Turno de Dujovne para contener ira PJ por fondos

Este miércoles, el ministro de Hacienda de la Nación estará en Córdoba para reunirse con Juan Schiaretti.

Por Yanina Passero
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¿Qué desvela al macrismo nacional a semanas de la inscripción de las alianzas electorales y la lista de candidatos a diputados nacionales? El conocido mecanismo de respuesta ante una situación de estrés no sería activado, en este caso, por las pujas propias por los primeros lugares en la boleta entre negociadores por el PRO y la UCR.
Al parecer, no haría mella la amenaza proferida por la porción mayoritaria del centenario partido (romper la coalición) si el hermano del intendente Ramón Mestre, Diego, queda sin su posibilidad de repetir un período en la Cámara Baja. La dirigencia amarilla insiste –citando encumbradas fuentes de la primera línea del Gobierno nacional- que el escaparate de la papeleta será para el ex árbitro internacional y actual diputado, Héctor “La Coneja” Baldassi.
Aún inconformes, redoblan la apuesta: quieren al responsable de la ciudad de Jesús María, Gabriel Frizza, en el tercer puesto. El PRO no teme a los fantasmas de la ruptura porque dicen que ambos espacios están unidos por necesidades mutuas. Desafían así el berrinche de los hombres boina blanca por la injerencia de la dirigencia porteña no sólo en la nómina de postulantes, también en la vida interna del partido, con Oscar Aguad y Mario Negri como células “huésped”.
A diferencia de la abulia que expresan deliberadamente ante los “embates” de los aliados, desde el PRO reaccionan sin demora cuando la protesta surge en el corazón del peronismo cordobés, que hoy late bajo las órdenes de Juan Schiaretti. En los principales despachos de la Casa Rosada se conocía de antemano que el Gobernador remataría las críticas que, con fuerza, vienen entonando sus alfiles en la Legislatura y el Congreso de la Nación.
El dardo contiene el nocivo veneno llamado “Córdoba, la discriminada”, tan redituable en la era kirchnerista y, al parecer, ante la nueva pulseada electoral que tendrá su prime final en las urnas, en octubre.
“Los gobernadores del peronismo republicano vamos a garantizar la gobernabilidad del país, pero queremos reciprocidad de la Nación con las provincias y los municipios. Exigiremos que se respeten a los gobernadores elegidos por la voluntad popular y que no haya desviación de fondos”, exigió Schiaretti al gobierno de Mauricio Macri en un plenario el sábado al mediodía.
Cierto es que no son nuevos los cruces por el presunto favoritismo de la Nación con los intendentes de Cambiemos, por ejemplo; o por el recorte de fondos provenientes de la coparticipación federal. Hace 10 días, el ministro del Interior Rogelio Frigerio visitó la provincia cuando aún se notaban los efectos de la combustión por los reproches entre PRO y PJ por recursos.
El macrismo acusó a Juan Schiaretti de priorizar inversiones en las comunas gobernadas por “amigos”; mientras que el peronismo, a través de su presidente Carlos Caserio, imputó el mismo cargo para favorecer a los aliados.
“La forma de gobernar y resolver los problemas de la gente es gestión en equipo, no mirando el color de la camiseta partidaria”, había dicho Frigerio en la visita comentada, momentos después de firmar convenios con Schiaretti para obras de colectoras y planta depuradora de líquidos cloacales en un sector del Camino Chacra de la Merced. El ministro macrista –quien no ocultó alguna vez su deseo de confluir con el justicialismo cordobés en una alianza cuando las relaciones bilaterales entre jurisdicciones atravesaban la etapa de los primeros meses de noviazgo- dejó en claro que la relación con el Panal sigue siendo prioritaria para Macri.
El paño frío que el ex titular del Banco Ciudad aplicó, luego de las guerras epistolares entre intendentes de distintos espacios, tuvo algo de mea culpa: la chispa que encendió al schiarettismo la provocó Frigerio, cuando giró fondos millonarios para viviendas para municipios amarillos.
Ahora bien, esa estrategia de contención presencial de los adláteres más encumbrados de Macri no puede concebirse como un hecho aislado. No es casual, que a horas de finalizado el plenario de Unión por Córdoba, el ministro de Hacienda de la Provincia, Osvaldo Giordano, fuese notificado que su par de la Nación, Nicolás Dujovne, arribará este miércoles al Centro Cívico para concretar una ronda de diálogo con la que amagaba hace 40 días.
La coparticipación será el eje de las discusiones porque, como decíamos, el pase de factura del gobierno local no es nuevo. Incluso, en la cumbre del PJ de este fin de semana aseguró que quienes ocupen un lugar en la banca por el PJ tendrán la misión de “defender los recursos de Córdoba contra el centralismo porteño y el conurbano bonaerense”.
Desde el PRO dan por descontado que no habrá soluciones inmediatas al reclamo, pero al menos esperan “mantener” la imagen de diálogo y preocupación por los problemas de los comprovincianos de Schiaretti.
Saben, como lo indican sus encuestas, que los cordobeses aprueban las conexiones entre Provincia y Nación, incluso valoran una eventual alianza política. Como contragolpe, el macrismo siente la necesidad de desdramatizar los reproches del peronismo que, por el momento, no ejecuta una campaña de baja intensidad como había prometido tras la salida del mapa electoral del exgobernador, José Manuel de la Sota.