Cuáles son los factores de riesgo ante el aumento de la deuda externa

Argentina, como país emergente, comparte con este grupo una serie de vulnerabilidades que hay que tener presente ante la suba de la emisión de instrumentos de financiamiento.

central-deudaSi bien la Argentina tenía una situación de endeudamiento moderado o bajo a fines del 2015, el acelerado incremento del endeudamiento en moneda extranjera va erosionando poco a poco los indicadores de deuda. De mantenerse el ritmo actual, la Argentina se expone a llegar al 2018 con esos valores deteriorados.
El relativamente bajo nivel de endeudamiento público a fin del 2015 se debió a la imposibilidad de emitir deuda en el exterior por el conflicto irresuelto con los holdouts, lo que se solucionó hacia mediados del 2016. Sin embargo, como emergente, la Argentina enfrenta limitaciones para el endeudamiento público que no padecen los países desarrollados, y que podrían desembocar en una crisis.
Para el economista de la Universidad Austral, Federico De Cristo es crucial -para poder afrontar situaciones tales como una caída abrupta de precios de exportación o de aumentos acelerados del costo de deuda- el nivel de deuda externa no debe ser demasiado elevado.
A su entender hay cuatro factores de riesgo comunes a los países emergentes que hacen a Argentina vulnerable frente a un alto endeudamiento externo; uno es el escaso desarrollo del mercado de capitales que suele tener el problema adicional de la mala asignación de fondos, lo que se convierte en un problema cuando se interrumpe el flujo de financiamiento.
Por ejemplo, la falta de instrumentos financieros podría llevar a empresarios a financiar proyectos de inversión rentables con deuda de corto plazo, o a financiarse con un descalce de monedas, enfrentándose a cesación de pagos en caso de no poder conseguir fondos frescos para hacer frente a las obligaciones, aun cuando el proyecto sea rentable y no presente problemas.
“En Argentina el mercado de capitales maneja un volumen muy reducido que no alcanza para financiar grandes inversiones y el déficit fiscal”, subraya, por lo que el país es más dependiente de otras vías de financiamiento por lo que el gobierno debe optar por recurrir a la emisión de dinero o a la deuda externa para financiarse.
A junio del 2016, el 73% de la deuda pública nacional era en divisas, y el restante en moneda constante (ajustada por inflación). Esa relación impide que, en caso de crisis, el gobierno pueda aliviar la carga de la deuda licuándola con inflación.
También incluye el “freno repentino”: a medida que aumenta la tasa que pagan los bonos locales cambia también el perfil de los inversores, los que no quieren asumir más riesgo venderán sus bonos, pero los comprarán los que se ven tentados por las mayores tasas, a costa de asumir ese riesgo.
Los emergentes suelen tener exportaciones que dependen en su mayor parte del sector primario, y los commodities están sujetos a precios internacionales muy volátiles: pueden aumentar pero también disminuir abruptamente en corto plazo. Una caída de las exportaciones puede hacer inviable el nivel de endeudamiento. Esto puede limitar la capacidad de conseguir divisas para hacer frente al pago de la deuda en moneda extranjera, y podría llevar a una súbita interrupción del financiamiento, lo que genera en una crisis con devaluación, recesión grave, aumento del desempleo y la inflación por períodos que pueden ser prolongados. Además, estos países están impactados por las tasas de interés de países desarrollados.
Para De Cristo el otro factor es que los regímenes de tipo de cambio no totalmente libres. En mayor o menor medida la autoridad monetaria suele intervenir para influir sobre la paridad cambiaria. Para ello utiliza las reservas internacionales.
“En situaciones de salida de capitales o imposibilidad de financiamiento externo la autoridad monetaria podría encontrarse defendiendo una paridad no sostenible, y se expone a una crisis de balanza de pagos”, agrega.
En ese marco, el economista repasa que el gobierno recurrió a la emisión de dinero para cumplir con compromisos asumidos por la gestión anterior (venta de contratos de futuros de dólar en Rofex) y para financiar parte del déficit fiscal. Parte de esa emisión fue luego neutralizada por la de Letras del BCRA. Esto aumentó al stock de letras hasta superar el nivel de la base monetaria.
“Si se suman las obligaciones de Letras emitidas más las derivadas de operaciones de Pases con los bancos comerciales tendientes a reducir el nivel de base monetaria, ambos pasivos resultan en un 148% de la base monetaria.. El peligro del elevado nivel de Letras y Pases es que, en caso de no poder renovarlos, deberá emitir tanto dinero que duplicaría con creces la base monetaria”.