¡Todos unidos triunfaremos!

Recordemos que a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias las impulsó Néstor para limpiarse de rivales internos y acumular poder dentro de la estructura del PJ, para evitar lo que él y Duhalde le hicieron al Sultán de Anillaco.

Por Javier Boher

Buen día amigo lector. ¿Ya se ha recuperado de la ausencia de feriado puente? No me diga que no extrañó la posibilidad de pegar un finde largo de cuatro días porque no le creo. Aunque hubiese sido para quedarse en casa a tomar mate y comer galletas de agua, viendo todos los programas de la tele por aire, el finde XXL siempre es tentador. Lo único que seguro alentó a más de uno para ir a trabajar y poner el lomo el viernes fue la entrevista que le hicieron a la ex presidenta el jueves a la noche. Después de ver eso, muchos se acordaron de que ahora hay que pagar la fiesta.
Creo que somos generosos al hablar de entrevista. Pareció más un monólogo de Cristina paseando por entre las estatuas del museo de cera del ex motonauta. Si alguien piensa en seguir la carrera de periodismo, eso es todo lo que no hay que hacer cuando se está frente a una figura política. Quizás porque la trataron como una reina, ella además cumplió en destratarlos como a sus súbditos. Pero bueno, era de esperarse. Lo más importante, sin embargo, es que ahora sí la cosa en Buenos Aires se pone linda. Cristina ya puso sus términos y todos esperan a ver qué pasa ahora con Floro de los trenes.
“Vamos por partes”, decía Néstor cuando arreglaba. Lo primero es arrancar por Lady Elisabet. Montó esa opereta en su canal (el que figura como que es de Cristóbal) para hacer su “Operativo Clamor”. Ella asegura que si se lo piden va a ser candidata, una forma elegante de decir que quiere seguir siendo la dueña del fútbol. Quiere encabezar la unidad, que no es otra cosa que ser la única que ponga los tantos. No pretende que nadie le haga sombra. Dicen que las encuestas le han dado bastante mejor que a sus rivales internos, así que no se tiene que preocupar mucho por ellos. Ojo con las encuestas, porque pueden ser una buena herramienta, pero también puede haber algún manejo o error por detrás. No nos olvidemos que si fuese por ellas, hoy el presidente sería el galán de betacaroteno.
Lo que resaltó fue su insistencia en evitar las PASO. Recordemos que a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias las impulsó Néstor para limpiarse de rivales internos y acumular poder dentro de la estructura del PJ, para evitar lo que él y Duhalde le hicieron al Sultán de Anillaco. Lo que para algunos es un paso burocrático, para Cristina se puede convertir en un salto peligroso: las internas no le han resultado de la mejor manera al kirchnerismo en 2015, así que no se quieren arriesgar a repetir el inesperado fracaso de la tan promisoria (¿o promiscua?) dupla conformada por Aníbal Fernández y Martín Sabbatella.
Randazzo no quiere pasar por manfloro, así que en estos días va a lanzar su candidatura con toda la furia. Está convencido de que es el que puede unir al peronismo bonaerense, por eso se florea en distintas ciudades de Buenos Aires como el gran pacificador del distrito. Cristina amenaza con dejar afuera a los que opten por su ex ministro, así que en las últimas semanas la cosa se ha puesto tensa como corpiño de señora con sobrepeso. Todo apunta, entonces, a la batalla de las PASO. En menos de un mes, el 24 de junio (justo cuando Messi esté celebrando sus 30 años, ajeno a todo esto) cierra el plazo para que se inscriban los candidatos. Todo está puesto en ese punto, en las posibles internas del peronismo. Es un punto de no retorno: el que no se anotó, queda afuera. El que se anotó, no puede después cambiar de espacio. El que pierde en las PASO, a olvidarse de las generales.
Toda la crudeza de la política en algo que se pensaba como un trámite pero que en elecciones con polarización se convierten en una picadora de carne. ¿Se puede evitar que haya PASO? Sólo si hay lista de unidad. En el caso de que no se llegue a un consenso sobre los candidatos, los que quieran serlo deben presentar una determinada cantidad de avales para presentarse a internas. Randazzo lo sabe, y es la pelea que quiere darle a su antigua jefa, porque su rival no es sólo Macri.
