Congreso UCR (votos mestristas) puso en suspenso alianza con PRO

Condicionó Cambiemos a que el macrismo acepte a Diego Mestre como 1, más otros dos candidatos a diputados. Negri y Aguad, en la otra vereda.

Por Alejandro Moreno
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ucrNada es lo que parece a simple vista en la UCR cordobesa. En el Congreso Provincial del sábado pasado, la alianza Cambiemos con el PRO y el Frente Cívico fue tan rápidamente ratificada como luego condicionada a que el macrismo no pretenda imponer sus pretensiones más caras para la lista de candidatos a diputados nacionales; fundamentalmente, a Héctor Baldassi como número uno. Además, la lista aprobada con los votos mestristas (encabezada por Diego Mestre, seguido por Soledad Carrizo y Brenda Austin) no será la oferta de Cambiemos en las elecciones porque si la negociación sale bien deberán abrirse espacios a los aliados y, si sale mal, porque faltará la instancia interna de las PASO.
El cuarto y último punto de la resolución (el amenazante) del Congreso Provincial colocó entre paréntesis el primero (el gregario). El máximo organismo partidario autorizó a conformar la alianza con el PRO, pero luego advirtió que el acuerdo electoral podría no firmarse si la lista no convence a la UCR (o al mestrismo); o si, como afirman conocedores de los pasillos del Palacio 6 de Julio, la Casa Rosada sigue pisando fondos que tienen por destino la pavimentación de las calles de Córdoba, una de las obras sobre las cuales el intendente busca apoyar su candidatura a gobernador 2019.
El primer artículo de la resolución del Congreso autoriza a conformar la alianza con el PRO y con el Frente Cívico, y con cualquier otro partido que “coincida con la agenda parlamentaria propuesta por la UCR”. Esa última frase confirma que para los radicales su partido es la locomotora de la alianza. O, como dijera una vez Ramón Mestre, es “la columna vertebral”. También, que queda la puerta abierta para la Coalición Cívica-ARI, aunque este partido perdió la personería jurídica. No así para la Ucedé, a la que se rechaza más que nada por el barullo que hace en los oídos radicales el apellido Kammerath, a pesar de que el ex intendente es un reconocido dirigente macrista en las sombras. También, para los nostálgicos, hay un resentimiento histórico contra el Partido Demócrata, aunque no parece muy lógico negar al padre del PRO (Ucedé) por las culpas del abuelo (el PD).
El artículo 1 fue aprobado por los congresales de todos los grupos internos. Los otros tres, es decir la lista de candidatos del mestrismo, el mandato al presidente del Comité Central, el mestrista Alberto Zapiola para que negocie con el PRO, y la facultad que se le dio a este mismo dirigente para que detone la alianza si las condiciones no favorecen al radicalismo, nacieron con la división que ya todos conocen.
El último artículo, justamente, afirma que “en el caso de que no exista lista de consenso y/o no se verifiquen las condiciones para participar de las elecciones internas, abiertas y simultáneas”, Zapiola puede retirar a la UCR de la alianza Cambiemos. Las “condiciones” para las PASO es que no sean con listas mestizas de radicales y macristas, y que se aplique una suerte de ley de lemas para que todas las nóminas de la UCR que participen sumen para la ganadora de este partido, contra la mejor, o única, del PRO.

División
El mestrismo y sus aliados, el angelocismo, el nicolacismo y el grupo Identidad Radical (formado a partir de una escisión del becerrismo), derrotaron previsiblemente en los números, pero peligrosamente en la política, a la dupla Negri-Aguad, y a otros sectores, como el becerrismo, que también se opusieron a que el Congreso Provincial forme la lista de candidatos a diputados nacionales de la UCR.
La lista es una posición de fuerza del mestrismo para negociar con el PRO el primer lugar para Diego Mestre y dos candidatos más entre los cuatro primeros para renovar los tres que terminan en 2017 sus mandatos. Pero la dura coraza externa tiene fisuras en su interior.
Mestre demostró que tiene más poder que nadie en la estructura partidaria, al imponer con holgura la lista encabezada por su hermano Diego, al que siguen en los lugares que realmente se negocian Soledad Carrizo, Brenda Austin (ambas mestristas), Guillermo Farías (nicolacista) y Ariel Grich (también mestrista). La mayoría de congresales que exhibe Confluencia es resultado de los últimos acuerdos internos departamentales, por lo que reflejan la relación de fuerzas partidaria. Pero en el último año ha sido evidente que Mario Negri ha recuperado protagonismo en la sociedad a partir de su desempeño como jefe de los diputados nacionales de la alianza Cambiemos. El y Oscar Aguad han formado una dupla antimestrista sensible a las pretensiones del macrismo.
Si la situación se mira desde el antimestrismo, surgió en el radicalismo cordobés una reacción frente a un avasallamiento endogámico de los Mestre. Si se observa desde el oficialismo partidario, se trata de ratificar la histórica autonomía provincial frente a los dedazos porteños (en este caso, además, propinados -como en 2015 cuando la candidatura a gobernador se decidió en el despacho de Mauricio Macri- por un dirigente de otro partido político).
Como sea, el radicalismo cordobés quedó partido al medio justo cuando el peronismo parecía comenzar a padecer dificultades por la salida de pista de José Manuel de la Sota y por las condiciones que pone Martín Llaryora para aceptar ser el reemplazo.