que, como estaba previsto, participara del evento que organizó Alejandra Vigo en el Sheraton para celebrar sus Casas Cuna, lo que habría dejado todavía peor parado al radicalismo, objetor insistente de la exposición mediática de la secretaria de Equidad, candidata a diputada nacional y esposa del gobernador.