Pretto se atornilla al sillón del PRO Córdoba

El presidente de la filial mediterránea del macrismo debía tomar licencia para asumir como secretario de Asuntos Parlamentarios del partido a nivel nacional y descomprimir la interna con Héctor Baldassi.

Por Yanina Passero
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Javier Pretto

Los referentes del macrismo cordobés visitan con frecuencia las oficinas de los alfiles nacionales de Mauricio Macri. Ninguno de ellos tiene la osadía de enunciar los conflictos internos del PRO Córdoba. Saben que el titular nacional del partido, Humberto Schiavoni, no suspenderá, esta vez, la intervención del partido como hiciera en medio de las pujas por la renovación de autoridades del ahora partido de gobierno.
Las prioridades se imponen. Los referentes amarillos de Cambiemos con responsabilidades de gestión tienen problemas más serios que atender que las menudencias de la dirigencia cordobesa, víctima de la grieta entre ucedeístas y famosos, estos últimos aglutinadores de aquellos referentes que jamás militaron en el espacio fundado por Álvaro Alsogaray y dicen ser proístas de la primera hora.
A la administración del Estado nacional se suma el estrés de las elecciones legislativas de octubre que ocuparán las áreas de pensamiento de los macristas. No sólo se plebiscitará la gestión, en especial en distritos donde Cambiemos arrasó; asimismo los cráneos del PRO entienden que una buena performance en las urnas los blindará de los presuntos intentos desestabilizadores del peronismo-kirchnerismo que quedó afuera de la Casa Rosada, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En ese marco de urgencias, la vida partidaria interna debe ser puesta al servicio de la causa general. No obstante, algunos macristas de Córdoba ya hicieron públicos sus próximos objetivos políticos. Héctor “La Coneja” Baldassi ya recorre la provincia promocionando su candidatura para revalidar por un período más su escaño en la Cámara de Diputados. Su par en el Congreso, Javier Pretto, anunció que sueña con ser gobernador. El intendente de Jesús María, Gabriel Frizza, fundó su línea interna para presionar por un lugar en la boleta o, en concreto, la posibilidad de medirse en las PASO. La lista de interesados sigue y se ramifica aún más en las seccionales de la Capital.
Los baluartes del PRO a nivel nacional comprenden las ambiciones propias. Quién esté exento de pecado que arroje la primera piedra. Ahora bien, la competencia interna de ucedeístas y famosos no se tolera. En especial, porque no se dirime en un marco de privacidad y decoro.
La batalla por la presidencia del PRO Córdoba, ahora, se deja asentada en los documentos que resultan de las reuniones de la Junta Ejecutiva. Por caso, en el último encuentro fue el baldassista Andrés Díaz Yofre quién pidió que se aclarara el esquema de autoridades del espacio, puesto que Pretto debía tomar licencia de la presidencia para ocupar su silla como secretario de Asuntos Parlamentarios del PRO. El resto de los presentes, apoyaron la moción.
El 5 de diciembre de 2016 la Junta había autorizado al ex legislador de Unión por Córdoba a pedir licencia.
Pretto no acusó recibo. Esa misma noche, deslizó que debía acordar los “términos políticos para su salida” con los peces gordos del mandatario nacional: el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el presidente del PRO, Humberto Schiavoni; y el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.
Cierto es que la licencia propiamente dicha no fue tratada por los miembros. Sólo se dio el visto bueno al “pedido de autorización”, un recurso grisáceo que permite al aún titular del PRO continuar en el cargo, pese a que incumple con el pacto político que terminó zanjando una interna que sería vergonzosa para todos sus miembros.
Para algunos macristas, Pretto no sólo hizo caso omiso a los términos del trato impuestos por Schiavoni, minutos antes de la asunción de autoridades de la lista de “consenso”, también estaría quebrando la carta orgánica del partido al tener un doble rol partidario.
Pretto siguió mostrándose como presidente del PRO y actuando en consecuencia. De hecho, quedó vacía su silla en el salón de Triunvirato 6401 donde sesionó el último Consejo Nacional del PRO y el nuevo miembro, recientemente designado, debía exponer su  plan
de trabajo.