UTA flexibiliza intervención con nueva conducción local

El congreso de delegados ratificó la destitución de Ricardo Salerno y su junta directiva por los disturbios del año pasado. El Consejo Directivo del gremio que comanda Roberto Fernández designará una comisión normalizadora.

Por Yanina Passero
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Reunidos en la localidad bonaerense de Moreno, los delegados de UTA de todo el país ratificaron la destitución de Ricardo Salerno y los 32 miembros de la Junta Ejecutiva que, en noviembre de 2014, le arrebató la reelección a Alfredo “Cuchillo” Peñaloza por la módica diferencia de 66 votos.
El proceso de investigación que encaró el Tribunal de Ética de UTA Nacional encontró pruebas concluyentes para afirmar que el ex mecánico de Coniferal y sus adláteres -que se presentaban como respetuosos de las jerarquías de la organización y el estatuto interno- obraron a contrapelo de su prédica. Salerno fue más lejos que su antecesor porque se colocó al frente de conflictos declarados ilegales por el Ministerio de Trabajo para salvar su pellejo ante la feroz interna que lo acorralaba, pero también fue desprolijo en el manejo operativo de la seccional.
Un final previsible, pero sólo en parte. El futuro de la intervención dispuesta el 29 de septiembre del año pasado pasará por el filtro de la revuelta sindical reciente, liderada por los representantes de base que no intentaron ganarse la confianza de los veedores dispuestos por UTA Nacional, pese a ostentar poco más de un mes en el cargo.
Una prueba de esto se encuentra en la sugerencia de los congresales de combinar la injerencia de los máximos referentes del sindicato y la formación de una nueva junta directiva compuesta por hombres de confianza de los actuales interventores, Luis Arcando y Jorge Kiener. Será el Consejo Directivo de UTA Nacional quien unja a los nuevos referentes de los choferes, quienes, según los planes de Fernández, deberían comandar la filial local hasta noviembre de 2018, momento en que debería convocarse a elecciones generales.
La nueva selección interna del personal que tendrá el desafío de lidiar con los choferes y sus “estrellas” sindicales de ocasión será elegida en breve, aunque existen otras prioridades antes. “Esta vez no podemos fallar”, aseguró Kiener a Alfil. El secretario del Interior de UTA Nacional admitió que el desmadre de los delegados encabezado por Marcelo Marín (Aucor) y su saldo fatal -207 choferes despedidos- es una pesada carga para entregarla, sin más, a la junta normalizadora que formarán con dirigentes sindicales de Córdoba.
Arcando y Kiener continuarán al frente de las negociaciones por los cesanteados que se desarrollan en la cartera provincial que comanda Omar Sereno. Insistirán a los afiliados con que sean ellos quienes retiren el apoyo a los delegados que pusieron en peligro las fuentes de trabajo. La actuación de los díscolos será juzgada antes de fin de año, cuando el órgano disciplinario de UTA Nacional termine con el relevamiento de pruebas y convoque a un nuevo congreso extraordinario de delegados, probablemente en noviembre. Por el momento, fueron los directivos de Aucor y Ersa quienes tomaron la iniciativa y suspendieron al cuerpo de dirigentes que llevó adelante un paro total del servicio masivo durante nueve días.
Como se evidencia, UTA Nacional mantendrá bajo su lupa a su apéndice cordobesa. Kiener afirmó que la “intervención no terminó” pero en la práctica es una clara flexibilización. Saben que el malestar por la “injerencia porteña”, esa vieja dicotomía entre unitarios y federales que aún late en el inconsciente colectivo, es recurrente. De hecho, los reproches de los choferes y sus paladines durante la huelga salvaje tenían un denominador común: la exigencia de autogestión y la presunta incomprensión de sus necesidades por parte de los adalides de Fernández.
Será por etapa. Pero está claro que, otra vez, el gremio de los choferes resolvió entregar a sus miembros un nuevo voto de confianza.

Municipio pagará otra cuota de “indemnización” a Surrbac

El secretario general del gremio de los recolectores de residuos, Mauricio Saillén, encabezó una asamblea general donde hizo varios anuncios. Todos de grueso calibre y muy esperados por los empleados del sector: la buena nueva con la que abrió el discurso tenía como protagonistas a las “indemnizaciones” comprometidas por el intendente Ramón Mestre luego de la disolución de la Crese y la concesión a prestadoras privadas.
Pese a que aún no se ha sustanciado el proceso de licitación del servicio de higiene urbana, el municipio desembolsará la segunda cuota acordada, que estará disponible en las cuentas de los afiliados al Surrbac en la jornada de hoy.
Saillén informó también que el sindicato adquirió un nuevo inmueble donde se abrirá una sede de un sanatorio propio y se instalará una nueve sede de la organización gremial.
La batería de anuncios sucedió luego de semanas intensas que tuvieron al sindicalista atento a la evolución del conflicto de los choferes del transporte urbano y las internas de la CGT Rodríguez Peña.