Pérez 2020 en Belgrano

El ex presidente del club de Alberdi trabaja desde afuera en la comisión actual de Jorge Franceschi, mientras sigue anunciando que dentro de tres años volverá a presentarse como candidato en los próximos comicios, dentro de tres años.

Por Federico Jelic

pérez-belgranoTareas de monitoreo intensivo, asesoramiento permanente y sobre todo, presencia. Sea de manera simbólica o activa, que Armando Valentín Pérez continúe ligado a la vida diaria de Belgrano es más que saludable. Presidente del club en dos ciclos más cinco años de gerenciador en “Córdoba Celeste”, cuenta con trayectoria y autoridad moral como para dar su visión de la realidad, además de estar legitimado por todos a la hora de obrar en nombre de la institución cuando sea necesario. Su paso en AFA al frente de la Comisión Normalizadora le dejó como saldo muchos enemigos pero también contactos de todo tipo. Y por ende, el actual titular de la institución de Alberdi, Jorge Franceschi, lo aprovecha en muchos sentidos.
De todas maneras, Pérez no pierde oportunidad para demostrar vigencia. Y por eso sigue anunciando en cada micrófono cada vez que se le presenta la oportunidad el hecho de que se volverá a presentar a las elecciones en Belgrano, allá por 2020. Y todos los que lo conocen, desde su círculo íntimo, asimilan que no miente en absoluto.
Armando Pérez tiene 73 años y es sin duda la piedra basal de la recuperación económica e institucional de Belgrano, tras superar el proceso de quebranto. Pocas acciones son objetables en su gestión más allá de algunas de carácter discutibles, sin embargo su aprobación en el socio es prácticamente unánime. Franceschi es un hijo de su mandato, al punto que fue elegido por el 82 por ciento del padrón en los últimos escrutinios para lograr una continuidad de aquel proyecto que inició en 2005, cuando el empresario de los cosméticos adquirió la mayoría del paquete accionario de la gerenciadora anterior.
Mientras la “Torta” era proclamado, el propio Pérez pronunciaba medio en broma, mitad en serio, que “en una de esas me vuelvo a postular en 2020”, aunque muchos lo tomaron como un chiste decorativo al momento. No obstante, nunca interrumpió el discurso de asunción de Franceschi ni lo opacó en la Asamblea General al presentar los balances y los números del ejercicio económico 2016. Un caballero sin tantos egos en público.
Al dejar el trono en Alberdi, se le otorgó de parte de la comisión directiva el título de Director Ejecutivo, actividad fuera del oficialismo pero con responsabilidad y compromiso en consonancia con la nueva conducción. Era imposible dejar de lado al dirigente más influyente de los últimos tiempos por Belgrano, ya que su presencia o ausencia nunca pasará desapercibida.
A tono con el proyecto, le dio su beneplácito a Franceschi y colabora permanentemente. Está al tanto de todo. Pasó menos de un mes desde que las urnas ungieran al nuevo presidente y, sin embargo, es difícil no recurrir a Pérez en tiempos de incertidumbre.

Descargo por Balbo
Y claro, en Belgrano siguen alertas y expectantes esperando el fallo final sobre la muerte del hincha Emanuel Balbo, en el clásico ante Talleres. Confiados de que desde lo procedimental, cumplieron con todos los pasos formales, y eso aporta cierto alivio al ambiente pesimista. Para ser más exacto, desde AFA otra vez corrieron vista al club en función de que haga su descargo de la circunstancia, mientras a la par, continúa vigente la prohibición de jugar con público local.
A propósito de eso, desde AFA tomaron como positiva la acción de Belgrano y de la policía provincia, y hasta del Cosedepro (organismo de seguridad deportiva en Córdoba) que hayan actuado de oficio, adelantándose a la inminente sanción, con la aplicación de mecanismos como “tribuna segura” y también sin habilitar el ingreso de los hinchas hasta que la pena sea promulgada desde el Tribunal de Disciplina. A la espera de la sentencia definitiva, suspendido provisionalmente, Belgrano actuó con madurez y burocracia, siendo Pérez en este sentido un aliado fundamental.
Es que eran tiempos eleccionarios y había que moverse en pos de que las consecuencias no sean más infaustas todavía. Pérez llamó a sus contactos, desde el presidente Mauricio Macri hasta la actual cúpula de AFA, Claudio Tapia y Daniel Angelici. Mientras los pasillos daban por sentado un castigo “ejemplar e histórico”, hasta el momento, la vienen sacando barata por Alberdi, y en eso tuvo mucho que ver Pérez. Esta semana será crucial en ese sentido, en tiempos de sanciones y también de apelaciones.
No puedo dominar su genio. Su vocación de dirigente supera todo límite. Hasta se dio el gusto de dirigir AFA cuando en los comicios anteriores ni siquiera logró acumular los avales necesarios para ser candidato formal. Y ahora, sin ese cargo y tampoco como titular de Belgrano, apoya desde afuera pero con la misma intensidad que lo caracteriza.
De acuerdo a lo que indica el almanaque, si Pérez pretende volver a ser presidente de Belgrano, tendrá ya 76 años. Superó difíciles momentos de salud, una no muy lejana en el tiempo, cuando presidía el comité regularizador de AFA. Una afección urinaria lo llevó a un principio de infarto, pero al final su corazón fue más fuerte. Sus vicios principales son el poder y el tabaco, cuestiones que seguramente dejará de aplicarlas cuando lo manden a llamar desde arriba. Mientras tanto, es difícil imaginarlo fuera de la cocina política, sea en Alberdi o en otro ámbito. Incluso AFA, nido de víboras en la cual se animó a meter la cuchara, lo terminó desgastando pero su participación cumplió con los objetivos propuestos: dejó su cargo con el nuevo estatuto de FIFA instaurado, con nuevo propietario de los derechos de TV tras la salida de “Fútbol para Todos”, más elecciones y nuevas autoridades proclamadas.
A ciencia cierta nunca se fue de Belgrano, ni se va a ir, y si se va o se fue, seguramente lo estarán esperando con los brazos abiertos en 2020. Su obra y legado están a la vista, como la adhesión y pleitesía que le rinden sus pares de comisión, como su propio sucesor, Franceschi. Así que en tres años seguramente el actor más preponderante de la historia política de Belgrano en las dos últimas décadas seguramente estará nuevamente en acción. Salvo algún imponderable.