Kirchnerismo local (aún desguazado) competirá en octubre

En un escenario de desmembramiento interno, agrupaciones del Frente para la Victoria (FPV) y otros sectores del campo nacional y popular firmaron un compromiso político para participar de las legislativas.

En el escenario electoral de cara a octubre en Córdoba asoman con claridad dos grandes jugadores que buscarán retener, por lo menos, ocho de las nueve bancas que la provincia pone en juego en la Cámara Baja.
Mientras se espera la oficialización de la candidatura de José Manuel de la Sota, Unión por Córdoba puso primera y comenzó a preparar el terreno para la campaña movilizando el aparato en toda la provincia. En tanto en Cambiemos siguen los tironeos por quién encabezará finalmente la lista que tendrá al propio presidente Mauricio Macri jugando fuerte en suelo cordobés.
Distinto es el panorama de dispersión que se configura entre los espacios que buscarán quedar terceros en el podio y hacerse de la novena banca. Con ese objetivo suscriben el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), el armado progresista que encabeza el concejal Tomás Méndez, Olga Riutort que dio señales en ese sentido y el kirchnerismo cordobés.
Desde hace meses, lo que quedó del campo nacional y popular intenta rearmar su rompecabezas en una provincia que naturalmente le fue siempre reticente y ahora, sin su correlato en la Casa Rosada, mucho más.
Desde el 2015 a esta parte, ese espacio viene sufriendo la fuga de dirigentes (perdieron algunos caudillos de peso en lo territorial) que fueron reclutados por el peronismo provincial. Ahora, en tiempos electorales, la necesidad de acomodar el cuerpo apremia por lo que algunas tribus K buscan refugio en espacios con mayores chances para octubre y salen a tejer alianzas por fuera de los límites del sector que aún tributa para Cristina Fernández de Kirchner.
Por ese sendero anda, por ejemplo, el Partido Solidario (PSol) de Eduardo Fernández que se acercó a Tomás Méndez con intenciones de formar parte de un frente amplio y progresista que propone el concejal de ADN. En el interior provincial esa situación se acentúa con mayor fuerza entre intendentes y jefes comunales que antes enarbolaban la bandera nacional y popular y que ahora, ahogados por la coyuntura, necesitan reconvertirse para recibir asistencia económica. La noticia de los últimos días ubica en ese sentido a la intendenta de Villa Dolores, Gloria Pereyra, hija del actual diputado nacional y referente de Concertación Forja, Juan Pereyra.
Lo cierto es que aún en un escenario de desmembramiento, el kirchnerismo cordobés acordó competir en las legislativas. Hace algunos días, las agrupaciones del Frente para la Victoria (FPV) y otros sectores del campo nacional y popular firmaron un compromiso político para convertirse finalmente en una opción electoral en octubre próximo. Según manifestaron será con el objetivo de “enfrentar al proyecto neoliberal de Cambiemos y Unión por Córdoba”.
Sin embargo, incluso en esa misma instancia y como una clara señal hacia adentro del espacio, el compromiso de alianza electoral no fue suscripto por algunos partidos K ni tampoco por las fuerzas políticas que integraron Córdoba Podemos en 2015.
Tampoco firmaron el documento que ratifica la vocación frentista del espacio el PSol ni agrupaciones como La Colectiva que comanda la ex diputada Cecilia Merchán, que volvió al ruedo también con aspiraciones electorales.

El escollo que viene
Con la certeza de que finalmente participarán de la contienda de octubre, el kirchnerismo deberá resolver en breve el escollo que se viene: el nombre del candidato.
El dato no es menor porque, hasta ahora, ninguna de las figuras que se barajan genera el consenso necesario como para ser promulgado en una lista de acuerdo. Por el contrario, nombres como el del ex intendente de Villa María Eduardo Accastello siguen generando controversia y no se descartan las PASO como herramienta para dirimir internas. Esa será la instancia que sigue, por ahora, los esfuerzos están concentrados en lograr que finalmente el sector tenga un representante en las elecciones de medio término.