Modelo de intelectual rockero

Uno de los sobrevivientes de la primera generación de críticos de rock, el estadounidense Greil Marcus, protagonizará hoy una charla abierta en la sede de la Biblioteca Nacional, en la ciudad de Buenos Aires, con la participación de Pablo Strozza como moderador.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

A la par (a veces un poco más atrás, a veces un poco más adelante) de la avanzada rockera, en la segunda mitad de los años sesenta se empezó a conformar un estereotipo de crítica cultural, que presentaba analogías con lo que estaba ocurriendo en el campo de la música. La expresión más concreta de esta corriente estuvo representada por la revista Rolling Stone, una publicación que en noviembre cumplirá 50 años y que acompañó el momento de quiebre del movimiento artístico que abandonaba su niñez y se encaminaba hacia una explosión renovadora destinada a afectar con su ímpetu a toda la humanidad.
Estos periodistas/ensayistas que cronicaban y analizaban lo que estaba pasando eran claros herederos de la Generación Beat que diez años antes había preanunciado una era de cambios con sus textos vanguardistas y sus planteos existenciales. El llamado nuevo periodismo, que proponía pautas diferentes en la forma de encarar la escritura, brindó el método práctico para traducir los pensamientos que esas jóvenes mentes estaban elaborando. Así empaquetados, esos manifiestos iluminaron a varias generaciones con sus proclamas y complementaron desde otra trinchera lo que las estrellas del rock llevaban a cabo a través de sus discos y sobre los escenarios.
Como suele ocurrir con los pioneros, esos críticos de rock sentaron las bases de una dinastía literaria que terminó imponiendo su estilo a lo largo del tiempo y en cada rincón del planeta subsumido bajo la fiebre rockera. También la Argentina se hizo eco de esa tendencia, aunque el formato contracultural típico de la Rolling Stone recién se estableció aquí casi una década más tarde, con la publicación mensual El Expreso Imaginario. Durante la dictadura, sus páginas constituyeron un refugio para cierta mirada alternativa que estaba en el límite de lo que para los militares representaba una “infiltración subversiva”.
Un sobreviviente de aquella primera generación de críticos de rock, el estadounidense Greil Marcus, protagonizará hoy una charla abierta en la sede de la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires, con la participación de Pablo Strozza como moderador. Es la primera vez que Marcus encabeza una actividad semejante en la Argentina, animando un diálogo con el público en el que se le permitirá explayarse sobre las obsesiones que se plasmaron en sus textos a lo largo del último medio siglo, y que funcionaron como un disparador sobre muchos de sus contemporáneos y sobre las sucesivas camadas de analistas culturales que leyeron sus libros con devoción.
Columnista de medios como Rolling Stone, Creem, Village Voice y Artforum, su pluma y sus reflexiones han tenido tanta influencia para los periodistas rockeros como la que tuvieron los ídolos fundadores del movimiento musical para todos los intérpretes que, desde aquel momento hasta la actualidad, incursionaron en ese género. Por eso, su presencia en Buenos Aires concita la atención de muchos que crecieron y se desarrollaron intelectualmente gracias a la lectura de aquellas obras en las que Greil Marcus desmenuzó como nadie a la sociedad contemporánea, a partir de un movimiento musical que empezó como una vanguardia marginal y que hoy engloba a la cultura planetaria.
A los 72 años, Greil Marcus ha atravesado con su prosa la evolución completa de esa cultura rock a la que le ha dedicado sus mejores páginas. Le corresponden algunas de las interpretaciones sobre fenómenos sociales y artísticos que ya son canónicas, porque forman parte de los programas de estudio de las universidades. Ya que el rock es el fenómeno cultural característico de las últimas décadas, parece lógico que uno de los que se pasó la vida analizándolo, tenga hoy un estatus de pensador, equiparable al de aquellos que en otro tiempo radiografiaron a la humanidad a la luz de su intelecto.