Después de 7 años, gremio no docente rinde cuentas

El gremio no docente de la UNC rindió cuentas a sus afiliados, en el transcurso de una audiencia convocada para el pasado día miércoles 5 de julio en la nueva sede de Ciudad Universitaria.

Héctor Gatti, Silvia Aguirre y Jorge di Marco, entre la mesa que expuso balance y memoria del gremio.

Después de siete años el gremio no docente de la UNC rindió cuentas a sus afiliados, en el transcurso de una audiencia convocada para el pasado día miércoles 5 de julio en la nueva sede de Ciudad Universitaria. La Gremial San Martín presentó y fue aprobado memoria y balances de los ejercicios 2015 y 2016, el primer ciclo a cargo del interventor Alberto Geraiges y el segundo, bajo el mando de Silvia Aguirre, secretaria general del sindicato.
Tal sinceramiento a cerca del estado de las cuentas del gremio es poco menos que inédito. Una presentación de tales características a los afiliados no tenía lugar desde el año 2010, cuando era secretario general Aldo Esparza. Fue la última oportunidad en que los afiliados pudieron tomar noticia acerca de la situación económica en que se encontraba la entidad, repleta de de problemas institucionales y económicos en el pasado reciente.
Especial significación adquiere este hecho si se toma en cuenta que el gremio no docente viene de atravesar un extenso período de graves anomalías en su conducción, contando con dos intervenciones en los últimos diez años, ambas comandadas por el puntano Alberto Geraiges, quien pese a su empeño no pudo encauzar la vida del gremio más chico pero más poderoso de la UNC.
La última asamblea de afiliados para aprobar los números de la conducción fue precedida por la anterior intervención de Geraiges (2007-2008), por lo que el desorden institucional, que ahora parece encauzarse, lleva ya una década.
Contando con la presencia de más de 400 afiliados, la administración que encabezan la secretaría general Silvia Aguirre y su segundo, Nicolás Franchi, presentó el balance que fue aprobado por unanimidad y aclamación.
Esta nutrida e histórica concurrencia evidencia la credibilidad hacia una dirigencia de austera administración que va en camino de recuperar la confianza de sus afiliados. Los datos patrimoniales –recordar que la sede de calle Colón al 800 fue rematada por deudas- entregados a los asambleístas indican una recuperación inmobiliaria, como lo in dican los tres pisos de su sede gremial en la Ciudad Universitaria, que aún tiene pendiente la construcción de un quincho prometido para los próximos meses.
La administración Aguirre-Franchi llegó a la conducción del gremio con el respaldo de la alianza entre el MUN y la Agrupación Sanmartiniana en las elecciones normalizadoras de abril de 2015, asumiendo en mayo del mismo año. De esta manera, los trabajadores no docentes iniciaron el camino que puede concluir –esa dirección marcan los primeros indicios- en la recuperación de lo que fue, históricamente, el gremio más fuerte de la UNC.
Además de un instrumento de representación, la Gremial San Martín siempre fue un actor destacado en el entramado político universitario. El compromiso con una gestión prolija y políticamente incluyente de la entidad gremial será la clave de su destino. Si no hay sabotajes (todos los actores aludido conocen la mención tácita), la Gremial San Martín volverá a ser un protagonista de primera fila en la trama de la política universitaria.