Diáspora cegetista en Córdoba fomenta autismo gremial

Los sindicatos cordobeses apostaron a los festejos exclusivos con sus afiliados para el Día del Trabajador. La grieta se profundiza y la unidad del movimiento obrero en la provincia parece una meta inalcanzable.

Por Yanina Passero
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locro
Pablo Chacón (mercantiles) y Mauricio Saillén (Surrbac).

Las brasas para el asado aún no estaban listas, ni habían sido dispuestos en la olla los ingredientes para un sabroso locro, pero el sindicalismo cordobés ya sabía que los festejos por el Día del Trabajador mostrarían dividido al movimiento obrero.
Las gritas prometen profundizarse. Atrás quedó ese sentimiento común que podía oficiar de ardid para acercar posiciones como lo es el antimacrismo que cultivan la CGT Regional y la CGT Rodríguez Peña, cada una con su estilo. Las viejas disputas entre las facciones que encabeza José Pihen y Mauricio Saillén, mutan para instalarse puertas adentro de las dos centrales locales.
Cada secretario general ofreció a los afiliados un festejo a la medida de sus posibilidades, ignorando los mensajes tácitos de sus colegas. Lógico: el juego propio parece imperar entre los cabecillas del gremialismo cordobés. Como medida de defensa, todos ellos apuestan a recostarse en terreno seguro: las organizaciones que reresentan.
Así lo hizo el titular del Surrbac, quien un día después de la espectacular fiesta que ofreció -incluyó sorteos de autos y camionetas de alta gama, con el cierre musical a cargo del cuartetero del momento, Ulises Bueno- observará cómo el moyanista Gabriel Suárez, de Luz y Fuerza, presentará en sociedad a su nueva criatura. La agrupación Gremios por la Unidad no supone, a priori, un desmembramiento de la CGT “nacional y popular”, según explicaron en un comunicado. Pero, a las claras, tiene una pretendida intención de exponer diferencias.
“La política neoliberal del Gobierno nacional, plenamente respaldada por el Gobierno provincial, amenaza nuevamente nuestros derechos laborales y sindicales de los trabajadores. No es oportunismo si no adoptar una posición de resistencia ante el atropello a la clase trabajadora”, fundamentan.
El lanzamiento, que pretende recuperar la iniciativa, será adobado con el litúrgico locro. Sus organizadores obtuvieron el compromiso de participación de otros gremios como Suoem, Unión del Personal Superior y Camioneros. Saillén no acusó recibo, pero anticipó su respuesta al desafío implícito dando muestras de probada autosuficiencia.
Durante el acto en Forja, la conducción del Surrbac ofreció un acto pensado para el Surbac. Los sorteos y el cuarteto fueron los detalles de color. No obstante, hubo espacio para el discurso político con duras críticas a Macri, a quien calificó como un gobierno de “extrema derecha”. También anuncios estrictamente sectoriales.
Como ocurriera el 1 de mayo de 2016, fueron las protagonistas las indemnizaciones de los recolectores por su traspaso de las empresas privadas Lusa y Cotreco al estatal Esop. El año pasado, el secretario de Gobierno, Javier Bee Sellares, desactivó el inminente paro con la promesa de liquidar las “compensaciones” salariales.
Un año más tarde, otros mestrista, el secretario General Daniel Arzani, se hizo presente en el salón para comprometer el pago de la segunda cuota (de tres) antes de que finalice el segundo semestre.
La CGT Regional Córdoba también dejó expuesta sus diferencias. El gremio de los mercantiles, comandado por Pablo Chacón, se recluyó en su predio de Alta Gracia para agasajar a los empleados de comercio. Si bien el dirigente pidió por la unidad del movimiento obrero y ratificó su compromiso, la presencia del ministro de Trabajo de la Provincia, Omar Sereno, no escapará de las lecturas internas.
Cabe recordar que apenas Chacón lanzó el Movimiento de Trabajadores de Córdoba, hace exactamente un año, se especuló con un espaldarazo proveniente del Panal para “contribuir” al recambio de la GCT que comanda el delasotista Pihen.
Todo parece indicar que la mayoría de los sindicalistas cordobeses esperan que cada sector muestre sus cartas y, mientras eso pasa, la mejor apuesta sería refugiarse en sus conatos de poder indiscutidos.