Mestre más sólido y con apoyo de PJ y PRO

Por Alejandro Moreno
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En una semana el escenario político para Ramón Mestre cambió de manera sustancial. Al iniciarse el conflicto de UTA el intendente parecía políticamente aislado: ni el gobierno nacional ni el provincial reaccionaban para asistirlo. Ayer logró la rendición de los delegados, aunque se verá con el paso de las horas si es definitiva, y el gobernador Juan Schiaretti le cumplió un viejo pedido al anunciar el envío a la Legislatura del proyecto de ley para declarar al transporte como un servicio esencial. También se vio la mano de la Nación, con las fuerzas de seguridad colaborando en la protección de los colectivos.
La semana pasada Mestre corrió el riesgo de que la salida al salvaje paro de la UTA llegue de la mano de Schiaretti al regreso de sus vacaciones. Habría sido, como lo definió un preocupado operador radical, la giacominización de Mestre, es decir su conversión en un intendente que depende del Panal para solucionar sus problemas.
El radical pasó ayer al frente al poner en marcha el plan de emergencia, que fue clave para desarmar el frente de protesta sindical, lo que ocurrió anoche. Además, apuró a los delegados rebeldes con el eventual llamado a una consulta popular para preguntarle a los cordobeses si quieren que el transporte sea considerado un servicio esencial; la respuesta sería previsible. “Vamos a aprovechar las elecciones, si es que nos dan los tiempos, las PASO o las generales, para que se expresen los vecinos sobre el transporte como servicio esencial”, dijo.
Las fotos de Mestre durante el conflicto fueron demostrando que ganó en fortaleza, aunque la naturaleza de la crisis no lo saca del todo de una zona de peligro. Al comienzo lo acompañaban los suyos, como Javier Bee Sellares y Marcelo Cossar; los macristas, sus aliados en el gobierno municipal, lo esquivaban. El domingo al mediodía apareció el viceintendente Felipe Lábaque, el amigo de Mauricio Macri. La foto que se sacó con el vicegobernador Martín Llaryora fue casi forzada por el propio intendente para comprometer a la Provincia, que parecía estar mirando para otro lado bajo la suposición de que se trataba de un problema municipal que le correspondía solucionar al Palacio 6 de Julio.
Ayer, en cambio, apareció flanqueado por el gobernador Juan Schiaretti y por el ministro de Gobierno Carlos Massei. También le manifestaron su respaldo los intendentes de la Mesa Provincia-Municipios. Y el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, dijo que los choferes huelguistas estabann tomando de “rehenes” a los cordobeses; rehenes es la expresión con que a Mestre le gusta graficar la posición en que quedan los usuarios del transporte por estos paros. El funcionario nacional también acercó una melodía a los oídos del intendente de Córdoba al anticipar que habrá una mejora en el caudal de subsidios al transporte en el interior del país.
Además, sumó la firma de un compromiso pacifista suscripto por referentes de instituciones sociales, económicas y políticas de Córdoba, por iniciativa de diputados nacionales de Cambiemos.
Al mediodía en el Centro Cívico, Schiaretti anunció el envío del proyecto de regulación de los servicios públicos, idea que alguna vez naufragó por la fuerte oposición sindical.
Los servicios esenciales serán, además del transporte, la energía eléctrica, el agua y la salud. Por otro lado, la Cámara de Diputados de la Nación hará lo mismo esta tarde.
Schiaretti sostuvo que “es clave poder regular los servicios esenciales, lo que significa por ejemplo las guardias mínimas que tiene EPEC, el cuidado en los hospitales, la administración de Justicia, la distribución del agua potable y el transporte, con instrumentos legales que tengan las instituciones democráticas de la provincia para actuar, porque hoy no hay, salvo un delito flagrante, una penalización por más que el Ministerio de Trabajo de la provincia declare la ilegalidad de un paro”.
Mestre, finalmente, manifestó ser una víctima del kirchnerismo, que cada vez es más activo en el conflicto. “Durante los cuatro años que fui intendente en el mandato anterior me tocó compartir con la jurisdicción nacional, la que conducía la presidenta Fernández de Kirchner. Le pedí audiencia no menos de 500 veces. Nunca me contestaron el teléfono. En el medio del conflicto, aparecieron una serie de tuits de la ex presidenta congraciándose con la situación”, disparó el intendente”, aseguró.