UPC pone la mira en el interior provincial

La lista del oficialismo provincial se completó con nombres que buscan representar las distintas regiones de la provincia. Ese fue el criterio que primó en las negociaciones entre los dirigentes.

Por Marcos Duarte

Unión por Córdoba despejó el misterio sobre los principales nombres de la lista antes que cualquier otra fuerza política. La abdicación de José Manuel de la Sota aceleró la oficialización de Martín Llaryora y era un secreto a voces que Alejandra Vigo ocuparía el segundo casillero en la nómina de postulantes a la cámara de diputados. Definido el primer binomio, la estrategia de los armadores del justicialismo local se concentró en algunos puntos concretos. El diseño de la lista persigue contener a todas las sensibilidades que conviven dentro de la coalición, una distribución territorial que abarque la mayor parte de la provincia y una imagen de renovación dirigencial.
En la primera de las metas, Unión por Córdoba parece haber conseguido una lista equilibrada. Además del vicegobernador y la primera dama de la provincia, ubica a dirigentes que responden a cada una de las corrientes del peronismo local.
Leonardo Cassinerio, titular de la Agencia Córdoba Joven, es un referente cercano a Juan Schiaretti fue el organizador del acto de la Juventud Peronista donde el gobernador se explayó sobre la estrategia futura del peronismo cordobés.
El delasotismo queda representado por Daniel Passerini. El legislador provincial encarna el discurso más duro contra el gobierno nacional y asegura el protagonismo del ex gobernador en la campaña electoral, un aspecto que los estrategas justicialismo consideran necesario.
El nombre que apareció en el quinto lugar fue quizás el menos previsible. Claudia Márquez forma parte del gabinete de la municipalidad de Río Cuarto, ciudad considerada una joya de la corona por el peronismo ya que representa la primera victoria obtenida sobre Cambiemos apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri. La decisión sobre la postulación de la funcionaria de Juan Manuel Llamosas fue tomada en conjunto con Carlos Gutiérrez, hombre fuerte de Schiaretti en el sur provincial.
Los que siguen en la lista no tienen posibilidades reales de ingresar en la cámara de diputados, pero replican los ejes de diseño de la lista. Además, nadie está en condiciones de descartar que alguno de los cinco primeros no mantenga una función en el ejecutivo provincial y, por lo tanto, tenga que ser reemplazado por un titular no electo de la nómina.
El sexto lugar fue para un dirigente cercano a Martín Gil. Héctor Muñoz, jefe de gabinete de la municipalidad de Villa María, aporta la integración del peronismo local que, desde reincorporación al oficialismo provincial, ha crecido en protagonismo interno.
Más abajo aparecen Gustavo Brandan, intendente de Colonia Caroya, y Edgar Bruno, dirigente de la agrupación juveni ultra delasotista La Militante.
La configuración final de la lista, según los armadores del peronismo, tiene una representación regional que pretende sacar ventajas a lo que consideran es un flanco débil de Cambiemos. Creen que la ausencia de un candidato fuerte del sur provincial en la lista de la alianza radical-macrista-juecista los pone un escalón arriba en la competencia en la región.
El otro aspecto que destacan es la fuerte presencia juvenil en los espacios principales de la lista. Además de Llaryora, la presencia de candidatos como Cassinerio y Márquez busca profundizar la idea de renovación que surgió con fuerza luego de la decisión del José Manuel de la Sota de no ser de la partida.
Además, la prevalencia de dirigentes cercanos al gobernador Schiaretti busca aceitar los vínculos entre el gobierno provincial y los representantes de Unión por Córdoba en el congreso nacional.
Por otra parte, el mandatario provincial pretende protagonizar una reformulación del rol del justicialismo nacional. Su proyecto contempla la creación de un “bloque del peronismo del interior” junto a otros gobernadores apenas asuman los nuevos legisladores nacionales.