¿Dólar alto? Nadie lo imagina

Las elevadas tasas de interés invitan a la “bicicleta financiera”. El ingreso de divisas por endeudamiento y liquidaciones de agro no es absorbido por la demanda. El nivel del déficit fiscal es otro factor que juega en contra.

Por Gabriela Origlia

dólarPara que el dólar no se acerque más a los 15 pesos es el Banco Central el que, todas las semanas, sale a sostenerlo. Ningún economista o consultora o funcionario espera un salto fuerte de la divisa ni para antes de las elecciones ni para después de octubre; a lo sumo algunos centavos arriba entre las Paso y las legislativas.
La perspectiva es de lógica pura: hay un ingreso fuerte de dólares por emisión de deuda y por inversores que están seducidos por la “bicicleta financiera”. Son los que apuestan al corto plazo, los que buscan una fuerte rentabilidad en pesos, que se vuelve una ganancia en moneda dura en la medida que el tipo de cambio se mantenga planchado.
Las altas tasas de interés que se pagan por los distintos instrumentos financieros (títulos de deuda, Letras del Tesoro, Letras del BCRA), inciden en que los inversores se deshagan de posiciones en dólares para aprovechar estos rendimientos.
En el último año esa jugada registró ganancias acumuladas de alrededor del 25% en dólares. ¿Quién se quiere perder ese premio?
Un informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano da cuenta de que la inflación acumulada se devoró la devaluación de casi el 40%, llevada a cabo en diciembre de 2015, y que el atraso cambiario acumulaba en abril un 30%.
El dato resulta de la evolución del tipo de cambio hasta el presente, a la que se le agrega la inflación en los Estados Unidos, medida por el índice de precios al productor; finalmente, se divide por la evolución del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires para el rubro servicios. “Es como si la devaluación hubiera consistido en llevar la cotización de la divisa de 9,75 a 10 pesos”, señalan desde el CENE.
La preocupación es que la industria cada vez se torna menos competitiva y debe enfrentarse con las importaciones, ya que los precios de esos productos evolucionan con el dólar, mientras los costos nacionales lo hacen al ritmo de la inflación. “El resultado de largo plazo es un crecimiento mucho más veloz de las importaciones que de las exportaciones y saldos crecientemente desfavorables de la balanza comercial”, dice el estudio. En el primer trimestre de 2017 se acumuló un saldo negativo de la balanza comercial de 1.088 millones de dólares, el triple que en 2016.
En el corto plazo, además del volumen de divisas que entran por la emisión de bonos soberanos, provinciales y corporativos se agregan las liquidaciones de exportaciones del agro que se concentran en el segundo trimestre del año y saturan la plaza. La demanda no alcanza a absorberlos.
El economista Martín Tetaz plantea que lo estructural no cambiará después de las elecciones, que no hay razones vinculadas a los “fundamentas” de la economía para esperar una suba del dólar. ¿Y si llega un mega ajuste como vaticinan algunos? “No lo creo, no veo despidos masivos para bajar el gasto. Lo hubiera hecho a poco de asumir”.
Si entiende que, cerca de las PASO, puede crecer la dolarización de cartera: “Habrá seguramente presión en las últimas semanas antes de las elecciones pero es complejo establecer cuánto se puede recalentar la demanda. No veo un gran salto”.
Hay otro aspecto a tener en cuenta, en un gobierno que insiste en no modificar su pauta inflacionaria anual del 17% aunque en el primer cuatrimestre casi roza el 9%, si el tipo de cambio aumentará abruptamente sería un ingrediente más que afectaría esa pauta oficial.
En economías que funcionan bien (“normalmente”, dicen algunos expertos), el tipo de cambio puede incrementar su precio sin golpear a la inflación, pero no es el caso argentino. Ya a fines de 2015 se vio lo que hacen las expectativas de un dólar más alto en los precios.
¿Y en los próximos años?, arriesgan los más osados que en Argentina se animan a pensar a mediano plazo. Aun con un ajuste, el déficit fiscal –causa del atraso cambiario- seguirá alto, por lo que es complejo proyectar un dólar alto, cercano a los 20 pesos.