Paro de UTA: mil choferes, al borde del despido

Las empresas del transporte urbano cumplieron con el primer paso para desarticular el paro motorizado por delegados de UTA. “Fueron enviadas 400 notificaciones en Coniferal; 90 en Tamse y el resto entre Aucor y Ersa”, precisó el responsable de la seccional, Luis Arcando.

Por Yanina Passero
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Con la pauta salarial cerrada en Buenos Aires la semana pasada, un chofer del transporte urbano de la ciudad –sin antigüedad- ostentará en junio un salario total remunerativo de $24.853,20. La pauta cerrará en enero en $27.844,79. No olvidar adicionar $1.333,92 mensuales por viáticos, otros $736,08 por título; mas un 2% del salario básico por año de servicio prestado.
Pasando en limpio, los topes expresados son el resultado de un 21% de incremento para todos los conductores del país, negociados por el titular de UTA Nacional, Roberto Fernández. Los choferes cordobeses exigen a punta de salvajes paros un 32,5%. El presunto atraso salarial que argumentan, cuando los empleados mediterráneos del sector son los mejores pagos del país, demuestra que las motivaciones políticas de los cabecillas de la protesta se imponen.
Al fin y al cabo, desde las primeras asambleas que lideró el nuevo grupo de delegados que responden al Partido Obrero (Marcelo Marín en Aucor; Sonia Beas, en Tamse) se trató de poner un punto final a la intervención.
Lo cierto es que el conflicto tomó dimensiones dantescas. Los representantes de base apostaron a todo o nada, porque ahora es su capital político es que está en juego. Saben, como todos, que la paritaria salarial se decide en Buenos Aires y que la seccional no tiene más remedio que gozar de los beneficios del acuerdo o bien, abrirse. Imposible, los delegados que estuvieron al frente de los dos días de paro saben que no hay nada mejor que seguir apadrinados por la UTA. No fundarán un gremio paralelo, admiten.
Sorprendió el extremismo que evidenciaron los líderes del caos en el transporte. Pese al cansancio y la constatación de la pulseada vencida, resolvieron seguir. Marín aseguraba al cierre de esta edición que continuaría con la protesta hasta el viernes. El ministro de Trabajo, Omar Sereno, exigió levantar la acción directa a cambio de abrir una nueva mesa de discusión. Ninguno de ellos retrocedió en su postura y todo parecía indicar que no estaban dadas las condiciones para el funcionamiento del servicio en la jornada de hoy.
Repasemos las consecuencias de la tenacidad de menor a mayor. Si los choferes deciden apoyar hasta las últimas consecuencias al vocero de la embestida gremial, deberán desembolsar una importante suma. Por presentismo, cada empleado percibe $7.736,11. Si paran cuatro días, la quita será del 100% (por dos, un 30%; por tres, un 60%). A eso habría que añadir quitas aproximadas de $800 en concepto de jornada laboral incumplida; mas $55,58 diarios por viáticos. Sostener el capricho político de unos pocos no es negocio, claramente.
Los descuentos salariales serían un mal menor ante la posibilidad cierta de los despidos masivos. Si bien no se registran antecedentes semejantes -pese a que las empresas tienen en sus manos la chance de separar las manzanas podridas del cajón- un total de 1.000 conductores quedaron al borde del despido. Las cuatro empresas cumplieron con el primer paso para avanzar hacia la medida más drástica: enviaron las notificaciones correspondientes. La información fue ratificada por el interventor Luis Arcando. “Fueron enviados 400 notificaciones en Coniferal; 90 en Tamse y el resto entre Aucor y Ersa”, precisó el responsable de la seccional.
Quizás esto explica la grieta que dividía anoche al cuerpo de delegados. Los trotskistas Marín y Beas comenzaron a perder el respaldo inicial de los delegados de Ersa y Coniferal entrada la tarde. A las 19.30 de ayer, mantuvieron una reunión con la clara intención de reanudar el servicio a primera hora de este miércoles.
La sensatez parecía imponerse. Siquiera las ambiciones o conflictos internos de Alfredo Peñaloza o Ricardo Salerno dejaron al borde del precipicio a sus afiliados. Se retiraron justo a tiempo, consejo que Marín y Beas desoyeron.

Mestre dijo basta
El intendente Ramón Mestre encabezó ayer una conferencia de prensa para solidarizarse con los vecinos castigados por el paro y exigir a los choferes que cumplan con los servicios.
“Digo basta, pero basta en serio. Hemos tenido más de 40 acciones que perjudican a los vecinos. No podemos tolerar más que los ciudadanos sean rehenes de estos conflictos”, reprochó el titular del Palacio 6 de Julio.
Seguidamente, aseguró que las empresas prestadoras del servicio están amparadas por la ley para proceder con los despidos justificados de aquellos que no se presentes a trabajar. “Ha dejado de ser una protesta y se ha convertido a la ciudad en un campo de batalla”, lamentó.