Remate (riesgoso) de Mestre en cruzada por transporte

El arco opositor aprovechó la iniciativa para pedir un “plebiscito” de la gestión. Aseguran que hay una manifiesta utilización electoral del exitoso final de la huelga de choferes. En este sentido, son los ediles de UPC quienes exigen que la consulta vecinal se realice después de octubre.

Por Yanina Passero
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plebiscito-mestreEl intendente Ramón Mestre salió airoso de una revuelta de choferes que podría haber dejado secuelas de alto impacto en su administración, en especial, en el servicio que concentró el mayor esfuerzo desde que el staff mestrista controla los resortes del Palacio 6 de Julio. Y si bien los radicales aseguran que el fin de la huelga de nueve días de los díscolos de UTA no debe explicarse en términos de vencedores y vencidos, admiten –exultantes- que su actuación fue evaluada positivamente por la sociedad.
El municipio arbitró los mecanismos necesarios para imponer un servicio de emergencia y, hasta el momento, mantiene la posición inicial de impedir que los delegados y conductores salgan impunes de la protesta: los despidos y descuentos desvelan ahora a toda la pirámide de mando de UTA Nacional.
Envalentonado por un claro triunfo, Mestre entiende necesario trasladar al papel las adhesiones recogidas a través de las redes sociales mientras duró el paro del transporte. La consulta popular será la herramienta que rematará la unidad legislativa mostrada anteayer (con excepciones previsibles) para declarar al transporte y otros servicios públicos como esenciales.
El cuestionario municipal formado por cuatro ejes (asambleas en horarios de trabajo; publicación de datos oficiales; transporte como servicio esencial; y descentralización) tomó estado parlamentario en la mañana de aayer. Esa celeridad oficial demuestra que existe la intención de capitalizar la buena jugada al máximo. La reacción de la oposición muestra, al mismo tiempo, que esta vez a Mestre le fue bien.
Ahora bien, este coronamiento en la puja del poder político municipal y sus gremios (cabe recordar que sigue abierto el frente con el Suoem por la publicación de sueldos y datos personales) implica algunos riesgos para Mestre.
Los bloques opositores hicieron algunos señalamientos interesantes. Pasando en limpio, apoyan la consulta vecinal, pero cuestionan el planteo de interrogantes que sólo conducen a la respuesta esperada por el oficialismo. Y para el final, exigen básicamente que Mestre plebiscite sus decisiones de gestión. Es el momento en donde la oposición comienza a inventariar los desaciertos de la alianza radical-macrista para la administración del municipio. Este revival de críticas azuzado por la gestión es un efecto colateral de su apuesta.
El concejal David Urreta, de ADN, opinó que “es un llamado electoralista” y recordó al mestrismo que desaprovechó la chance que abre el artículo 24 de la ley 25.877 que habilita, en este caso al Intendente, a pedir la declaración excepcional de un servicio esencial –sin necesidad de una ley aprobada en el Congreso- cuando “se tratare de un servicio público de importancia trascendental”.
El presidente del bloque Fuerza de la Gente, Martín Llarena, también ancla la iniciativa en el marco de las elecciones legislativas. “Mestre está subido a la ola de todos contra los sindicatos; la consulta popular le sirve para posicionar a sus diputados”, fustigó el edil olguista.
Victoria Flores, de Pensando Córdoba, afirmó que la consulta es “una herramienta maravillosa, pero no es un detalle el momento en que se plantea”. Más tarde, su esposo y dirigente peronista Miguel Siciliano lamentó que “luego del esfuerzo conjunto entre Nación, Provincia y municipio para resolver la crisis del transporte, Mestre vuelva a las mezquindades electorales”.
El temor por la utilización política de la consulta popular también atraviesa a los integrantes de Unión por Córdoba que, a decir verdad, pusieron a disposición sus recursos para tratar de arbitrar el conflicto de UTA y concedieron sus votos para la ley de servicios esenciales en la Legislatura.
Los socios en esta cruzada pusieron condiciones a tono con la jugada, presuntamente unilateral, de Mestre. El bloque peronista en el Concejo Deliberante apoyará el proyecto de consulta vecinal siempre y cuando se realice luego de las elecciones de octubre.
La bancada de Juntos por Córdoba estaba al tanto de la reticencia peronista. Esto explica por qué pidieron la preferencia a dos sesiones para el proyecto, en lugar de negociar los votos para su tratamiento sobre tablas. “Optamos por el estudio en comisión porque temíamos que nos dieran las tablas, pero no acompañaran la iniciativa con sus votos”, se sinceró una influyente fuente mestrista.
Lo cierto es que en el frente interno no abunda la concordia. El tándem Juan Negri y Héctor Carranza exigieron mayores tiempos para el debate. En tanto la concejala votada para integrar el oficialismo y ahora titular del bloque Socialdemócrata, Laura Sesma, cuestionó las preguntas que admiten una única respuesta.
Los concejales radicales que responden al legislador Miguel Nicolás no presentarán objeciones, pese a que continúan marcando sus diferencias con el mestrismo al negar su presencia en las reuniones de bloque. Los macristas, esta vez, no serán problema. La misma situación se repite en el espacio que integran Marcelo Pascual y Eugenia Terre (Frente Federal), quienes comprometiero su apoyo.

Antecedente negativo
Decíamos, la consulta popular invitó a la oposición a ejercer su rol. Pero lo cierto es que se registran antecedentes poco felices. Daniel Giacomino fue acusado de oportunismo político, precisamente, cuando la relación con el Suoem atravesaba su peor momento y el kirchnerista media bien en los sondeos. En aquella oportunidad, propuso un referéndum para obtener el respaldo social en su intención de fijar un tope del 50% al gasto salarial.
La baja convocatoria en la consulta que habilitó Luis Juez por el contrato que firmó el exgobernador José Manuel de la Sota con Aguas Cordobesas no sólo desnudó la ofensiva política contra su enemigo público; también fue deslegitimada por presunto fraude, cuando se encontró un acopio de boletas por el “no” en un local comercial del entonces vicepresidente del FC, Jorge León.