Fetap no esperó veredicto de UTA: suspendió a delegados

La comisión directiva del removido secretario general de los choferes de Córdoba, Ricardo Salerno, conocerá hoy la decisión de los delegados del gremio de todo el país. Se los acusa de violar el estatuto interno.

Los directivos de Autobuses Córdoba y Ersa jugaron fuerte. “Dicen que soy un peligro”, así resumía el delegado Marcelo Marín la presunta razón que motivó a sus empleadores a fijar su suspensión y prohibición de ingresar a la punta de línea donde presta servicio. Nadie lo contradijo.
“En mi carácter de apoderado de la firma Autobuses Córdoba SRL, por medio de la presente le notifico a usted que atento a los hechos que son de público conocimiento acontecidos los días 5 al 13 de junio de 2017 (ambos inclusive), y ante el peligro potencial tanto para su persona, demás dependientes, usuarios, bienes materiales e inmateriales de mi presentada, como así también para el eficaz funcionamiento de la empresa y del servicio de transporte urbano de pasajeros, se ha decidido liberarlos de prestar servicios a partir de la presente notificación”, señala el escrito exhibido por el representante de base que responde al Partido Obrero.
La medida que alcanzó a los dos cuerpos de delegados de las compañías citadas, los mismos que avalaron un paro salvaje e ilegal de nueve días, ocurrió horas antes que el congreso extraordinario de UTA Nacional diera su veredicto por el incumplimiento del estatuto interno en el cayó la destituida comisión directiva de Ricardo Salerno, a la que se sumaron los delegados que desafiaron al mandamás de los choferes de todo el país, Roberto Fernández. Cabe recordar que en el marco de la intervención de la seccional, los 14 dirigentes ungidos por el voto directo de los afiliados, llevaban en funciones poco más de un mes.
Envalentonados por su éxito en las urnas y la ausencia de referentes fuertes para aglutinar las demandas, los delegados encabezados por Marín sintieron que podían ir contra todo, incluso la ley. Quedaron acorralados por sus propios caprichos y un plan de emergencia que montó la Municipalidad. Desperdiciaron condiciones excelentes para negociar sus reclamos de manera orgánica. No supieron parar a tiempo y el saldo fue fatal: 207 choferes despedidos sin probabilidad de reincorporación, quitas salariales drásticas para más de tres millares de empleados que alberga la prestación y, a la luz de su comportamiento, la alta chance que la UTA Córdoba siga intervenida hasta noviembre del año que viene.
Los empresarios demostraron que no están dispuestos a esperar los tiempos “judiciales” internos de la organización sindical. Anticiparon su mensaje: desaprueban a los dirigentes que jaquearon el servicio en sus predios. Cabe preguntarse por qué ahora toman la decisión, si bien podrían haber despedido a los delgados cumpliendo los requisitos que plantea la ley 23.551 (Asociaciones Sindicales), como finalmente sucedió.
La elección de la fecha por parte de los miembros de Fetap no es azarosa. El congreso extraordinario de delegados de UTA Nacional se reúne hoy en Moreno, Buenos Aires, para decidir el futuro político de los dirigentes díscolos de la camada de Salerno y de los “hijos” de la intervención.
Allí todo puede suceder. Si bien el adlátere de Fernández, el secretario del Interior de UTA Nacional, Jorge Kiener, pidió por la expulsión de los delegados rebeldes, será la posición mayoritaria la que se imponga. Entre las opciones, se encuentra la más drástica que es la expulsión de todos los implicados, pero también puede suceder que aprueben la continuidad de alguno de ellos. Tampoco se sabe si los términos de la intervención serán como los que se conocen a la actualidad o habrá cambios.
Desde las empresas, asumieron la cruzada y plantearon ahora la disputa con los hombres que tienen tutela sindical.