Progresar: campaña de estudiantes K expone a decanos opositores

El kirchnerismo estudiantil intentó capitalizar las bajas dispuestas por Anses que, sin embargo, se debían a errores locales.

La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) realizó, a fines de junio, su rutinaria verificación de cumplimiento de requisitos entre los beneficiarios del Programa Progresar, que tuvo como resultado la suspensión del beneficio para miles de estudiantes. El kirchnerismo estudiantil de la UNC, ávido de capital político tras los resultados obtenidos en los últimos comicios, se embarcó en una cruzada contra las suspensiones.
Sin embargo, tras una reevaluación requerida desde la UNC por vía del ministerio de Educación y Deportes de la Nación, se reveló que las bajas se debían en gran medida a errores cometidos por distintas Facultades en la transmisión de los datos de los beneficiarios.
Así, la jugada de la actual conducción de la Federación Universitaria de Córdoba (La Bisagra, La Mella y Libres del Sur) terminó visibilizando las equivocaciones de decanatos que hoy se encuentran, al igual que ella, dentro del bloque opositor a la gestión del rector Hugo Juri.

Bajas y correcciones
El Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos (Progresar) fue establecido en enero del 2014 mediante un decreto de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y fue mantenido por la gestión del presidente Mauricio Macri hasta la actualidad.
El mismo consiste en una asignación de 900 pesos por mes destinado a jóvenes de entre 18 y 24 años que estén inscriptos en instituciones educativas habilitadas. Además, los beneficiarios deben acreditar ingresos familiares inferiores a los 26.580 pesos (equivalente a 3 salarios mínimos, vitales y móviles).
Anses verifica dos veces al año la condición de estudiantes de los beneficiarios. En el nivel universitario, el control se realiza de manera automática, en base a los datos que las unidades académicas proveen sobre cada adjudicatario.
Este año, en el caso de la UNC, de los aproximadamente 9.700 estudiantes que perciben el Progresar, 6.500 fueron dados de baja a finales de junio, tras el control rutinario de Anses. La medida cobró visibilidad puesto que estudiantes que cumplían todos los requisitos habían sido excluidos.
Fue allí cuando el kirchnerismo estudiantil decidió impulsar, con el sello de la presidencia de la FUC, una campaña de denuncia contra el gobierno nacional, aludiendo a las suspensiones como parte de un supuesto plan del macrismo para eliminar beneficios sociales. La campaña exhibió desde el primer momento una clara intencionalidad política, lo que llevó a los jóvenes K a cometer errores desde el primer momento.
Ejemplo de ello es una publicación en la que, junto a otras federaciones universitarias del país conducidas por el kirchnerismo, responsabilizan de las suspensiones al ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich, y al titular de la Secretaría de Políticas Universitarias, Albor Cantard, a pesar de que el Programa depende del Anses y no de la cartera educativa. Las candidaturas de ambos funcionarios (a senador por la provincia Buenos Aires y diputado por Santa Fe, respectivamente) serían el fundamento de dicho error.
En el escenario local, la jugada de La Bisagra y del resto del Frente de Unidad Agustín Tosco buscaba polarizar con el Rectorado de la UNC y el gobierno nacional, emparentándolos y signándolos como los responsables de un supuesto recorte de beneficios estudiantiles.
En paralelo, la Secretaría de Asuntos Estudiantiles de la UNC motorizó una serie de reclamos ante Anses, a través del ministerio de Educación. Al rever la verificación, saltó a la luz que una cantidad importante de las suspensiones se debía a errores administrativos cometidos dentro de la Casa de Trejo.
Al margen de aquellos beneficiarios que no habían acreditado su situación académica en tiempo (omisión que los dejó fuera del Programa), los estudiantes de una serie de unidades académicas sufrieron la baja a causa de un error en la interpretación de los datos por partes de Anses. Se trata de Facultades que cuentan con ciclos básicos comunes a varias carreras, como Artes, Ciencias Químicas y Ciencias Económicas.
Sin embargo, la situación más grave se produjo en dos Facultades gobernadas por la oposición: Filosofía y Artes. En ellas, los datos de la historia académica de los estudiantes no fueron actualizados en el sistema en tiempo y forma provocando que, al momento de la verificación, los estudiantes figurasen incumpliendo los requisitos.
Anses ya anunció que se restituirá el beneficio a todos los estudiantes suspendidos. A pesar de ello, la campaña del miedo de los estudiantes K expuso los errores de sus propios aliados: las gestiones que conducen Diego Tatián (decano de Filosofía y Humanidades) y Myriam Kitroser (titular de Artes).