Analizando los números, difícilmente Randazzo pueda ganarle a Cristina, pero sólo le interesa meter una cuña para adueñarse del partido de cara a 2019. Como todavía no se ha definido nada, algunos de los que hablan de unidad tienen en mente Cristina Senadora – Florencio Diputado. El tema es qué pasa con el otro senador y los diez o doce que tendrían chances de entrar como diputados. Ahí es donde la negociación se pondría ríspida. Elisabet quiere excomulgar a los que le han votado leyes al oficialismo, mientras que Floro los necesita para armar su espacio. El amplio espectro de organizaciones sociales, sindicales, juveniles, de papi-fútbol, de minorías sexuales, artesanos y malabaristas que caen dentro del peronismo hacen que esa negociación se dificulte. Si se pretende evitar internas, Cristina tiene que ceder lugares: como dijo el “Chino” Navarro, primero hay que buscar la mayoría, después la unidad. Si no quiere ceder ni una suplencia, Randazzo puede forzar las PASO. Si lo hace, la duda sería quién polariza contra él dentro del FPV, que pueden ser Insaurralde o Magario. Lo más importante sería, sin embargo, quién puede evitar que el voto peronista se vaya con Massa como resultado de esta dificultad para definir candidaturas a dedo, como le gusta al argentino promedio. Lo que puede ser la jugada ganadora, puede en realidad ayudar a ganar al rival.
En los últimos días hubo mucho movimiento en torno al peronismo y sus candidaturas. Guillote Moreno (o William Brown, como lo bautizó un amigo) tuvo un ataque de sinceridad al afirmar que el peronismo se tiene que unir, porque un peronismo disperso es lo que quiere Macri. No hace falta ser Maquiavelo para darse cuenta de eso, pero es importante que lo haya dicho un intransigente del kirchnerismo. Lo interesante es que Julio Bárbaro (que si no es el peronista vivo más viejo, es el viejo vivo más peronista) dijo que el peronismo unido no es imbatible, sino que es invotable. Hoy por hoy, el señor de la voz de noches de rosca y cigarrillo apoya a Sergio de Tigre, que se habría acomodado mejor de lo esperado según las encuestas. Tendrá una voz horrible, pero el olfato a Julito no le falla: apoyó a Menem, Duhalde, Néstor, Macri. No me quiero imaginar la que habrá hecho jugando en el casino, porque siempre le pega al ganador. Así y todo, la clase media y media baja del conurbano va a seguir siendo la clave. Quien se gane a esa franja del electorado gana una provincia que tiene una distribución del voto con una fuerte correlación con la de su desigualdad social. Los intendentes lo saben, y van a definir su apoyo por un candidato u otro más sobre la fecha, cuando tengan certezas de quién es el que reciba el apoyo de la gente, porque nadie quiere perder en su terruño y quedarse sin el kiosko.
Esta tarde, mientras revise los diarios desde su cama en Calafate, hable por teléfono con sus enviados y maltrate a algunos de ellos, Cristina se planteará cómo seguir ante todas estas variables. Quizás parte de la estrategia deba radicar en dar un paso al costado y juntar fuerzas para 2019, solamente poniendo a su gente en las listas y bajándose de la candidatura (que hasta ahora es condicional). En principio Randazzo no le puede ganar a Massa, y casi seguro que tampoco le podría ganar a un candidato de Cambiemos. La duda que la acosa es si deshacerse de Floro sin ser candidata no puede significar darle envión a Massa y sepultarse a ella misma a futuro. La respuesta la podría encontrar en la movida de De la Sota en 2009: sin ser candidato, Unión por Córdoba quedó tercero en aquellas elecciones, pese a presentar un candidato fuerte como Fortuna. Latía en la gente la idea de que en las elecciones de 2007 había habido fraude, lo que tenía muy debilitado al oficialismo provincial. Cuando el juecismo y el radicalismo ya habían asegurado que el peronismo había muerto y se repartían los cargos para 2011, el señor del peinado llamativo emergió de su reclusión de monje tibetano y los borró en esas elecciones a gobernador. Cristina debería analizar como estrategia el dejar pasar el tiempo. Arriesgarse a enfrentar a un oficialismo que se enfrenta a su última posibilidad de hacer campaña con el discurso de la herencia recibida no sería la mejor idea. El kirchnerismo fue una experiencia larga y dura. Los que se chuparon esa experiencia durante todo ese tiempo tienen el recuerdo demasiado fresco como para dejarla salir ilesa.