El estatuto y la nueva era de Talleres

La asamblea en Talleres aprobó el nuevo reglamento institucional más la memoria y balance 2016, aunque este tema pasó desapercibido. Historia de un entramado que obtuvo amplia mayoría y legitima más al presidente Fassi.

Por Federico Jelic

Un hito histórico en la vida institucional de Talleres se aprobó en la asamblea anual ordinaria y extraordinaria. El Orfeo Superdomo, con dos mil socios, fue testigo de cómo la mayoría societaria del club aprobó la modernización del estatuto, con algunos puntos que fueron foco de conflicto y controversias, pero que con apenas unos retoques tanto más a modo superficial como sustancial, logró en convencimiento la mayoría parlamentaria.
En los prolegómenos de esta discusión apenas hubo consultas a las demás agrupaciones políticas de la arena albiazul, quizás siendo éste el verdadero motivo por el cual solicitaron desde enmiendas a cuartos intermedios y hasta la necesidad de sacar de la orden del día ese punto. A decir verdad, a nadie le importaba el estado real de las finanzas y el estado contable. Pasó desapercibido. El debate iba en otro sentido. Y con otros intereses.

Última asamblea multitudinaria
Poco más de dos mil socios se hicieron presentes en la asamblea, apenas un 12,5 por ciento del total habilitado del padrón para asistir (16 mil en total). Cifra insignificante teniendo en cuenta la manifiesta importancia y trascendencia que había en disputa en los escritorios.
De todas maneras, el presidente Andrés Fassi fue diplomático, con su habitual capacidad persuasiva, hasta admitiendo errores. Reconoció públicamente en la antesala de la presentación de los balances la creación de un “mal ambiente” tras la aprobación concretada en la asamblea anterior. Ofreció disculpas por su amenaza de renuncia cuando los socios le pusieron reparos a la voluntad de la dirigencia de dar luz verde a la venta del predio de las 24 hectáreas y otros activos si así lo consideraran. Esa actitud le trajo un abanico de críticas, aunque ninguna llegó a herirlo de gravedad. Por eso su capacidad de retórica sigue siendo su herramienta fundamental y letal a la ve. Acompañado con la campaña deportiva, claro está. Es su punta de lanza para lograr cualquier propósito.
La cuestión es que del estatuto por modernizar o reformar, los puntos corregidos en el ante-proyecto estuvieron en los artículos 4, 22, 31, 33, 37 y 42. Ante estos frentes, todos los opositores buscaron hacer prevalecer la intención de que el 33 tuviera mayor tiempo de debate. Inspección de Personas Jurídicas no lo aprobó ya que no se consideró competente para ello, argumentando que esa responsabilidad es del club y sus órganos.
Es decir, en esta Asamblea se terminó de aprobar la reducción de socios asambleístas, a solo 100 que serán legitimados en las próximas elecciones. “Queda ahora como órgano Ejecutivo una asamblea que no será más asamblea. Los socios votaron en la asamblea para que no haya más asamblea”, fue la frase-paradoja que esbozó con cierta sorna el socio Facundo Flores, del Movimiento “Talleres es de su gente”.
Pero Fassi fue inteligente a la hora de plantear la asamblea: enfatizó en darle palabras dulces a los oídos que querían escuchar que Talleres “no se vende” y que no será una sociedad anónima. “Lo dice la tapa del estatuto, Talleres es y será una sociedad civil (sin fines de lucro). Todo lo definirán sus socios, mediante sus representantes”. Con un discurso elaborado bajo tres expresiones repetidas hasta el hartazgo (“sinergia”, “definitivamente importante”, “tremendamente significativo”) el hombre fuerte de Pachuca encantó a gran parte de los asambleístas. De fondo, una pantalla mostraba logros y alcances económicos, patrimoniales e institucionales, con un superávit de 3 millones de pesos aunque algunas dudas en relación al “pasivo flotante”, que el propio Fassi se encargó de catalogar como “no exigible” a corto plazo.

Pluralidad nominal
Gustavo Santos, ministro de Turismo de la Nación, confeso hincha de Talleres, ponderó a la gestión de Fassi cuando fue llamado a opinar. Los oradores fueron rotando posiciones, pero con mayoría aprobatoria a la conducción. Un punto en común en la mayoría de los disidentes era la necesidad de posponer, poner un cuarto intermedio o sacar orden del día al tema de la aprobación del estatuto, acusando poco tiempo de debate. Otros menos conocidos plantearon lo mismo, acompañado con la frase: “Yo a usted lo vuelvo a votar, pero prefiero más garantías de diálogo con el tema del estatuto”. Otros, más convencidos y embelesados, directamente expresaron su confianza intrínseca a la actual dirigencia. Jorge Chudnobsky de “Solo Talleres”, Flores, Daniel Quinteros de “Núcleo Centenario” más otros socios, plantearon la necesidad de postergación de ese punto en la orden del día. Moción que al final no se aceptó. Se fue a la votación y perdió ante la mayoría.
¿Momentos de tensión? Algo parecido a un ambiente hostil fueron los silbidos propinados para los abogados Roque Gómez Llanos y Vladimir Yzet, quienes participaron en la confección del nuevo estatuto, cuando pretendieron acelerar las exposiciones y adelantar la votación final. Misma circunstancia para el socio Aldo Rainero, una especie de aliado estratégico de Fassi. Misma situación vivieron algunos socios que intentaron presentar y dar a conocer las enmiendas presentadas a IPJ. Pero más allá de esas discusiones, no hubo agresiones de consideración. ¿Cuánta gente del grupo Viamonte, afín a la dirigencia, pudo expresarse en los micrófonos? Cinco en total, contra un representante del resto de los espacios. Por cierto, ¿Qué pasó con Amado Nazrala? Había tenido enérgica reacción en la junta de agrupaciones, aunque al final, aplaudió y apoyó a Fassi expresamente.
Horacio Manzur, quien colaborara en su momento con el grupo “Talleres es de su gente”, estuvo presente también. Apareció en las últimas semanas como algo parecido al rol de mediador entre ambas partes, aunque su posición está más cerca del oficialismo que de la oposición en materia ideológica.

¿Fassi magnánimo?
La votación no llegó a ballotage ni hay objeción de ningún tipo. Por abrumadora mayoría, se aprobó el nuevo estatuto que ya se encuentra en vigencia. Más allá de los festejos de Fassi, se anticipó la creación de un canal o secretaría de interacción con el socio, donde pueden plantear disidencias y otros apuntes a la hora de instrumentar el nuevo reglamento del club. “A quienes no logramos convencer, los que piensan diferente con relación al Talleres que queremos, los invitamos a participar, a que se sumen, entre todos vamos a construir un Talleres diferente, más grande, sin antinomias, pensando en el club por encima de todo”, vociferó Fassi bajo el aplauso y los cánticos del “viejo y glorioso Talleres, de corazón sin igual, la barra te lo agradece y te alienta hasta el final”. Muestras magnánimas de Fassi que debería cumplir para fortalecer el proyecto. Mientras tanto, el hincha aplaude el momento y la continuidad del “Cholo” Guiñazú por un año más.