La creciente carga de intereses compromete las cuentas públicas

Para este año, aunque se logre acotar el déficit primario, si se agregan pago de intereses de la deuda y el déficit cuasi-fiscal del Banco Central, el rojo tocaría 8% PBI.

En abril, las cuentas públicas nacionales arrojaron un déficit de $ 49.012 millones, un 187% más que en igual mes de 2016. Sin embargo, el ministro Nicolás Dujovne señaló que “seguimos normalizando las cuentas públicas con ingresos que crecen más que los gastos y con una reorientación del gasto público de acuerdo a nuestras prioridades”.
Para la consultora Ecolatina el desafío fiscal que enfrenta el gobierno es doble. Por un lado, debe corregir ese desequilibrio y obtener fuentes genuinas de financiamiento para reemplazar a la emisión monetaria (impuesto inflacionario) que se utilizó crecientemente hasta fines de 2015.
Frente a este contexto y con la necesidad, a su vez, de atender múltiples frentes económicos (mejorar la competitividad externa, reducir la presión tributaria y evitar el deterioro de los ingresos de los sectores más vulnerables), en 2016 el déficit primario creció 0,6 puntos porcentuales como porcentaje del PBI (llegó a 4,3% del producto) y para este año la reducción del rojo sería marginal (-4,2% del PBI, de acuerdo a la meta oficial). El sendero descendente comenzaría entonces recién en 2018, con una baja de un punto porcentual por año.
Durante el gobierno de Cristina Fernández el déficit primario adquirió una dinámica creciente. Pero a contramano de lo que suele suceder en estos casos, la carga de intereses del sector público se mantuvo relativamente constante durante este período: mientras que entre 2011 y 2015 el rojo primario aumentó más de tres puntos porcentuales en términos del PBI, los intereses pagados netos intra-sector público se mantuvieron en el orden del 1,2% del PBI en el período.
Este resultado fue producto del virtual aislamiento que mantuvo la gestión anterior frente a los mercados de deuda, que lo llevó a financiar el rojo fiscal a través del uso de “cajas especiales” (tal como la estatización de las AFJP) y, fundamentalmente con emisión monetaria (asistencia del Banco Central al Tesoro).
Ahora el costo que antes se financiaba vía inflación (el Tesoro entregaba a cambio de los servicios recibidos pesos que cada vez tenían menor valor) ahora es absorbido por el propio sector público. El esquema genera lógicamente un mayor peso de los intereses. En 2016, esta carga sin considerar los pagos intra-sector público, superó los $ 130.000 millones (1,6% del PBI, 0,2 puntos porcentuales adicionales al 2015). Esta tendencia se profundizó: en el primer cuatrimestre más que se duplicó el pago de intereses, pasando de $ 24.830 millones en el acumulado de 2016 a $ 59.640 millones durante este año (+140% interanual).
En lo que va de este año, el pago de intereses del Central, tanto por LEBACs como por los pases, no se incrementó de manera significativa respecto de igual período del año pasado, pero aún es importante dentro del PBI (representa aproximadamente 0,7% del producto). Si bien parte de estos costos corresponden a los esfuerzos por absorber el exceso de liquidez del pasado, también impactó el elevado influjo de divisas a la economía, producto de las atractivas tasas de interés fijadas por el BCRA y, fundamentalmente, de la emisión de deuda en dólares por parte del sector público.
Ante este aumento de la oferta de dólares (en el caso de la deuda emitida por el gobierno, como sus gastos son mayormente en pesos debió liquidar las divisas conseguidas), para evitar una apreciación excesiva del tipo de cambio en repetidas oportunidades la autoridad monetaria se vio obligado a comprar el excedente de divisas. Así, como contraparte de estas operaciones el Central volcó nuevos pesos al mercado, que una vez más elevaron la carga en el proceso de esterilización.
A mayo de este año, los montos emitidos como resultado de la compra de divisas por parte del BCRA suman $ 104.470 millones, prácticamente el doble de lo emitido por estos conceptos en el mismo período de 2016, poniendo en evidencia una vez más los crecientes esfuerzos de la estrategia actual de cubrir el déficit con deuda externa y el esquema de metas de inflación.
Si al déficit primario nacional 2016 se le suma el pago de intereses neto intra-sector público y el resultado cuasi-fiscal del BCRA, el global sería de 7,6% del PBI (1,3 puntos porcentuales más que en 2015). Para este año, aunque se logre acotar el déficit primario, si se agregan pago de intereses de la deuda y el déficit cuasi-fiscal del Banco Central, el rojo tocaría 8% PBI.