Acuerdo Provincia-Nación por seguridad neutraliza a Cambiemos

Bajo las más estrictas condiciones de asepsia política, el gobernador Juan Schiaretti y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, crearon un comité para la reducción del delito organizado. Si bien la inseguridad no marcará la agenda de la campaña legislativa, las políticas de prevención conjuntas invitan a los radicales a moderar las embestidas en la materia.

Por Yanina Passero
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El gobernador Juan Schiaretti y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, firmaron en Córdoba un convenio para combatir el delito organizado de manera conjunta. En la cumbre reinó la asepsia política y sólo se desarrollaron aspectos técnicos.

El gobernador Juan Schiaretti y la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, crearon el Comité Operativo Conjunto de todas las fuerzas de seguridad. La firma del convenio se realizó ayer por la tarde en el Panal, bajo las más estrictas condiciones de asepsia política. El acabado técnico del acto formó parte de un acuerdo tácito entre las partes, cuya función central debía inmolar las lecturas que suscita la próxima compulsa electoral.
Funcionarios schiarettistas opinaban en sintonía: el desembarco de un miembro de la primera línea del gabinete nacional no se explicaría, según sus axiomas, por el consabido propósito del presidente Mauricio Macri de jugar fuerte en el segundo distrito electoral del país; por el contrario, habría obedecido a la necesidad de “institucionalizar” el trabajo mancomunado entre las jurisdicciones para combatir el delito.
“Sintonía”, “trabajo conjunto”, fueron los conceptos elegidos por los hombres de Schiaretti para rotular el encuentro en el que sólo habría hablado de seguridad. Como no podía ser de otra forma, el Gobernador bajó en su discurso la interpretación general que debía realizarse del evento. “Lo mejor se obtiene cuando somos capaces de trabajar coordinadamente y de plasmar este trabajo en conjunto en un protocolo que nos permita actuar a todos los miembros de las distintas fuerzas de manera coherente”, definió.
La pretendida inocuidad de la cumbre Provincia-Nación por seguridad no puede ser tal en medio de una compulsa electoral que tiene al macrismo con aliados contradictorios: radicales, socios formales de Cambiemos; y peronistas (schiarettistas), adláteres de la tan requerida gobernabilidad, ahora contrincantes temporales hasta que se sustancien los comicios legislativos de medio término.
Pero en la triada, no todos resultan ganadores. Como máximo beneficiario se ubica el PRO, que hoy ocupa el máximo escalafón de la política nacional. Las buenas relaciones con el gobernador peronista más importante del interior (el que gobierna la provincia que le reportó el margen de votos suficiente para ocupar el despacho principal de la Casa Rosada) es una cuenta que no puede cerrarse, incluso en año electoral. Macri y Schiaretti se retroalimentan, se necesitan. La “Córdoba discriminada” compró el discurso de Unión por Córdoba y el de quien prometía cambiar el estado de situación.
Será problema del PJ poner en marcha una estrategia efectiva que divida el presunto beneplácito de los cordobeses a una alianza entre el Presidente y el Gobernador, según una encuesta para consumo interno del macrismo, difundida por este medio en su edición del miércoles. A un 62% “le parece bien”, cuantifica la consultora elegida. Si el exgobernador José Manuel de la Sota acepta encabezar la boleta de Unión por Córdoba, el desafío ya fue cuantificado.
Se comprenden las razones de una “campaña cuidada” del macrismo en la provincia. Pero en el gradiente, la UCR, tiene en sus narices la tarea más difícil. El convenio por seguridad rubricado por Schiaretti y Bullrich pone en problemas a los dirigentes boina blanca, precisamente, porque nutren la agenda opositora los cuestionamientos a la insuficiencia de las políticas de seguridad instrumentadas por el ministro responsable, Carlos Massei. Antes de disparar, deberán realizar un cuidadoso estudio de las probabilidades de daño. Ahora son parte.
De hecho, el intendente Ramón Mestre y principal referente de Cambiemos en Córdoba, realizó fuertes cuestionamientos por la inseguridad que sacude la provincia, al tiempo que ponderó su contribución a la prevención con la inversión en luminarias led en los llamados corredores seguros.
Podría argumentarse que los cráneos de PRO caen en contradicción al neutralizar a sus aliados. Aunque conviene distinguir que los reproches por los índices de inseguridad en Córdoba forman parte de un trabajo a largo plazo de los correligionarios: terminar con el gobierno peronista cuando cumpla las dos décadas en el poder. A decir verdad, la inseguridad no forma parte de la discusión de esta compulsa. Pero cualquier acción del macrismo podría contribuir a exasperar el clima interno que se vive en Cambiemos, en pleno debate por la conformación de las listas.

El convenio
El acuerdo contempla la creación de un Comité Operativo Conjunto de las Fuerzas Federales, Policía Provincial y el Servicio Penitenciario Provincial, como así también la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), dependiente del Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Córdoba.
El principal objetivo que persigue es la reducción de la criminalidad organizada, el delito y la violencia en territorios de alta conflictividad social, a la vez que fortalece las demandas relativas a la inseguridad y la vulnerabilidad social. El órgano estará presidido de manera conjunta por Schiaretti y Bullrich. No obstante, en el caso del Gobernador, su representatividad será delegada en el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Carlos Massei.
Bullrich adelantó que se trabajará en el manejo de la información, la investigación, los controles de ruta, los operativos anti-drogas y de delitos federales. “No tenemos que dejarnos ganar el territorio por aquellos que quieren hacer de él una zona liberada del Estado”, afirmó la funcionaria.