La Iglesia en busca de protagonismo

Populismo y Doctrina Social de la Iglesia - Nota I

Por Daniel V. González

La Encíclica Rerum Novarum, pronunciada en 1891 es considerada el documento liminar de la Doctrina Social de la Iglesia. Eran los comienzos del capitalismo industrial y a través de León XIII la Iglesia Católica expresa su preocupación por la situación de los obreros industriales, sus condiciones de trabajo, su salario, la libertad de sindicalización. Esta encíclica es la madre de todas las que le siguieron y que procuraron actualizar la visión de los católicos sobre la situación social, económica y política en el mundo occidental.
A lo largo de los años los cambios en el pensamiento social de la Iglesia han sido notables y han ido acompañando las modificaciones de la estructura social, los vaivenes de la Historia y las ideas dominantes de todas estas décadas.
Ante la evidencia de sensibles modificaciones en las apreciaciones que va realizando la Iglesia, Benedicto XVI advierte: “No hay dos tipos de doctrina social, una preconciliar y otra postconciliar, diferentes entre sí, sino una única enseñanza, coherente y al mismo tiempo siempre nueva”.
Y agrega: “Es justo señalar las peculiaridades de una u otra Encíclica, de la enseñanza de uno u otro Pontífice, pero sin perder nunca de vista la coherencia de todo el corpus doctrinal en su conjunto”. Puntualiza: “Coherencia no significa un sistema cerrado sino más bien la fidelidad dinámica a una luz recibida”.
El todo y las modificaciones que atienden a la cambiante realidad, la coherencia entendida como movimiento y no como una reseca enunciación dogmática y reiterativa que prescinde del fluir social, tal el punto de vista que se enuncia.
Aunque eleva su voz crítica, a veces con énfasis, la Iglesia se siente relevada de aportar respuestas precisas a los problemas que plantea. Esto lo dice el pronunciamiento del Concilio Vaticano II, la Constitución Gaudium et Spes y lo reafirma Benedicto XVI: “La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados”. Esta afirmación, sin embargo, no ha sido cumplida con excesivo rigor en las últimas décadas. Mucho menos aún por el actual sumo pontífice.
Un relevamiento de los documentos más importantes que delinean la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), incluye a los siguientes:
1. Carta Encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas) del 15-05-1891, León XIII.
2. Carta Encíclica Quadragesimo anno (Año cuadragésimo), 15-5-1931, con motivo del 40° aniversario de la Rerum novarum, Pío XI.
3. Carta Encíclica Mater et magistra (Madre y maestra), 15-05-1961, con motivo del 70° aniversario de la Rerum novarum, Juan XXIII.
4. Carta Encíclica Pacem in terris (Paz en la Tierra), 11-04-1963, Juan XXIII.
5. Constitución Apostólica Gaudium et spes (El gozo y la esperanza), documento social producido por el Concilio Vaticano II – 07-12-1965, Pablo VI.
6. Carta Encíclica Populorum Progressio (El progreso de los pueblos), 26-03-1967, Pablo VI.
7. Carta Encíclica Octogesima adveniens (Llegando al octogésimo aniversario), 14-05-1971, con motivo del 80° aniversario de la Rerum novarum.
8. Carta Encíclica Laborem exercens (Ejerciendo el Trabajo), 14-09-1981, Juan Pablo II.
9. Carta Encíclica Sollicitudo rei sociales (Preocupación por la cuestión social), 30-12-1987, Juan Pablo II.
10. Centesimus annus (Centésimo aniversario), 01-05-1991, en el centenario de la Rerum novarum, Juan Pablo II.
11. Caritas in veritatis (Caridad en la Verdad), 2009, Benedicto XVI.
12. Laudato SI (Alabado seas), 2015, Francisco.

Para un panorama completo de la DSI, no podría omitirse la consideración del libro sobre la Teología de la liberación, del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, publicado en 1968, que tuvo fuerte influencia en los duros años setenta. Este libro originó una respuesta de Joseph Ratzinger, publicada recién en 1984 cuando la influencia de la Teología de la Liberación había disminuido sensiblemente.
Asimismo, el Consejo Episcopal Latinoamericano ha producido importantes textos y pronunciamientos que han tenido gran influencia en la vida política y social de América Latina. Los principales escritos son los que vieron la luz a partir de las Conferencias Generales realizadas en Río de Janeiro (1955), Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007).
Todos estos documentos y escritos nutrieron un gran debate y aportaron, para bien y para mal, a las luchas políticas de América Latina durante los duros años sesenta y setenta. Todos ellos fueron modelando las ideas de la Iglesia católica en torno de lo político, lo económico y lo social, sirviendo de guía a los sacerdotes y también a los fieles, influyendo sobre los gobiernos y políticos de todo el mundo y muy especialmente sobre los de América Latina.
Con la llegada de Jorge Bergoglio a la cúspide de la Iglesia, muchas de las ideas que habían sido abandonadas con el hundimiento del socialismo en todo el planeta han recobrado vida y nuevamente se difunden desde el Vaticano como un camino que aporta soluciones a los problemas sociales que abruman a muchos países. Las posiciones asumidas por Francisco representan un cambio sustancial respecto de las expresadas en los años previos por su antecesor Benedicto XVI. Con ellas, la Iglesia parece intenta la búsqueda de un nuevo protagonismo con ideas que, abrevadas en un tiempo histórico pretérito, no parecen haber tomado nota de los cambios históricos e ideológicos producidos en el último cuarto de siglo.