Los pioneros del sur

Tras la muerte del músico estadounidense Gregg Allman, grandes personalidades de diversos géneros rindieron su tributo en las redes sociales a este patriarca del rock sureño que, en su partida, deja un legado gigantesco, como mentor de la agrupación que fundó junto a su hermano Duane.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Al guitarrista Charlie Daniels se le adjudica haber funcionado como eslabón entre la música country y el rocanrol en el transcurso de los sesenta. En los últimos años de esa década, Daniels fue requerido como bajista nada menos que de Bob Dylan y Leonard Cohen, cantautores folk emblemáticos que le dieron el espaldarazo para lanzarse como solista. Por una cuestión generacional (tenía ya 34 años cuando grabó en solitario), suele considerárselo como el patriarca del country rock y, por extensión y comprensión, como uno de los pioneros del rock sureño, ese género que brilló durante los años setenta y que resultó sumamente influyente de allí en más.
Sin embargo, hay otra biblioteca que asegura que Charlie Daniels no ha hecho en su vida musical más que recorrer de cabo a rabo todas las variantes del country, entre las cuales estaba aquella que establecía conexiones con el rocanrol. Por lo tanto, según estas fuentes, constituiría un eror adjudicarle a este intérprete la paternidad sobre un estilo que, probablemente, ya existía cuando él grabó y publicó su primer álbum. Su mérito como visionario iba a hacerse evidente pocos años después, cuando la banda Eagles capitalizara un fenómeno de ventas gracias a ese sonido country rock que había patentado Charlie Daniels.
El rock sureño, en cambio, iba a seguir un derrotero menos melodioso y poblado de punteos de guitarra y de ritmos que, a veces, requerían de hasta dos bateristas. Fue esa la senda que abrió el grupo The Allman Brothers Band, liderado en sus orígenes por los hermanos Duane y Gregg Allman. Envueltos en esa rutina típica de la época, que incluía giras interminables y excesos ídem, los Allman Brothers disfrutaron de un rápido reconocimiento tras su debut discográfico en 1969, pero a la vuelta del camino los esperaba la tragedia: Duane Allman murió tras un accidente de moto en 1971 y dejó al grupo sin timón.
Luego de la zozobra provocada por esta pérdida, Gregg Allman se hizo cargo del liderazgo que había quedado vacante y la banda continuó con su carrera, dentro de una estética a la que se empezaban a sumar otros proyectos igualmente poderosos. Lynyrd Skynyrd y ZZ Top también emergieron del anonimato en ese momento, con una vocación de éxito que muy pronto inscribiría su nombre entre los artistas más populares de los Estados Unidos, para luego extender su imperio hacia el resto del mundo, donde esa ramificación rockera encontraba fervientes seguidores.
Por eso, no debería llamar la atención la enorme repercusión que ha tenido el fallecimiento de Gregg Allman el sábado pasado, a los 69 años, como consecuencia de un cáncer hepático. Grandes personalidades de la música rindieron su tributo en las redes sociales a este patriarca del rock sureño que, en su partida, deja un legado gigantesco como mentor de la agrupación que tomó una expresión de la música folklórica estadounidense y la elevó a una categoría internacional, tras haberla camuflado con los ropajes del rock que estaban tan a la moda en esos añorados tiempos de cambios.
A casi medio siglo de la aparición del rock sureño, escuchar las canciones de The Allman Brothers tiene hoy un atractivo extra. Porque nos invita al juego de encontrar en esos discos teñidos de un espíritu analógico, el germen de una forma de hacer rock que después fructificó de mil y una formas, hasta ingresar en la era digital sin haber perdido su encanto. Tanto el country rock de Charlie Daniels como el rock sureño de los hermanos Allman, tienen su lugar reservado en la posteridad, como tantos otros inventos musicales que se dieron a conocer en esa dorada etapa del arte.