Montoya, entre oportunismo y buenas intenciones

Alberdi venía gozando de una paz poco frecuente en estos últimos tiempos. Sin embargo, hoy, a una semana de las elecciones, hubo cimbronazos y movimientos inesperados que lejos están de aportar armonía y calma. El aspecto deportivo es lo de menos , aunque lo mismo tiene incidencia directa. Pero el incidente que se llevó la vida de Emanuel Balbo en las tribunas ante Talleres es un factor desencadenante de miserias cuyas consecuencias aún no se pueden dimensionar.
Está claro que todos los sectores del fútbol, el deporte y la política se vieron unidos en pos de esa causa, de morigerar la violencia, repudio a lo acontecido más un mensaje de tolerancia general que quizás aún no impactó del todo en la sociedad.
Sin embargo, llaman la atención algunas actuaciones de los protagonistas directos en los escritorios, porque en tiempos proselitistas todo se puede tergiversar o magnificar, dependiendo la orientación.
Sucede que el candidato a presidente Santiago Montoya, por el espacio “Corazón Celeste”, realizó gestiones después de ocurrida la fatalidad, en nombre de Belgrano, cuando aún no es autoridad oficial del club. Tiene que ver con la reunión en AFA y su pedido de no sanción, gesto que fue bien tomado por algunos sectores mientras que otros más cercanos al oficialismo y la opinión pública condenan con severidad.

¿En carácter de qué?
El lunes se llevó a cabo una conferencia de prensa en Alberdi, en donde el vice actual Jorge Fanceschi, candidato a la conducción por el ala de Armado Pérez, con el bloque “Nuevo Resurgir”, explicó la postura de la institución con relación a los violentos y sus expulsiones del padrón de socios, más la aplicación de derecho de admisión de por vida y otros argumentos sociales que marcan el impacto que tuvo el linchamiento de Balbo (en la popular fue confundido intencionalmente como hincha de Talleres).
Su ánimo estaba por el piso. Ya desde AFA las versiones indicaban un castigo “histórico”  y “ejemplar” para el “Pirata”, como la quita de puntos, multa económica o el hecho de que tenga que jugar a puertas cerradas por tiempo indeterminado e incluso fuera del territorio cordobés. Nada alentador.
¿Dónde se encontraba Armando Pérez que no dio la cara? Al final, el martes dialogó con medios de Buenos Aires, enfatizando en la idea de que será un pase de facturas hacia su persona, por su reciente participación en la Comisión Normalizadora de AFA. Nada insensato.
Y apareció Montoya en el escenario. Comenzó a gestionar u operar: se reunió en la casona de la Calle Viamonte con el flamante presidente Claudio Tapia, exponiendo razones por la cual Belgrano no debería ser sancionado. Según contaron sus adláteres, fue un cónclave muy productivo para los intereses de la entidad.
Pero del otro lado, responden. ¿En carácter de qué fue a hablar Montoya con AFA, si no es autoridad del club ni representante? Es apenas un socio, un candidato a presidente avalado por la Junta electoral si se quiere, pero no con los fueros o las autorizaciones de la cúpula directiva actual para hablar en nombre de Belgrano.
“Acto de demagogia puro”, imputaron desde el oficialismo. Con todo el morbo en el ambiente, con algo de paranoia y también de realidad, lejos de ponderar la acción del candidato opositor en pos de la defensa del club de Alberdi, catalogaron su accionar oportunista. Como que aprovechó la muerte de Balbo para buscar agua para su molino, antes de los escrutinios. Sin vueltas.

Montoya y el “chiqui”
El informe que detallaron desde el cuerpo de difusión de Montoya describió una “reunión muy productiva” con Tapia y el vice Daniel Angelici. “Montoya le expuso a Tapia el contenido de la nota presentada oficialmente en la mesa de entrada del organismo. En dicha presentación el titular de la Lista “Corazón Celeste” ensaya una defensa del Club y de su hinchada, pidiendo se tengan en cuenta los excelentes antecedentes de Belgrano, a la hora de evaluar los trágicos hechos del sábado durante el clásico en el estadio Kempes. El titular de AFA analizó en profundidad el contenido del escrito, aceptando derivarlo al Tribunal de Disciplina para su consideración. Tapia solicitó asimismo atención y apoyo para la familia Balbo, señalando que las políticas de erradicación de la violencia en el fútbol, son prioritarias para su gestión”.
Valorable actitud la de Montoya, pero el tema que a muchos le repercute es saber quién le confirió los derechos de representar y defender los intereses de de la institución celeste, si apenas es un socio como tantos, por más que aspire a ser mandatario en los próximos escrutinios.

Pérez también
Vale destacar que el presidente de Belgrano Armando Pérez también movió sus contactos y buscó apelar a sus influencias en este contexto. Llamó a  cercanos al presiente Mauricio Macri (no olvidar que desde Casa Rosada le dieron su aval para que ocupe la dirección del Comité Normalizador de AFA) y explicó su parecer. No olvidar que la dirigencia aportó esfuerzos denodados con prioridad en el esclarecimiento de los hechos, poniéndose a voluntad de la justicia y de todo aquel que presente pruebas en la causa, aunque tampoco desatendió las cuestiones que pueden afectar al ya complicado panorama deportivo.
De hecho, también se reunió con Tapia y Angelici, quienes le habrían garantizado que no habrá quita de puntos para Belgrano, pero… ¿fue gracias a la gestión de Montoya o la de Pérez, en caso de que  el equipo quede absuelto de tamaña penitencia? ¿O de los dos? Ahí radica la necesidad de hacer valer sus intervenciones, a días de las urnas.
El descargo del club ya está en los ámbitos oficiales, será el Tribunal de Disciplina quien ahora dictamine la sanción. Belgrano movió sus piezas, por el costado oficial y repentinamente desde el opositor.
Ahí es donde aparece la condena social para Montoya por parte del oficialismo. Oportunismo, que hace política a partir de un homicidio, que aprovecha el delicado ambiente social en pos de alimentar su imagen en tiempos proselitistas, y sobre todo, con un equipo herido que cosechó apenas 14 puntos en 20 presentaciones, con la espada de Damocles de los promedios del descenso a partir de la temporada que viene.
¿Le sumará a Montoya haber actuado en nombre de Belgrano sin ser autoridad formal? En tiempos sensibles y susceptibles, no sería descabellado pensar que el tiro le puede haber salido por la culata, más allá de sus reales intenciones de colaborar con la institución (o para su imagen). Pero una mirada aviesa lo imputaría por “comedido” y “hacer política” con algo tan grave. ¿Cuál será el saldo de ese “oportunismo” o acción para la oposición? Muchos socios ya dieron su veredicto.