Entre billetes y brotes verdes

¿Se estabilizará rápido la volatilidad del tipo de cambio tras el efecto brasilero? ¿Se consolidarán realmente las tendencias positivas que se están viendo en la economía argentina? ¿Habrán sido las medidas del gobierno lo suficientemente solidas en sus bases para resistir estos embates externos?

Por María Cayre

La semana pasada terminó con el estallido de un escándalo político en Brasil que involucraba al presidente y dejaba un halo de incertidumbre sobre cómo nos afectaría esta crisis a los Argentinos. Como informamos en esta columna la semana pasada, el primer factor de influencia que tiene un dinamismo muy rápido en las decisiones de los agentes económicos, fue la variación del tipo de cambio del billete verde estadounidense.
El 18 de mayo tras la incertidumbre que dejó el efecto Temer, el dólar comenzó su escalada fuerte trepando 40 centavos en un día, desde 15.80 del día anterior a 16.20 que cerró el 18 de mayo. Luego tuvo una serie de altibajos pero siguió trepando hasta terminar el viernes cerrando en los 16.20 pesos por dólar nuevamente. O sea que desde el escandalo carioca el dólar en promedio subió 40 centavos, que equivaldría una suba del 2,53% en solo 6 días hábiles.
Por supuesto que esta inestabilidad del dólar activó todas las alarmas en el corto plazo, si bien muchos analistas coinciden en que la repentina suba parece haber llegado a su techo he iría estabilizándose, los dirigentes de la Unión Industrial Argentina ya salieron a reclamar mayor planificación del mercado cambiario. Con incertidumbre, los industriales suspendieron las negociaciones hasta tanto se clarifique el panorama. Sí bien el reclamo del apoyo a la competitividad mediante tipo de cambio no falta en ningún café con los industriales, también es cierto que la causa no es genuina. El aumento del tipo de cambio no fue una política premeditada por el gobierno sino el fruto de inestabilidades externas.
Con el efecto de la devaluación del peso habrá también que estar atentos a las decisiones que tomen los hombres del agro, ya que muchos estaban reteniendo las cosechas para esperar una mejor tasa de cambio. Si se decidiera liquidar la soja que esta retenida podríamos ver una nueva presión en el precio del dólar.
Los que tampoco se quedaron atrás con el efecto devaluación fueron lo pequeños ahorristas, que ya desarrollaron demandas muy elásticas a movimientos en el tipo de cambio y que también corrieron a dolarizar sus carteras. El Tesoro salió a colocar Letes (letras en dólares) por US$1.500 millones, de las cuales un 87% se la llevaron órdenes de menos de US$ 50.000, o sea los pequeños ahorristas. Esto se debe en parte a que se puede pagar este tipo de letras con pesos y se computan a un tipo de cambio mayorista, lo que deja un pequeño spread interesante si uno esta corriendo al dólar.
Saliendo de los efectos del billete verde, la otra gran cuestión de la semana fue la de la pseudo consolidación de los llamados brotes verdes.
Se conoció el estimador mensual de la actividad económica del Indec, donde se concluye que “las ramas de actividad que más aportan a la expansión interanual en marzo de 2017 son agricultura, ganadería, caza y silvicultura (5,8%), transporte y comunicaciones (3,7%), actividades inmobiliarias (2,8%), y construcción (7,8%). Pesca (-6,5%), industria manufacturera (-0,2%, que viene recortado su caída) y explotación de minas y canteras (-4,0%) son las únicas ramas que inciden negativamente en la variación interanual”.
Con estos datos el Ministro de Producción aprovechó y salió a publicitar otros datos que muestra la aparente consolidación de la tendencia de repunte de la economía, entre ellos estuvieron el record de inversión pública, en el primer cuatrimestre de 2017 la obra pública duplicó el monto invertido con respecto al mismo período de 2016 y superó los $50.000 millones, lo que asciende el mayor nivel de ejecución en concepto de obra pública desde el 2012. También se vieron mejoras en el salario real que creció 0.6% en febrero con respecto a mismo mes de 2016. Luego de 12 meses de caída se ven dos meses consecutivos de crecimiento del salario real (en el primer bimestre acumuló una suba del 2% frente a los dos primeros meses del 2016). Por otro lado es el séptimo mes consecutivo que crece el empleo: se generaron 9.700 nuevos puestos de trabajo principalmente en la construcción. El agro y los servicios, el sector industrial aportó 5.000 de estos nuevos empleos.Creció la construcción un 11%,creció la demanda de asfalto 86%, hierro para hormigón 31% y cemento portland 16% con respecto a marzo de 2016.
Exportaciones MOI (manufacturas de origen industrial) aumentaron 10% en marzo, alcanzando los USD 1.600 millones y las Importaciones de Bienes de Capital un 35% , todo respecto a marzo del 2016.
Si bien los datos mencionados nos permitirían ir viendo una consolidación de las tendencias, el repunte viene muy lento y los indicadores de las ventas minoristas no acompañan, falta liquidez en la calle y en las primeras 3 semanas del mes las ventas cayeron 4,2% frente a mayo del año pasado. Las caídas más fuertes se están observando en los rubros de joyería y relojería, calzados, electrodomésticos y electrónicos, marroquinería y mueblerías.
¿Se estabilizará rápido la volatilidad del tipo de cambio tras el efecto brasilero? ¿Se consolidarán realmente las tendencias positivas que se están viendo en la economía argentina? ¿Habrán sido las medidas del gobierno lo suficientemente solidas en sus bases para resistir estos embates externos? La cuarta semana de mayo se sucedió entre los vaivenes del billete verde y la aparente consolidación de los brotes verdes, dejándonos varios interrogantes cuyas respuestas iremos encontrando en el transcurrir de las próximas semanas.