Crece el caos: alianza gremial endurece a choferes

Gabriel Suárez (Luz y Fuerza) y Mauricio Saillén (Surrbac) avalaron un paro provincial para respaldar a los conductores. Antes, el Frente de Izquierda comprometió el apoyo del ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero. Los delegados de UTA, revitalizados, ratificaron el cuarto día de paro consecutivo, pese a los despidos.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Gabriel Suárez (Luz y Fuerza) y Mauricio Saillén (SURRBAC) movilizaron anoche una columna de activistas a la sede la UTA para apoyar el reclamo salarial de los choferes de UTA.

Las empresas privadas del transporte nucleadas en FETAP emitieron 70 telegramas de despido y TAMSE, otros 32. En pleno desarrollo de la tercera jornada de paro de los choferes, los titulares del servicio apelaron a la medida más extrema. Para el infortunio de los vecinos, las notificaciones no hicieron más que aumentar la base de apoyo de los delegados que, durante el martes, parecía mostrar fisuras apenas comenzaron a circular contadas unidades de Coniferal.
Era total el desconcierto entre los miembros de la UTA Nacional que hicieron pie en la seccional el año pasado, apenas se anunció la destitución del secretario general de los conductores, Ricardo Salerno. “Nunca vi un paro tan virulento. ¿Cómo se desactiva? No tengo muchas opciones más que pedirle a los choferes y delegados que recapaciten”, se sinceró con Alfil Jorge Kiener, responsable de las filiales del interior del país.
La mano derecha de Roberto Fernández, mandamás de UTA, aseguró que no se pondrá al frente de sus presuntos problemas hasta que los delegados expliciten los móviles del paro. El cabecilla de la acción que dejó a pie a más de 800 mil pasajeros, Marcelo Marín (delegado de Aucor), exige un aumento salarial del 32,5%; pedido que no encontrará un canal de contención posible porque la paritaria fue cerrada en Buenos Aires, con la participación de cada uno de los actores del sistema de transporte.
Como varios, Kiener sospecha que la apuesta política interna fue el disparador de una huelga general que sobrepasó a sus propios mentores. El 29 de junio, el Tribunal de Ética de la UTA Nacional decidirá la suerte de la comisión directiva que dependía de Salerno. Si caen los mandatos que están en juego, como se sospecha, quedará habilitado el camino para las elecciones internas. Pasando en limpio, el anquilosamiento del servicio de transporte puede explicarse como una campaña política.

Pero las apetencias particulares de pocos quedaron en segundo plano. Los despidos permitieron a los gremialistas díscolos recuperar la iniciativa e insuflar nuevos ánimos a los choferes. Con la cuarta jornada de paro en puerta, las muestras de “solidaridad” de otros dirigentes marcó el resurgir de la protesta.
La primera, y más previsible, llegó de la mano de los referentes que integran el Frente de Izquierda. La ex legisladora provincial, Liliana Olivero, viralizó un video donde el líder de la Unión Ferroviaria, Rubén “Pollo” Sobrero, expresaba su apoyo a los dirigentes de UTA. A Marín, le prometió: “Para todo lo que necesites está Liliana allá, habla con ella. Si hace falta que viajemos algunos dirigentes nacionales para allá, lo haremos”.
Sobrero aseguró que su desembarco está atado al simple requerimiento de los choferes. Prometió nacionalizar el conflicto y la primera muestra de ello fue la referencia al caos cordobés en el programa de anoche del periodista Rolando Graña, en A24.
Llegará este mediodía, junto a otros cabecillas sindicales de Buenos Aires.
Pese a desconocer la realidad interna de la UTA, el militante de la Izquierda Socialista aseguró a Alfil que “el respaldo de las bases es suficiente para pedir por salarios justos, más aún cuando los diputados acaban de aprobar un dietazo”.
La mera posibilidad de nacionalizar un conflicto puso en un estado de frenesí total a los choferes que, antes del mediodía ya habían sido notificados del apoyo epistolar de la CGT Rodríguez Peña.
“Manifestamos nuestro total apoyo a los compañeros choferes del transporte público de pasajeros de Córdoba y a su cuerpo de delegados en la lucha que llevan adelante. Ellos han sido acorralados por una dirigencia alejada de las necesidades de las bases y un empresariado inescrupuloso que sólo busca el modo de acrecentar sus ganancias”, expresó Mauricio Saillén en un comunicado.
Pero el espaldarazo real llegó de la mano de Gabriel Suárez, titular de Luz y Fuerza y retador interno en la central obrera que conduce Saillén. Luego de apretar fuerte la mano del delegado Marín frente a la sede de UTA Córdoba, anticipó que promoverá una jornada de protesta que aspira a ampliar la base de apoyo gremial.
El responsable del Surrbac no le cedió el protagonismo al lucifuercista: del respaldo documental pasó a la presencia física y encabezó una movilización hacia la sede del gremio de los choferes. Como Suárez, avaló un paro provincial. Se hicieron presentes también activistas de Suoem, Smata y taxistas.
La alianza expuesta es una muestra real de la preocupación que genera en las organizaciones sindicales de corte peronista la avanzada manifiesta de la izquierda en la representación de las bases. El trotskismo se mueve y penetra como el espacio que pareciera ejercer el monopolio de la defensa legítima de la clase trabajadora.
Los cabecillas sindicales históricos de esta provincia demostraron que no permanecerán ajenos a esta realidad, aunque con su respaldo contribuyan al caos generalizado.