El PRO no le teme al fantasma de la ruptura de Cambiemos

El Congreso Provincial de la UCR facultó a su presidente para romper Cambiemos si el partido no resulta favorecido en las negociaciones por la lista de diputados. Los macristas encierran la amenaza en los reductos de interna de sus aliados. Aseguran que aún los une necesidades recíprocas en el distrito.

Por Yanina Passero
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Soher El Sukaria, Javier Pretto y Héctor Baldassi.

El exgobernador José Manuel de la Sota decidió refugiarse en los simposios y clases magistrales de alguna prestigiosa universidad europea para pelear, sin magulladuras, por la conducción del Estado nacional en un todavía lejano 2019. Agitó las banderas de la renovación generacional y cedió el control de la elección de medio término a su socio político, Juan Schiaretti.
El vicegobernador, Martín Llaryora, fue designado como el delfín en esta compulsa. Mientras no asuma formalmente la posta, la agitación interna en el PJ seguirá coexistiendo con el estado de especulación general. La deserción, naturalmente, impactó en Unión por Córdoba que se quedó sin su mejor candidato. También, entre los integrantes de la coalición Cambiemos que, hasta el momento, en lugar de disfrutar de los beneficios del anuncio parecen estar inmersos en juegos de presiones que amenazan con desestabilizar el pacto entre la UCR y el PRO.
Los radicales, que cedían con resignación el escaparate de la boleta al macrista Héctor “La Coneja” Baldassi, sufrieron un repentino ataque de confianza partidaria. Sin De la Sota en las pistas, su oferta –Diego Mestre- empardaba con el hombre amarillo propuesto por altos dirigentes del PRO con oficina en Buenos Aires.
El intendente Ramón Mestre fue quien se cargó la responsabilidad de elevar el precio del centenario partido en la alianza que también los une al Frente Cívico. En el Congreso Provincial de la UCR del pasado sábado, los votos mestristas bastaron para poner en suspenso la alianza.
El punto 4 del documento elaborado tras la cumbre puede entenderse como ese “pero” que anula cualquier enunciado anterior: “Autorizar al Presidente del Comité Central de la Provincia para que en el caso de que no exista lista de consenso y/o no se verifiquen las condiciones para participar de las elecciones internas, abiertas y simultáneas en el marco de la alianza prevista en el punto 1), no integre la misma”. La sentencia final fue tipeada en letra capitular para que no quedasen dudas.
La ratificación del acuerdo sucederá si y sólo si los hombres boina blanca que responden al Intendente logran imponer a la triada Diego Mestre, Soledad Carrizo y Brenda Austin en las posiciones más cotizadas de la boleta.
El bicondicional parece no asustar a la otra pata de la sociedad política. Los macristas, independientemente de la línea interna del partido que sea consultada, dicen no temerle a los fantasmas de la ruptura.
Esta vez, en el PRO, no muestra fisuras en su discurso. Parece que funciona a la perfección el blindaje interno que siguió a las primeras declaraciones de Mestre pos salida de De la Sota –”El radicalismo es la columna vertebral de Cambiemos”, había dicho en Villa Giardino-. Cabe recordar que la semana pasada cerró con un aval público del presidente del PRO, Javier Pretto, a su rival interno y par en la Cámara Baja, el ex árbitro internacional.
“Héctor Baldassi es el dirigente mejor posicionado de todos y debe encabezar la lista”, aseguró el ex intendente de La Carlota dejando patitieso a más de un “baldassista”.
Y como la coherencia entre los dichos y los hechos sería la nueva ley a respetar en el PRO, sus integrantes prefieren no meterse en escollos ajenos. A coro, afirman que la “amenaza” del mestrismo de suspender la alianza sólo expone las rivalidades conocidas entre Mestre y los radicales mejores considerados por la dirigencia porteña, Mario Negri y Oscar Aguad. No implicaría una expresión de deseos real.
La pragmática se impone en los análisis del macrismo. El responsable del Palacio 6 de Julio fue uno de los mayores beneficiados del acuerdo con el presidente Mauricio Macri, pese a ser uno de los principales detractores de una coalición con quien era, en aquel momento, el jefe de gobierno porteño.
“Mestre necesita fondos para obras”, sueltan los PRO más cáusticos. “La lista de candidatos se discutirá en la Mesa de Cambiemos, que será en 10 días, lo que haya sucedido antes de esta instancia no debe preocuparnos”, razona otro dirigente amarillo más mesurado.
En conclusión, advierten que la necesidad recíproca aún es lo suficientemente fuerte para mantener a ambas fuerzas políticas subidas al mismo tren. Desde el PRO no acusaron recibo y explican la presión radical como parte de las interminables internas del partido.