Política, familia y mudanza

El informante parlamentario observó movimientos pocos habituales en el primer piso del Concejo Deliberante. La curiosidad lo llevó a ver qué estaba pasando y al subir las escaleras se encontró con una mudanza. Un despacho que dejó de ser de una persona y pasó a ser de otra; el corolario de una ruptura política con efectos familiares dentro de un bloque.

Informante Parlamentario: El viernes a última hora, la concejala Victoria Flores anunció que rompía con el bloque que responde políticamente a su madre, la Fuerza de la Gente, justamente por diferencias irreconciliables con la ex candidata a intendenta. Ahora conforma el monobloque “Pensando Córdoba”, que lleva el nombre de la Fundación desde la cual su esposo, Miguel Siciliano, hace campaña con miras a la intendencia.

Periodista: Es cierto. Pero hasta ahí nada nuevo.

I.P.: Déjeme terminar. Para que usted se dé una idea de cuán mal venía el asunto, el lunes a primera hora la concejala debió dejar su despacho y mudar rápidamente sus cosas a otro. Flores ocupaba la oficina que Luis Juez hizo remodelar antes de su paso fugaz como concejal, es una oficina “premium” que se comunica internamente con otra, la que originalmente iba a ocupa Graciela Villata y que en la actualidad usa Martín Llarena.

P.: ¿Y a donde la mandaron a Flores?

I.P.: Al modesto despacho que correspondía a su ex compañera de banca María Jose Almada. Esto que le cuento, refleja a las claras el nivel de conflictividad que existe entre madre e hija producto de las aspiraciones que tiene Siciliano. El ex concejal ahora tiene una representante dentro del recinto que le servirá para visibilizar aún más sus pretensiones electorales. Mientras que Riutort perdió una hija y dos de sus principales alfiles.