Fassi, por ocho años más como presidente

La modernización del estatuto de Talleres le permite al actual mandatario postularse para dos ciclos más, ya que no cuenta la gestión actual y no sería considerada como una re-reelección.

Por Federico Jelic

Ya con la mente más en frío, superado el fragor de la discusión y del debate tras la Asamblea Anual Ordinaria y Extraordinaria, en Talleres ahora muchos empiezan a reparar en el detalle de que el actual presidente, Andrés Fassi, superaría la década en modo conducción oficialista. Es que para la mayoría de los socios, sobre todo los que no tienen sintonía afín a su ideología política, el mayor temor a la hora de dar su beneplácito o no para la modernización del estatuto vigente pasaba por la reducción de asambleístas, por encima de todas las prioridades.
Encima de todo, no pudieron torcer esa tendencia. En Talleres, las Asambleas no volverán a ser multitudinarias sino que se llevarán a cabo en un plenario de apenas 100 socios, cuyo criterio de selección será acorde al resultado del acto eleccionario, con una mayoría para la lista ganadora (un mínimo de 66 a un máximo de 75), dejando el saldo para la facción que no llegue a ser gobierno. Salvo que, claro está, no haya comicios, solo se presente la conducción actual o exista lista de unidad, por lo que los 100 asambleístas serían del color oficial. Pero, a colación de eso, Fassi puede ser electo y reelecto en dos períodos a partir de los escrutinios de noviembre. Sí, un detalle que a muchos les pasó por alto, y sin embargo, es el de mayor incidencia en cuanto a continuidad y conservación del poder.

Empezamos de cero
Las manos alzadas le dieron aprobación al “sí” actualizamos el estatuto. Sin objeciones. Con algo de deliberación y de crítica pero, al final, sin oposición aparente. Asambleas acotadas de 100 socios, cuatro años de mandato para las nuevas dirigencias elegidas por el voto en vez de tres, necesidad de presentación de avales económicos por parte de aquellos aspirantes a la presidencia, y también… borrón y cuenta nueva en cuanto a los años de gestión para empezar a contar los mandatos.
¿De qué se trata? Basta nomás con repasar el artículo 87 del nuevo estatuto, en el capítulo decimonoveno, relativo a las disposiciones arbitrarias. Dicho punto indica, literalmente, que “A los fines del artículo 45 se considerará como primer mandato a la Comisión Directiva que resulte electa en los primeros comicios que se celebren en vigencia de este Estatuto”.
Repasemos entonces que reza el artículo 45, conforme al capítulo séptimo del reglamento institucional aprobado por mayoría del quórum de la asamblea: “La dirección y la administración del club será ejercida por una Comisión Directiva compuesta por: un Presidente, un Vicepresidente Primero, un Vicepresidente Segundo, un Vicepresidente Tercero, un Vicepresidente cuarto, un Vicepresidente quinto (…) Todos ellos serán elegidos por los Comicios, por mayoría de votos. Su mandato será por cuatro años y serán reelegibles en el mismo u otro cargo, salvo el de Presidente, quiun, luego de completar un mandato de reelección, deberá aguardar un período para aspirar a ser electo en el mismo cargo, sin perjuicio de poder integrar la Comisión Directiva en otro cargo excepto el de Vicepresidente Primero”. Entonces, la fuerza política que sea vencedora en las urnas este noviembre, tendrá dos gobiernos disponibles, es decir, uno de cuatro por ser mayoría en los sufragios y en 2021 pueden apuntar a una reelección.
Entonces, lo que queda un poco controversial es que si Fassi consigue otra vez la aprobación en la elección, tendrá en sus manos las herramientas formales para tener ocho años de conducción, sin contar los tres que cumplirá del mandato actual, cuando asumió en diciembre de 2014.
Es decir, Fassi se puede garantizar la presidencia por 11 años, cuando en 2025 ya el estatuto no le permita aspirar a un tercer ciclo, aunque tendrá la misma cantidad de períodos, computando el estatuto anterior que los socios acaban de modernizar en la asamblea pasada.
Incluso puede figurar en los puestos ejecutivos legitimados por cuatro años más, debido que el reglamento le impide ser presidente en un tercer mandato pero lo habilita a ser vicepresidente. Entonces, de 11 años pasaría a estar 15 en los lugares de preponderancia en la toma de decisiones en Talleres, o sea, 12 años más. Y ni hablar si después de ese lapso evalúa presentarse otra vez a la cabeza de alguna lista.

Poder perpetuo
Pocos socios y grupos distanciados políticamente con Fassi se hicieron eco de este apunte. En la previa, es cierto que hicieron sus reclamos en pos de un estatuto que podría contar con mecanismos favorables al oficialismo, con un traje a medida para la gestión actual, sin embargo, enfatizaron con todo su arsenal a no aceptar la reducción de la asamblea. Estériles fueron los reclamos a Inspección de Personas Jurídicas sobre un llamado a cuarto intermedio, postergación o sacar directamente de la orden del día la situación del estatuto nuevo. Incluso pocos hinchas en realidad estaban al tanto del artículo 87.
“Será una monarquía de Fassi”, “Se quiere perpetuar en el poder”, “busca eternizarse gobernando a Talleres”, son algunas de las frases sueltas que la oposición se encarga de dispersar por barrio Jardín. Poco lugar para los lamentos ahora. Será también responsabilidad de los socios hacer valer sus derechos, que en parte fueron cedidos a la voluntad de la asamblea, con participación y concientización. ¿Se presentará alguna lista opositora en noviembre, para garantizarse al menos 15 asambleístas en la toma de decisiones institucionales de Talleres?

Guiñazú y la campaña, el as de espada
En la semana previa a la asamblea, Fassi hizo uso del as de espada para terminar de captar la adhesión popular. Es que los rumores de la inminente venta por casi 6 millones de euros de Emanuel Reynoso a México (a León, también parte de la unidad de negocios de Pachuca, donde Fassi es vicepresidente) motivaron a una serie de suspicacias que el “Zorro” supo desarticular con habilidad. Mientras los opositores condenaban que Fassi figure en ambos costados del mostrador o en cada bolsillo del mismo pantalón, este anunció la renovación de Pablo Guiñazú por una temporada más.
El hincha explotó de felicidad, de manera exultante, en todas las redes sociales. Ya la misma campaña era motivo de apoyo soberano por parte de la gente, con dos ascensos en 18 meses, saliendo del oscuro Federal A para desembarcar a Primera División. Y si se le suma la estadía por un tiempo más del “Cholo”, el favorito de todos, listo, no hay más que discutir. Movida inteligente de Fassi en la vigilia de la Asamblea, que aprobó el estatuto sin necesidad de aplicar alguna estrategia más contundente. Entonces, si el oficialismo se lo propone, con Fassi a la cabeza, al menos estará ocho años más al frente de Talleres, ya que la actual gestión no se valida en el nuevo estatuto. Aplauso al pragmatismo y a los efectos secundarios de la modernización del estatuto.